El recorte del gasto público: otro pendiente de la era macrista

Según un relevamiento, desde que asumió Mauricio Macri aumentó en un 25% la estructura del Estado y para financiar un engrosamiento de tal magnitud, el recurso tiene que salir sí o sí de la gente.

Hace tan sólo un año, Mauricio Macri -quien recién daba sus primeros pasos como Presidente de la República Argentina- se refería a la innumerable cantidad de puestos de trabajo en el Estado que se habían creado durante el kirchnerismo: “en la Argentina hay 1,5 millón de empleados de más”.

Lo que siguió fue una ola de despidos que generó en la población una preocupación muy grande, en parte porque había muchos argentinos que habían sido desligados de sus trabajos y en otra, porque los que todavía seguían empleados, temían que en breve corrieran la misma suerte.

Sin embargo, un año después, el gobierno de Mauricio Macri recibió críticas por no avanzar en el recorte del gasto público prometido, sino aumentarlo: hoy tiene 21 ministerios, 87 secretarías de Estado, 207 subsecretarias de Estado y 687 direcciones nacionales y generales.

¿Y el famoso “ajuste macrista” donde quedó? 

En una entrevista que brindó hace un año, Macri decía: “ocultamos el desempleo y el no crecimiento de la Argentina generando casi 1,5 millones de empleados públicos más en estos 12 o 13 años. Esto es una locura. La mayoría no son ñoquis, van a su trabajo pero miran el reloj para que pase el día porque no tienen nada que hacer. Esa persona sirve, tiene muchísimo para aportar. Y lo que yo les propongo es un camino de reconversión, que tal vez va a llevar más de diez años en los cuales se ocasionó todo este daño”.

A través de esa explicación, el Presidente reconocía y argumentaba por qué se había desligado a varios trabajadores estatales de su puesto; lo que iba en línea con el ajuste económico que debería experimentarse en la Argentina para salir adelante.

“Lo que se hizo de entrada es tan solo querer corregir sobre un universo de 20 mil (empleados públicos) que entraron en los últimos 10 minutos (del gobierno de Cristina Kirchner), en una forma gigantescamente más abusiva de lo que se había hecho antes, sin concurso”, aseguraba el mandatario.

12 meses más tarde, la historia pinta un poco diferente y es que según un relevamiento, desde que asumió Macri aumentó en un 25% la estructura del Estado. Hoy por hoy, hay 21 ministerios, 87 secretarías, 207 subsecretarías y 687 direcciones; cifras que superan las antecesoras.

Según la Fundación Libertad y Progreso, existen además 122 institutos y organismos, sin contar universidades ni academias. En total, existen 1124 unidades administrativas.

Si bien, según lo que publicó el diario La Nación, el grueso del gasto presupuestario son subsidios a la energía, el transporte y los planes sociales, Macri incrementó un 25% promedio la estructura del Estado, pese a haber prometido una reducción y a haber despedido 11.000 contratados.

Apenas asumió, en enero, Dujovne prometió recortes de gasto, fusiones de programas, organismos y estructuras. Nada ocurrió aún: el debate se reflotó por la suba de la tasa del BCRA de 24,75% a 26,25% la semana última, lo que podría enfriar la economía.

Se ajusta la política monetaria, pero no la fiscal. Ello puede generar inflación, retraso cambiario, freno a la actividad, menos oferta de crédito, presión tributaria y pobreza.

Según LyP, Cristina Kirchner asumió con 10 ministerios en 2007 y dejó el poder con 16 (aumentó 60%). Pero Macri creó cinco, los aumentó a 21 (31% y 110% desde 2007). La ex presidenta tomó el poder con 50 secretarías de Estado y lo dejó con 70 (40%). Macri las elevo a 87 (24% y 74%). La ex mandataria tenía 92 subsecretarías de Estado y dejó 169 (83%). Macri las incrementó a 207 (22% y 125%).

El Presidente, además, elevó las direcciones nacionales y generales a 687 y los institutos y organismos, a 122. Hay 1124 unidades administrativas jerárquicas en el Poder Ejecutivo. Y aún faltan contar cientos de direcciones y coordinaciones generales.

Según el último relevamiento de FIEL, en 2003 el sector público nacional tenía 460.000 empleados. En 2016 llegó a 739.000. Creció un 61%. Si Macri quisiera reunirlos no le alcanzaría con el Centro Cultural Kirchner. Necesitaría 15 estadios como el de Boca Juniors.

El costo económico vs. el costo político

Muchos analistas se preguntan por qué Mauricio Macri, que parecía que venía a ajustar las cuentas después de tanto derroche, terminó haciendo exactamente lo contrario en este sentido. La respuesta puede tener que ver con lo que se conoce como “costo político”.

Vamos a repasar qué significa: se suele llamar “costo político” a la pérdida de apoyo popular en la que un candidato o gobernante incurre por causa de una declaración o una medida.

Si no se debió a un error táctico involuntario, la decisión de asumir ese costo depende de si el objetivo buscado lo justifica o no, vía una especie de análisis de costo-beneficio como los que las empresas hacen para sus decisiones de inversión, compra, producción, venta y distribución.

Ivaan Caarrino, analista económico y editor de El Diario del Lunes, se refierió a este tema y dijo: “creo que su accionar puede deberse a dos cosas. Por un lado, que crean que multiplicando ministerios y secretarías descentralicen la gestión y eso sea más eficiente (lo veo muy difícil, pero puede que piensen eso). Por otro lado, lo más probable, que no quieran enfrentar el costo político del cambio y que sepan que, mientras puedan endeudarse, la “fiesta” puede continuar por un tiempo. Es una pena, pero es posible que sea así”.

Además de tratar de entender y explicarnos por qué Macri está haciendo exactamente lo contrario a lo que se esperaba, Carrino asegura que el primer costo es el gasto público. “Para financiar una estructura estatal más grande, necesitás más recursos que implican un mayor gasto. El problema es que ese gasto tiene que salir sí o sí de la gente, ya sea que cobres más impuestos, tomes más deuda, o acudas a la inflación. Es curioso, porque el gobierno que supuestamente venía a cambiar las cosas en cuanto al tamaño del estado, continúa haciendo lo mismo”, sostiene.

Acerca de las consecuencias que se pueden esperar, el editor de “El Diario del Lunes” destacó que el primer efecto es una mayor burocracia, o sea que el estado funciona peor. El segundo sería una mayor presión tributaria porque el gasto se agranda. “El gobierno debería estar haciendo todo lo contrario, achicando la burocracia y bajando los impuestos para darle más aire al sector privado. Solo así crece la economía y reduce la pobreza”, concluye.

Como te darás cuenta, la plata necesaria para que el Estado pueda emplear a tanta gente, proviene de tu bolsillo, ya sea mediante los impuestos que pagás u otras medidas que te impactan directamente aunque vos no te des cuenta.

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