Wednesday, August 21, 2019
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¿Qué es es populismo en Argentina?

En los últimos años, uno de los términos políticos que más se usó fue el populismo. Sin embargo, lejos de…


En los últimos años, uno de los términos políticos que más se usó fue el populismo. Sin embargo, lejos de ser novedoso, éste existe desde hace ya varios años. Entonces, ¿por qué hablamos tanto de populismo en Argentina?

Si vivís en la Argentina -mismo si vivís en Latinoamérica- no podés ignorar que, en los últimos años, el debate político tuvo un papel protagónico en todos los estratos sociales.

Y en particular, un término de la política que se posó sobre la boca de todos fue el “populismo”.

El populismo en Argentina acaparó páginas de diarios, conversaciones y hasta debates familiares.

Y todo se debió, en gran parte, al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Así como lo escuchás. Desde que muchos intelectuales empezaron a asociar el gobierno de CFK con el populismo, el término empezó a “ponerse de moda”.

Y supuestamente, todos debían saber de qué se trataba el populismo en Argentina.

Sin embargo, en la práctica esto no era (ni es) así. Por ejemplo, hay mucha gente que asocia el término con los movimientos de izquierda y esto no tiene por qué ser necesariamente así.

Pero esa es sólo una de todas las falacias que se escuchan. Por eso, si llegaste a esta nota seguramente estés buscando respuestas.

De ser así,¡fantástico! Porque eso es lo que nos propondremos: responder todas las dudas que podés llegar a tener sobre el populismo en Argentina.

En concreto, vamos a repasar todos estos conceptos:

  • ¿Qué es el populismo?
  • Populismo en Argentina
  • Las características del populismo
  • El populismo en Latinoamérica
  • Por qué surge el populismo en América Latina: casos de populismo en México, populismo en Chile y populismo en Brasil.
  • Ejemplos de populismo
  • Cómo se desempeña un gobierno populista
  • Libros sobre populismo

Entonces ya sabés, si querés conocer toda la información sobre el populismo en Argentina y el populismo en Latinoamérica, no dejes de leer a continuación…

Qué es el populismo

Obviamente tenemos que empezar por los conceptos más básicos sobre populismo para poder avanzar sobre otros más complejos.

Por eso, entender el significado de populismo es primordial antes de abordar su dinámica, por ejemplo.

En primer lugar, tenemos que tener en cuenta que la palabra populismo deriva directamente del concepto de pueblo.

Y si bien este término proviene del latín, la palabra populismo no forma parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE). Más allá de eso, es utilizada con mucha frecuencia y hace referencia a la estrategia de las corrientes políticas que buscan el apoyo de las clases populares.

Se trata de un concepto difícil de definir con exactitud, con el que se designan realidades diferentes.​

El uso del calificativo “populista” se hace habitualmente en contextos políticos y de manera peyorativa, sin que del término se desprenda por sí mismo una evidente identificación ideológica, sino estratégica —dentro del espectro izquierda-derecha—.​

Uso y aplicación del término “populista”

También se ha aplicado en contextos religiosos para calificar a la teología de la liberación y a la teología del pueblo, así como para referirse a la acción política de los grupos económicos concentrados, con la expresión “populismo del capital”.

Populistas a la derecha, populistas a la izquierda. Quien dice «populismo» se adentra en un terreno difícil…

En todo caso, el concepto populismo es peyorativo… Hablamos entonces de demagogia, y la demagogia tiene un gran repertorio de métodos.

Es preciso mencionar la contribución de Ernesto Laclau en la forma de entender al populismo. Tomando elementos de lingüística y psicoanálisis aborda este fenómeno complejo brindando un esquema conceptual para comprender la constitución de la hegemonía en el populismo.

Quienes piensan que el populismo constituye una corriente política con características objetivas, destacan aspectos como la simplificación dicotómica, el antielitismo (propuestas de igualdad social o que pretendan favorecer a los más débiles), el predominio de los planteamientos emocionales sobre los racionales, la movilización social, el liderazgo carismático, la imprevisibilidad económica, el oportunismo.

Una parte importante de los estudios latinoamericanos cuestiona el uso eurocéntrico y universalizador del término «populista», cuando se aplica a corrientes políticas latinoamericanas, obviando el estudio puntual y las circunstancias históricas particulares de las mismas.

Populismo” y el adjetivo “populista” fueron términos académicos antes de transformarse en expresiones de uso común. A su vez, como muchos otros conceptos académicos, nacieron como parte de vocabularios políticos de algún país en concreto.

Populismo” fue utilizado por primera vez hacia fines del siglo XIX para describir un cierto tipo de movimientos políticos.

Características de populismo

El populismo apela al pueblo para construir su poder, entendiendo al pueblo como las clases sociales bajas y sin privilegios económicos o políticos.

Suele basar su estructura en la denuncia constante de los males que encarnan las clases privilegiadas.

Los líderes populistas, por lo tanto, se presentan como redentores de los humildes.

Hay muchas formas de practicar el populismo y vale la pena recordar algunas de ellas:

– Afirmar que algo va a ser gratuito para el pueblo pero no decir cómo se va a pagar.

– Presentar al líder rodeado de gente que le aclama y en situaciones favorables para su imagen pública.

– Transmitir la idea de que aquellos que no apoyan al líder son antipatriotas.

– Ejercer un cierto control sobre los medios de comunicación.

– Atribuir una mala situación social a supuestas conspiraciones internas o a los intereses de fuerzas extranjeras.

Ejemplos de populismo y explicación

Populismo en Latinoamérica

En América Latina existen varios ejemplos de gobiernos que con sus diversos matices y características temporales y espaciales han sido tildados de «populistas» por sus opositores:

Populismo en Argentina: En Argentina, todos los gobiernos democráticos electos han sido calificados como gobiernos populistas por algún analista, con excepción de Fernando de la Rúa (1999-2001). A saber: Hipólito Yrigoyen (1916-1922, 1928-1930),​ Marcelo T. de Alvear (1922-1928), Juan Domingo Perón (1946-1955, 1973-1974), Arturo Frondizi (1958-1962), Arturo Illia (1963-1966), Raúl Alfonsín (1983-1989), Carlos Menem (1989-1999), Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015). Varios artículos relacionan Mauricio Macri con el “populismo” y con el “populismo de derecha”.

Populismo en Bolivia: Evo Morales (desde 2006).

Populismo en Brasil: Getúlio Vargas (entre 1930 y 1945, y entre 1951 y 1954),55​ Lula (2002-2006), Dilma Rousseff (2011-2016).

Populismo en Chile: En sentido “positivo”, Arturo Alessandri, Carlos Ibáñez del Campo y el Frente Popular; en sentido peyorativo, Sebastián Piñera,​ Michelle Bachelet.

Populismo en Colombia: Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957).

Populismo en Ecuador: José María Velasco Ibarra (1934-1935, 1944-1947, 1952-1956, 1960-1961 y 1968-1972), Abdalá Bucaram (1996-1997), Fabián Alarcón (1997-1998), Rafael Correa (desde 2007).

Populismo en Venezuela: Hugo Chávez (1999-2013), Nicolás Maduro (desde 2013).

¿Cuáles son las consecuencias del populismo en Argentina?

Teniendo en cuenta las características que presentan los autores, el populismo tiene meramente un carácter autodestructivo, ya que esos problemas que se subestiman terminan generando grandes reducciones del PBI per cápita y de los salarios reales, lo que perjudica principalmente a quienes se quiso beneficiar en un principio.

Así lo explica Guillermo LoCane, contador y autor de dos libros sobre impuestos y economía: “el populismo económico es una forma de desempeñar las políticas económicas en las cuales se privilegia el crecimiento y la redistribución del ingreso y se menosprecia los riesgos de la inflación y el financiamiento deficitario; las restricciones externas y la reacción de inversores, ahorristas y consumidores frente a políticas agresivas al mercado”.

En definitiva, el populismo genera aquello que supuestamente viene a erradicar.

Sin embargo, sus efectos devastadores no se ven de un día para el otro y, es por eso, que a veces los gobiernos populistas perduran muchos años en el poder.

Cuando la situación es insostenible ya no queda nada por hacer y se desencadena una crisis, comparable a la de Venezuela.

Econopopulismo: ¿de qué se trata?

Iván Carrino, editor de “El Diario del Lunes”, agrega a lo ya mencionado que lo más interesante del análisis de Dornbusch y Edwards (los autores que se refirieron a este concepto) es su clasificación del econopopulismo en cuatro etapas: “una primera etapa en donde las políticas fiscales y monetarias expansivas dan lugar al crecimiento de la producción, el empleo y los salarios reales.

Una etapa segunda, en donde comienzan a aparecer cuellos de botella: la inflación aumenta de manera significativa, el déficit fiscal empeora debido a los subsidios a bienes de consumo básico, y la devaluación o el control de cambios se vuelven inevitables”, explica.

Y suma: “las etapas tres y cuatro muestran cómo terminan todos los experimentos populistas: con escasez, más inflación, falta de dólares y fuga de capitales.

Finalmente, con menos capital invertido per cápita, los salarios reales inevitablemente caen y el crecimiento se frena. Lo que sigue es la implementación de un plan ortodoxo de estabilización, que buscará sincerar la economía para que la inversión retorne y la producción vuelva a crecer”.

Como queda claro, lo mejor que puede pasar con la implementación de políticas populistas, sean estas de derecha o de izquierda, es que haya un auge económico de corto plazo. 

Sin embargo, dado que dicho auge está estimulado por el combustible de las políticas monetarias y fiscales, está condenado a terminar en una nueva crisis.

En esta línea, LoCane, afirma que la historia demostró que el fracaso del populismo económico se origina en que las tensiones que genera acaban, a la corta o a la larga, frustrando el crecimiento que intenta promover.

Al priorizar el consumo, sin preocuparse por el grado de reposición y crecimiento de la infraestructura y la capacidad productiva instalada, el modelo adquiere un marcado sesgo pro-cíclico que fogonea la la demanda y ésta la inflación lo que, a su vez, deteriora la competitividad cambiaria, desestimula las exportaciones y expande las importaciones.

Finalmente, al exacerbar la puja distributiva, genera elevada incertidumbre, acorta el horizonte de las decisiones económicas y desalienta la inversión productiva.

Neopopulismo: el cuento populista toma revancha

Como seguramente notaste a lo largo de este artículo es que el término populista es muy actual ya que todavía hay gobiernos que desempeñan sus funciones optando por esta forma de ejercer el poder. Ahora por ahí no escuchaste hablar sobre el neopopulismo.

No te preocupes, en este Informe Especial que realizamos de forma gratuita para vos vas a poder enterarte todo lo que necesitás saber sobre esta nueva definición. No te quedes sin saber a qué nos referimos.

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