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Cómo terminar con la inflación en Argentina

Para Milton Friedman, Premio Nobel de Economía, la inflación era un “impuesto no legislado por el congreso”. El razonamiento es impecable. Cuando el gobierno tiene un gasto que supera sus ingresos, puede decidir entre cobrar más impuestos, tomar deuda, o bien pedirle al Banco Central que emita dinero para cubrir ese bache.

Al hacer esto, el Banco Central emite pesos, el gobierno puede gastar de más, pero a la larga la consecuencia es el aumento de los precios. Así es como el gobierno recauda el llamado “impuesto inflacionario”. El problema es que gasta el “dinero nuevo” en “precios viejos”, pero luego la gente se enfrenta a “precios nuevos” con salarios viejos.

El impuesto inflacionario, como cualquier otro impuesto, es malo para el crecimiento económico, y la historia argentina comprueba que durante los años de mayor inflación, menor fue el crecimiento económico. De hecho, en muchos casos fue un crecimiento negativo. Es decir, la alta inflación convivió con la recesión.

Es por este motivo que resulta tan importante bajar la inflación. Si queremos que el país vuelva a crecer, y que lo haga de manera sostenible, la inflación debe caer. La pregunta es: ¿cuán difícil es hacerlo? Menos de lo que se cree.

En el año 1978, Henry Hazlitt escribió un famoso artículo titulado “La Inflación en una página”. Allí explicaba, de manera sencilla, en qué consistía la inflación. Así que en honor a su trabajo es que, a continuación, explicaremos cómo bajar la inflación.

Lo primero que hay que entender es que la inflación no es el aumento generalizado de los precios, sino la caída del poder de compra del dinero. Esta caída del poder de compra del dinero responde a que su cantidad es excesiva respecto de su demanda.

Hay muchos pesos dando vuelta, entonces su poder de compra inevitablemente cae.

Para solucionar esta situación, lo que debe hacerse es reducir la cantidad de dinero, o bien reducir su ritmo de aumento. El Banco Central es el responsable de hacer esto y, en la Argentina actual, utiliza la tasa de interés. Si la inflación está por encima del objetivo de inflación del BCRA, éste subirá la tasa de interés, absorbiendo pesos del mercado y reduciendo la emisión monetaria. Si está por debajo, entonces la reducirá, inyectando más pesos.

En teoría, llegará un nivel de tasa de interés que hará compatible a la inflación con el objetivo del Banco Central. Alcanzada esta meta, se perseguirá la siguiente. En el país, el Banco Central espera que la inflación sea del 17% anual este año, del 12% anual en 2018, y del 5% anual en 2019.

Por último, para que la baja inflación sea sostenible en el tiempo, lo que deben equilibrarse son las cuentas públicas. El gobierno debe bajar el gasto público, de manera de reducir el déficit fiscal y dejar de exigir que el Banco Central imprima dinero para prestárselo. Si se logra el equilibrio fiscal, y el Banco Central baja la inflación, entonces terminamos en “el mejor de los mundos”.

La inflación será baja y la situación, sostenible en el tiempo.

Saludos,

Iván Carrino
Editor de CONTRAECONOMÍA

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