¿Quién se ha robado nuestras inversiones?

Nos prometieron que una lluvia de dólares inundaría a la Argentina. Sin embargo, ese augurio nunca se cumplió. ¿Por qué todavía no se experimenta una afluencia de inversiones en el país?

A días de su asunción, Mauricio Macri prometió una lluvia de inversiones para el segundo semestre de 2016 provenientes del extranjero, en clara referencia a que los mercados se entusiasmarían por el cambio de timón en la Argentina.

Esto finalmente no sucedió como se prometió pero sí se estipuló una nueva fecha en la que caería esta lluvia tan ansiada: será en el año 2017. Sin embargo, desde que inició el año todavía no se ha registrado un incremento considerable en el flujo de inversiones hacia el país.

La mayor parte de los analistas y economistas coinciden en que lo que perjudica el ingreso de las inversiones extranjeras es que todavía existen muchas distorsiones y desequilibrios que afectan a toda la economía. Concuerdan en que habría que implementar una simplificación tributaria y administrativa para reducir los cuellos de botella para materializar las inversiones. Un ejemplo es el sector agropecuario, donde el país es competitivo, pero es lento en el proceso.

¿Por qué cambió el pronóstico?

Pero entonces, ¿qué ha pasado concretamente con la lluvia de inversiones?

A continuación te presentamos algunas de las razones que llevan a pensar que aún estamos lejos de ese camino de bonanza:

  • Argentina tiene muchas ventajas y un gran potencial para que se desarrollen, sobre todo en infraestructura, energía y negocios en el campo, que son los grandes factores.
  • La voluntad de tomar endeudamiento en Argentina ha tocado niveles récord. Saltó del 51% en 2006 a 70% este año, algo que sucede por primera vez y es sinónimo de inversiones de largo plazo.

Esto da espacio para que las empresas hagan movimientos similares, como es el caso de Aerolíneas Argentina 2000 que planea emitir un bono en Nueva York para recaudar 1.500 millones de dólares.

  • Habría que implementar una simplificación tributaria y administrativa para reducir los cuellos de botella para materializar las inversiones. Un ejemplo es el sector agropecuario, donde el país es competitivo, pero es lento en el proceso.

Lo ideal sería incorporar las ventajas que brinda la tecnología como lo sucedido con UBER, que es porque el sector de transporte está fuertemente regulado.

  • Brindar incentivos legales y fiscales para facilitar el plan de inversiones. Por ejemplo, es una necesidad tener tratados de libre comercio con más países, y puso el ejemplo de Chile, que tiene 90% de su PBI estimulado por este tipo de acuerdos.
  • Promover la inclusión y presentar alternativas para solucionar las fallas que genera el mercado.

Los chubascos aislados

Según relevó la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, desde el 11 de diciembre de 2015 se anunciaron públicamente 455 proyectos por u$s 60.920 millones.

De ese total, pudo corroborar que se concretaron unos 34 proyectos, por u$s 3046 millones. Un 5% del total.

En tanto, un 112 proyectos están hoy en diferentes etapas de ejecución. Un 25% del total.

Según explicaron fuentes de la agencia que brinda ayuda a las empresas durante todo el ciclo de la inversión, puede haber inversiones grandes, como las mineras o energéticas, que están en las primeras etapas del proyecto, como un estudio de factibilidad. En cambio, existen inversiones pequeñas que ya se han terminado de realizar.

En los últimos 18 meses, unas 355 empresas anunciaron inversiones. Los sectores con inversiones más pesadas son petróleo y gas, por u$s 14,7 millones; minería, por u$s 7,5 millones; telecomunicaciones por u$s 6,8 millones; generación y servicios públicos por u$s 5,3 millones; energías renovables por u$s 5,1 millones; bienes industriales y desarrollos inmobiliarios, ambos por u$s 4,4 millones, y bienes de consumo, por u$s 4,2 millones.

Según indicó el último monitor macro de Econométrica, “la inversión privada necesita más protagonismo para sostener el crecimiento (económico)”, por lo que es la inversión pública la que está traccionando el arranque. “Como la inversión privada no alcanza y la extranjera no llega, el gobierno inició un notorio incremento en las obras públicas por todo el país que permita sostener la actividad, dejando de lado los objetivos fiscales inicialmente planteados”, explicó el economista Ramiro Castiñeira.

En el futuro, se espera que el sector energético dinamice las inversiones.

“En energía, la inversión es cierta. Se espera un fuerte repunte en el sector eléctrico, donde se destacan las licitaciones por u$s 4200 millones en energías renovables que se hicieron el año pasado; se especula con una licitación de u$s 3000 millones en transporte; un crecimiento de u$s 700 millones anuales en distribución, y un fuerte aumento de la capacidad instalada en generación en los próximos años”, dijo Javier Cao, economista de la consultora Abeceb. Y observó varios anuncios de inversión en la extracción de gas.

La carga tributaria complica el panorama a futuro

Es verdad que la mayor parte de fichas están puestas sobre el sector energético. Sin embargo, los demás no verán prosperidad hasta el año 2019. Esto sucede ya que en el ranking del Banco Mundial que mide la tasa de impuestos totales que las empresas pagan como porcentaje de sus ganancias, Argentina está en el segundo puesto, con un nivel de 137% sobre los beneficios.

En otras palabras, cualquier empresa que busque operar en Argentina debe enfrentar el pago de una tasa del 35%  a las ganancias. El gravamen es de los más elevados del mundo, por encima de países como Brasil, Australia y México, y lejos de los más competitivos como Estonia, Singapur o Irlanda.

Por lo tanto, una empresa no cuanta con incentivos fiscales para invertir en el país.

Además del Impuesto a las Ganancias, cualquier compañía debe considerar, como mínimo, otros 8 impuestos distintos, entre los que se encuentran Ganancia Mínima Presunta, Bienes Personales, Impuestos Internos, al Cheque, Ingresos Brutos, Impuesto de Sellos y Tasas Municipales.

Con semejante presión tributaria, es difícil que el país genera el shock de inversiones que promete. Después de todo, los inversores del mundo tienen cerca de 200 países diferentes para llevar su dinero y emprendimientos.

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