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¿QUÉ CANDIDATO LE CONVIENE A TU BOLSILLO?

En realidad, ninguno. Por eso tenemos que seleccionar la opción menos mala. A continuación, un análisis pormenorizado.

En Agosto tenemos elecciones. Y, después, nuevamente en octubre. Una vez más todos los argentinos iremos a las urnas y votaremos a quienes estarán en el Congreso, supuestamente representándonos.

Las opciones que más intención de voto tienen, hoy en día, son el oficialismo de Cambiemos, el kirchnerismo de Unidad Ciudadana, el Frente Renovador de Sergio Massa y Margarita Stolbizer y, finalmente, otra opción peronista no kirchnerista representada por Florencio Randazzo.

¿Qué propuestas tienen para la economía? ¿Cuál es el mejor? ¿Y el menos peor?

La vuelta del socialismo del Siglo XXI

Sin dudas la más peligrosa de todas las opciones es la que encabeza la ex mandataria Cristina Fernández de Kirchner. Es que si su partido hiciera una buena elección, se reforzarían en el congreso las fuerzas del “Socialismo del Siglo XXI”, ese movimiento sudamericano que conduce los destinos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y, hasta hace poco, nada menos que Brasil y Argentina.

Sin llegar al extremo de Maduro o Chávez, la presidenta y los candidatos de su flamante partido, “Unidad Ciudadana”, son fervientes seguidores de la idea de un estado omnipresente y todopoderoso, que intervenga en todos y cada uno de los lugares donde debe operar el sector privado.

Para el kirchnerismo, los precios son altos porque los empresarios son malos. El desempleo es culpa de las máquinas que usan los empresarios para bajar costos, y las crisis sociales son provocadas también por los empresarios que no quieren invertir lo suficiente.

Todos números rojos.

Cuadro 2. Principales variables durante el segundo mandato de CFK.

Fuente: CONTRAECONOMÍA en base a INDEC, UCA, Ministerio de Hacienda, FMI y datos del mercado.

Cristina Fernández y su “equipo” no tienen soluciones para la Argentina de hoy: ¿por qué? Porque los principales problemas que enfrentamos no son, ni más ni menos, que problemas que su gestión generó.

Argentina tiene déficit fiscal, inflación, pobreza, fuga de inversores… todos problemas creados por el kirchnerismo o incrementados por él.

Además, es contradictorio en esencia. Por un lado, sugiere que es necesario que sean elegidos para que el gobierno de Macri “pare el ajuste”. Al mismo tiempo, la principal crítica que le hacen al gobierno es el ritmo de endeudamiento.

Entonces: ¿en qué quedamos? ¿Ajuste o deuda?

Si hay ajuste, es decir, caída del gasto o suba de los impuestos, el déficit fiscal se cierra y no es necesario tomar más deuda. El endeudamiento, entonces, es consecuencia del no ajuste y de la profundización del déficit fiscal, lo contrario de lo que argumenta el equipo de CFK.

Ahora frente a este problema: ¿qué haría la lista encabezada por la ex mandataria? Nuevamente resulta útil ver qué hicieron en el pasado.

Cuando el kirchnerismo tuvo déficit, no lo cerró. De hecho, lo incrementó y para financiarlo utilizó al Banco Central, llevándonos a tener una de las inflaciones más altas del mundo. ¿Propondrá desde el congreso una ley para emitir a lo loco? No sería sorprendente.

Párrafo aparte merece quien encabezará la lista de diputados en Provincia de Buenos Aires, Fernanda Vallejos.

A Fernanda la conozco personalmente hace varios años. Nos vimos por primera vez en un estudio de televisión, en un programa que el “Gato” Silvestre conducía por A24 en el año 2013. Desde un primer momento nos sacamos chispas.

Fernanda es una firme creyente en el estatismo pero su amor por él es incluso superado por el odio hacia la economía de mercado. En economía, a pesar de su título, no parece estar muy entrenada, y es capaz de combatir contra toda evidencia empírica con tal de defender algún dogma de su fe política. Por si esto fuera poco, tiene un muy mal estilo para el debate, y suelta 500 argumentos diferentes por minuto, evitando que otros puedan emitir bocado alguno.

Es realmente poco lo que se puede esperar de Fernanda Vallejos como diputada nacional más que propuestas irrealizables, aunque solicitadas a los gritos.

Como reflexión final, considero –desde el punto de vista económico- que volver al Socialismo del Siglo XXI será una pésima opción para nuestro país. Sin embargo, en un análisis más político, creo que la elección de un candidato tan radicalizado y recalcitrante como Vallejos es una demostración de que el kirchnerismo se está quedando cada vez más solo. Es decir, la amenaza económica y social que representa debería ser cada día un poco menor.

Veremos qué pasa.

¿Hay otras opciones?

Otra de las opciones opositoras que más suena en las encuestas es la del tándem Sergio Massa - Margarita Stolbizer. Massa, como decíamos, es un ex funcionario del kirchnerismo, aunque hace años que decidió tomar distancia.

Hoy en día, busca instalarse como el constructor de una “ancha avenida del medio” entre el kirchnerismo y el actual gobierno de Cambiemos. En ese marco, critica la corrupción K, pero también el supuesto ajuste macrista.

En términos económicos, Massa se rodea de lo que considera que es el “mejor equipo económico” o “el único que está preparado en combate”, por la experiencia que tanto Roberto Lavagna como Aldo Pignanelli tienen en la función pública.

Recientemente, el ex intendente de Tigre sumó a Matías Tombolini a su equipo de economistas y lo postuló como primero en la lista de candidatos a diputados por la Ciudad de Buenos Aires.

Ahora bien, a pesar de contar con un equipo de supuestos expertos en economía, lo cierto es que el tigrense ha hecho varios papelones en el último tiempo precisamente al referirse a la economía.

El primero que recuerdo fue cuando sugirió prohibir las importaciones por 120 días. Supuestamente por el efecto que las compras externas tienen en las PYME, el consumo y el empleo, había que levantar un muro por un tiempo y luego ver qué hacer…

Su propuesta está en contra de todos los principios establecidos por la ciencia económica, que sostienen que a mayor integración comercial, mayor es el ingreso real de los ciudadanos del país.

Por otro lado, como expliqué en mi libro Estrangulados, es falso que las importaciones generen desempleo.

El gráfico de abajo lo demuestra:

Cuadro 5.3 - Tasa de desempleo para los 10 primeros puestos en apertura comercial.

Fuente: CONTRAECONOMÍA en base a Fundación Heritage y Banco Mundial

Arriba están los 40 países que, según la Fundación Heritage, son los que más apertura comercial tienen en el mundo. Entre ellos había, en 2015 quienes tenían desempleos altos y otros con tasas de desocupación sustancialmente bajas, como Austria, Hong Kong o Singapur. A partir de estos datos, queda claro que el nivel de apertura no tiene nada que ver con el desempleo.

De ser así, todos deberían tener niveles altos de personas buscando trabajo, pero no es eso lo que sucede.

Los países más abiertos, además, son 5,3 veces más ricos que los más cerrados y sus ciudadanos gozan de mayores variedades y calidades de productos para elegir. Lo que propuso Massa, entonces, era equivalente a destruir la economía, aunque solo por 120 días.

El segundo derrape de Massa fue cuando lanzó su ataque a los intermediarios. En un famoso “tuit”, el candidato a senador decía que “No entendemos cómo la papa sale de Otamendi a $4 el kilo y se la vende en hipermercados a más de $20”.

¿Pero cómo? ¿No tiene al mejor equipo de economistas del país? ¿No le ayudaron a entender?

Su comentario motivó un artículo mío donde expliqué el rol vital que ofrecen los intermediarios en una economía desarrollada. Obviamente, la diferencia de precios se explica porque el consumidor de la ciudad no tiene tiempo ni ganas de trasladarse hasta Otamendi, por lo que está dispuesto a pagarle a alguien para que realice este trabajo, ahorrándole tiempo.

En el proceso ganan todos, y la economía se desarrolla porque aparece la famosa “división del trabajo”. Este principio tan sencillo fue difícil de entender para Massa, Pignanelli, Lavagna, etc.

No creo que Sergio Massa sea ingenuo. Tampoco creo que sus “cerebros económicos” no hayan podido explicarle tan sencillo proceso. Lo que sucede, en realidad, es que el candidato por “1 País” es un ferviente seguidor de las encuestas. Y si percibe que “la gente” está en contra de las importaciones, entonces saldrá a pedir proteccionismo. Si “la gente” está en contra de los intermediarios (que lo está), saldrá a pedir “control de las cadenas de producción”.

Esta opción opositora no es un regreso al socialismo de CFK, pero sí una ultra-populista y demagoga, que con tal de triunfar en las elecciones es capaz de ignorar cualquier ley económica, lo que a la larga termina generando crisis. No me inspira mucha confianza.

¿Y Randazzo?

La tercera opción es el espacio del peronismo tradicional, donde el candidato será Florencio Randazzo.

El ex ministro de transporte de Cristina está más en la línea de un Sergio Massa que de otra cosa. Digamos que hace un tiempo descubrió que “la gente” ya se había cansado del estilo autoritario y ultraideológico de Cristina y se concentró en exhibir sus buenos modales, su capacidad de diálogo, y su buena predisposición para “la gestión”.

Así, pudo construir desde el márketing una buena imagen. Sin embargo, es poco lo que sabemos de él en términos concretos. Por ahora solo sabemos que busca criticar al gobierno actual, pero distanciándose de las versiones más radicalizadas que ofrece el kirchnerismo tradicional.

¿Será el futuro del peronismo? En estas elecciones no creemos que vaya a tener mucho peso, pero sí servirá para quitarle votos a Cristina. No es un dato menor.

Sus ideas económicas, por el momento, permanecen siendo una incógnita.

Macri y la opción “desarrollista

Analizada la oposición, queda el oficialismo.

El gobierno dice que vamos por el buen camino, que hay un bosque de brotes verdes, y que si los elegimos a ellos entonces todo seguirá “cada día, un poco mejor”.

Ahora veamos el cuadro de situación desde una mirada de largo plazo.

En el gráfico de abajo se observa la relación entre nuestra riqueza per cápita y la de España desde 1950 hasta la actualidad y proyectando 20 años para adelante.

Gráfico 2. PBI per cápita Argentina / España (dólares internacionales)

Fuente: CONTRAECONOMÍA en base a Maddison y Banco Mundial

En el gráfico de abajo se observa la relación entre nuestra riqueza per cápita y la de España desde 1950 hasta la actualidad y proyectando 20 años para adelante.

En el año 1950, el ingreso de los argentinos era 228% superior al de los españoles, en promedio. Para 2002 esta relación cayó a su mínimo histórico de 43,1%, recuperándose hasta el 63,8% según mis cálculos preliminares.

Ahora bien, lo que el país necesita es, por lo menos, alcanzar el nivel de desarrollo de España. Pero para que eso pase en los próximos 20 años como se ve en el gráfico, la tasa de crecimiento de nuestro ingreso per cápita debería ser de nada menos que 5,6% anual.

Compárese esto con el 1,3% promedio que prevaleció entre 1950 y 2015 y se verá la inmensidad de la tarea.

Si quisiéramos hacerlo antes, digamos 10 años, necesitaríamos multiplicar nuestro crecimiento por 6. Una verdadera hazaña.

¿Podemos lograr que esto pase? Es posible, pero solo con profundas reformas estructurales.

Uno de los períodos de mayor crecimiento histórico del país fue entre 1880-1913. En dicha época el estado era sustancialmente menor, Argentina estaba integrada al mundo y las regulaciones laborales eran prácticamente inexistentes.

El país debería, para conseguir multiplicar su tasa de crecimiento, volver a tener un ecosistema empresarial cercano al de esa época.

Medidas que contribuirían a esto serían:

  • Reducir el gasto público eliminando los subsidios económicos, privatizando las jubilaciones, las empresas estatales, y reduciendo la plantilla de empleados públicos.
  • Convertir los planes sociales en trabajos formales del sector privado.
  • Abrirse al comercio mundial.
  • Terminar con la inflación.
  • Reducir la presión tributaria 20 puntos.
  • Cortar de manera sostenida con el déficit fiscal.

¿Es esto lo que ofrece Cambiemos?

Lamentablemente, la respuesta es negativa.

En primer lugar, porque si bien en el discurso reconocen que la estrategia de crecimiento es la de atraer inversiones, reduciendo la inflación, achicando el déficit fiscal y el peso del estado sobre la economía, también consideran que deben ser extremadamente cuidadosos a la hora de mover cualquier pieza sobre el tablero.

En este marco, su extremo gradualismo a veces se parece más a un “nadismo” en el que tras el discurso de cambio, todo sigue igual.

  • Reducción de empleo público, no hubo.
  • El déficit fiscal, aumentó.
  • El tamaño del estado sigue igual.
  • La deuda volvió a estar en el candelero.
  • Las empresas siguen siendo públicas y perdiendo millones.

¿Cuál es el cambio de fondo que ofrece el oficialismo?

En otro orden de cosas, las reformas estructurales que se necesitan probablemente no ocurran bajo la presidencia de Macri porque ellos dicen ser exponentes del “desarrollismo”, una teoría que pone al estado en el eje de la planificación económica nacional.

No creen que haya que bajar el gasto público, por ejemplo, sino solo cambiar su “calidad”. No es un problema gastar mucho, sino gastar mal. En esto no se diferencian de ningún discurso político en este año. ¿Qué cambiamos?

No niego que el gobierno haya tomado buenas decisiones. Tampoco que la economía esté comenzando a despertar. Pero si insistimos con las recetas fracasadas del pasado, o nos empantanamos en un eterno gradualismo, no veo que vayamos a alcanzar a los países desarrollados ni siquiera en cincuenta años.

Y eso es grave.

Ahora bien, reconozco que peor aún es seguir involucionando y volver al populismo.

En esta elección habrá que decantarse simplemente por el que menos daño pueda hacer.

Y, en este sentido, Cambiemos parece ser el indicado.

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