Amamos a Donald Trump

El presidente anunció la rebaja impositiva más grande de la historia. ¿Cómo no vamos a amarlo?

El equipo de Trump anunció esta semana que llevará adelante la “mayor reducción de impuestos de la historia”.

Antes de continuar, tengo que decir: amamos a este hombre.

Si me lees hace tiempo, sabrás que, gracias al estado profundo, los ricos se han hecho más ricos durante los últimos 35 años.

Su dinero falso creado de la nada y las tasas de interés artificialmente bajas han estimulado a Wall Street mucho más que a la economía real.

La clase trabajadora vende su trabajo por apenas centavos más de lo que lo hacía en tiempos de Reagan cuando ajustamos los salarios por inflación.

Y ahora esto…

Un presidente audaz

¿Qué otro presidente habría tenido la audacia de ser el mejor amigo de los banqueros de Goldman Sachs y, al mismo tiempo, lanzar una propuesta tributaria que haga que los ricos sean todavía más ricos?

La última propuesta es una mezcla cosas buenas, malas, feas y misteriosas… con muchas partes tan vagamente definidas que podrían significar la nada misma.

Pero nuestros primeros pensamientos son: ¿por qué el presidente propone este tipo de cambios?

Supuestamente, debe representar a la “administración”. Es decir, administrar las leyes escritas por los representantes del Congreso.

En realidad, la Casa de los Representantes es la que tiene el “poder de la billetera”.

La constitución lo dice claro en su artículo 1, sección 7: “todos los proyectos de ley para recaudar fondos deben originarse en la Casa de Representantes; pero el Senado puede proponer o modificar con enmiendas, al igual que con otros proyectos.”

A la luz de estos textos, ¿para qué se toma la molestia El Donald?


Un llamado a los dólares

Tenemos la respuesta…

A medida que crece el estado profundo, pone tantos de sus grasosos dedos en tantos recipientes, que se vuelve imposible para la legislatura seguirle el ritmo.

Una facción quiere un nuevo puente sobre Susquehanna. Otro grupo quiere un cambio en una resolución, y así todos luchan por avanzar sus agendas.

Los congresistas, preocupados llamando para conseguir dólares de sus compinches, no tienen el tiempo para leer cada propuesta y mucho menos entenderlas.

Eso deja al proceso de hacer las leyes cada vez más en las manos de lobistas, insiders, y de la Casa Blanca – que no funciona más como representante de la gente, sino que simplemente cambia la inclinación de la balanza hacia una facción y otra.


Fantasías Ideológicas

No sorprende que, con tantos representantes de Goldman en la habitación, la nueva propuesta impositiva favorezca a las grandes empresas y a los ricos.

Nótese también que no se amenazó de ninguna manera con cortar el financiamiento del estado profundo.

Los impuestos son el pan con manteca de las bestias que viven en el pantano que es la política estadounidense. Y el código tributario es la forma en que el estado profundo recompensa a sus compinches y castiga a sus enemigos.

Pero hoy pensamos en positivo. Trump es nuestro héroe. Vemos su propuesta con mucho beneplácito. Cuatro de ellas, en particular, parecen diseñadas para nosotros.

Antes de continuar, hago un anuncio filosófico. En cuestiones de política pública, como la guerra, los impuestos, las leyes, las regulaciones, los programas de gobierno, la gente suele decir “esto está bien” o “esto está mal”.

Pero ninguno de nosotros realmente sabe qué es bueno y qué no.

En primer lugar, no podemos saber los resultados de las consecuencias no intencionadas de ninguna política pública. No conocemos el futuro.

En segundo lugar, incluso si supiéramos, no sabemos si eso sería bueno o malo.

Trump es famoso por postular que quiere que “Estados Unidos sea grande de nuevo”. Pero debe haber 200 millones de diferentes, e incluso contradictorias, percepciones de lo que eso quiere decir.

Una persona puede pensar que el país estará mejor si vuelve a abrir el bar de la esquina de su casa. Otra puede pensar que el país está mejor si echan a los inmigrantes. Incluso puede haber personas que pidan que vuelva la época en que los bancos te ofrecían una tostadora con la apertura de una nueva cuenta.

Un grupo de norteamericanos piensa que el país estará mejor cuando los ricos paguen “lo que les corresponde”. Los ricos piensan que ya están pagando demasiado.

Nadie sabe cómo hacer a Estados Unidos grande de nuevo. Todo lo que la gente sabe es lo que individualmente quiere. Los pobres votan por más asistencialismo. Los ricos por recortes impositivos y acuerdos turbios.

Así que cuando uno sostiene que el recorte de impuestos será bueno, lo que de verdad está diciendo es que “dado el estado de mis finanzas personales, así como mis preferencias ideológicas, me gusta la propuesta.”


Muchos dólares

Puede ponerme a mí y a mi empresa sólidamente, decididamente, sin remordimientos, en ese campo.

Y por una razón honesta y egoísta: la propuesta de bajar impuestos de Trump nos va a ahorrar una buena cantidad de dólares.

Su propuesta reducirá nuestro pago de impuestos a la mitad. La idea de eliminar el impuesto a la herencia será incluso más beneficiosa para mis hijos.

El presidente también reduciría la tasa máxima del impuesto sobre la renta del 39,6% al 35%… eliminará el impuesto mínimo alternativo (originalmente promulgado para evitar que los estadounidenses ricos que usen deducciones y aprovechen lagunas legales)…

No sabemos lo que es mejor para el país, pero sabemos lo que queremos.

El Sr. Trump, dios bendiga su corazón, reducirá significativamente nuestra carga tributaria.

Lo amamos,

Saludos

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