El costo de ser testarudo cuando hablamos de economía

Entre 2008 y 2015, la administración de Cristina Kirchner se negó a imprimir billetes de una denominación superior a los 100 pesos. Eso le costó 11.200 millones al Banco Central.

El billete de 1.000 pesos con la imagen del hornero estaría en la calle en octubre. ¿Será que lo economía lo necesita?

Con la impresión del billete se busca facilitar las transacciones diarias en un contexto de inflación e informalidad.

La verdad es que los últimos billetes lanzados de 200 y 500 pesos aún son difíciles de conseguir pese a que constituyen el 25% del dinero circulante.

Pero repitamos: ¿necesitamos estos nuevos billetes?

Nos discutamos si nos gustan o no. La verdad es que sí eran necesarios…

¿Sabes por qué?

Billetes 100, un costo para el Estado

La obstinada decisión del gobierno de Cristina Kirchner de no imprimir billetes de mayor denominación que los de 100 pesos le costó 11.200 millones de pesos al Banco Central, entre 2008 y 2015.

Esa estrategia le habría costado otros 2.200 millones de pesos anuales a la administración de Mauricio Macri, de no haber aparecido al menos los billetes de 200 y 500 pesos.

¿Recordás el porqué de tanta testarudez?

Al no imprimir billetes superiores a los 100 pesos se evitaba reconocer el elevado y sostenido nivel que mantenía la inflación.

Esto no lo decimos nosotros.

El dinero en circulación

Las cifras fueron reveladas por Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central, al disertar en las XII Jornadas Nacionales del Sector Público.

En fin, la tozudez llegó al punto de que los billetes de 100 pesos representaban el 93% del dinero en circulación.

Para junio de 2016, con Sturzenegger en el BCRA, la cifra se había reducido a 71%, cuando el billete de 500 pesos ya era parte de la familia monetaria, caracterizada por estar ilustrada con imágenes de la fauna autóctona del país.

Algunos datos insólitos

Seamos honestos: esta obstinación llegó a ser insólita.

En el año 2010, se importó con carácter de urgencia otro color para la tinta de seguridad.

En 2013, se encargó un nuevo diseño para la numeración hasta la impresión de billetes con dos letras de serie, en vez de una.

Luego se dio la maniobra para comprar y estatizar a la empresa Ciccone, ante la incapacidad de la Casa de la Moneda para abasto con la producción.

Y sabés cómo terminó eso. Dentro de un mes, comenzará a ser juzgado el ex vicepresidente Amado Boudou.

De la ineficiencia en la economía

Lo cierto es que en 2017 se ahorraron 2.230 millones en gastos de impresión, dada la inserción de billetes de 200 y 500 pesos.

“El problema es que esa ineficiencia trasladó costos al resto de la sociedad y la economía. No solo referidos a la incomodidad en el manejo de dinero”, decía Sturzenegger.

Esto pasaba con los cajeros automáticos que no daban abasto, el transporte de caudales se encarecía sin límites, y las ineficiencias se multiplicaban en todos los sectores.

¿Sabías, por ejemplo, que al BCRA le cuesta 1,50 pesos poner cualquier billete en la calle?

Sí, eso incluye costos de impresión y logísticos de ponerlo en circulación.

En consecuencia, imprimir un billete de 100 pesos es 10 veces más barato que emitir 10 billetes de 10 pesos.

Eso, claramente, justifica la decisión de avanzar hacia denominaciones más adecuadas a los valores que se manejan en la economía.

Y así también se avanza hacia los pagos eléctricos. “Se imaginarán que andar emitiendo billetes de 2 pesos, no es precisamente muy eficiente”.

La herencia de Sturzenegger

Sturzenegger también se refirió al marco regulatorio durante su alocución. Afirmó que es necesario evitar la tentación de la sobrerregulación.

Por ejemplo, Sturzenegger dijo haber heredado una regulación estatal que desincentivaba el crecimiento económico. “El ejemplo más flagrante de esto fue el cepo cambiario”.

La eliminación del cepo, a su juicio, fue un doble beneficio. “Eliminó las trabas que nos impedían crecer y redistribuyó recursos desde el sector financiero hacia los ciudadanos”.

Como ejemplo de una política que promueve la competencia, Sturzenegger contó la experiencia ocurrida con las comisiones bancarias.

Al respecto, señaló que se produjo una gran paradoja: las comisiones fueron más alta durante el período en el que estuvieron reguladas.

“Cuando los bancos se convencieron de que íbamos a publicar sus precios, empezaron a ajustar sus precios a la baja”, expresó.

Pero ojo, los planes de Sturzenegger están muy lejos de limitarse a imprimir dinero.

Su verdadero plan está siendo auspiciado por Suecia. ¿Sabés en qué consiste la bancarización sueca que planea el Presidente del Banco Central?

Te lo contamos en el informe especial que hemos armado de forma totalmente gratuita para vos.

 

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