¿Son correctas las medidas que está tomando el Gobierno para atraer inversiones?

Desde que llegó al poder, Mauricio Macri prometió que una “lluvia de inversiones” caería sobre la Argentina. Sin embargo, hay quienes cuestionan que se haya cumplido con el objetivo. ¿Qué políticas se deben adoptar para que esto suceda?

Tal como lo haría un errático encargado del clima en un programa de noticias, el Gobierno pronosticó algo que no sucedió: auguró que para 2016 se precipitarían lluvias de inversiones sobre el suelo argentino y lo que hoy se da, más bien, es una sequía.

Decían que un mercado más amistoso y el levantamiento del cepo cambiario serían suficiente para que iniciara una lluvia de inversiones sobre la Argentina, un sinónimo para más puestos de trabajo y más dólares en la economía, pero hasta hoy nada de eso sucedió.

Lo cierto es que a pesar de múltiples road shows, arreglos con los fondos buitre y el lanzamiento del blanqueo de capitales, las inversiones aún no llegan.

De hecho, como dijo Orlando Ferreres en un artículo que publicó en el diario La Nación, “la inversión no solo no creció sino que ocurrió lo contrario: bajó”.

En esta dirección, cabe preguntarnos cuál es la causa de este fenómeno, ya que a diferencia de lo que sucedía en la era kirchnerista, el Gobierno actual viene apostando fuertemente a promover la llegada de capitales del exterior.

Entonces, ¿qué cuestiones siguen complicando el acceso de las inversiones extranjeras en el país?

Los enemigos de la inversión

La mayor parte de los analistas y economistas coinciden en que lo que perjudica el ingreso de las inversiones extranjeras es que todavía existen muchas distorsiones y desequilibrios que afectan a toda la economía. 

Concuerdan en que habría que implementar una simplificación tributaria y administrativa para reducir los cuellos de botella para materializar las inversiones. Un ejemplo es el sector agropecuario, donde el país es competitivo, pero es lento en el proceso.

En esta línea, durante su visita al país para participar del Foro Económico Mundial, David Lipton se pronunció al respecto: “En Argentina, las autoridades han puesto en marcha un conjunto de reformas muy necesarias y adecuadas para eliminar distorsiones y desequilibrios que afectan a toda la economía”.

Y agregó: “es cierto que estas reformas pueden ser complicadas y que pueden demorar algún tiempo en rendir fruto, pero un esfuerzo continuo sentaría las bases para un crecimiento más vigoroso, sustentable e inclusivo. Ya hay indicios de que las políticas están siendo eficaces. Para este año y el próximo prevemos un repunte de la economía, y que la inflación continúe disminuyendo”.

Iván Carrino, analista económico y editor del Diario del Lunes, cree que el gobierno le está poniendo “mucho marketing a la cuestión”. Según él, toda la política internacional es un ejemplo de esto, y también la organización y participación en los distintos foros de negocios internacionales.
Para el especialista, en comparación con o que fue el kirchnerismo, han habido mejoras: “el fin de las retenciones a la exportación y fin del cepo son datos a destacar, junto con un clima institucional más respetuoso de los derechos de propiedad. Sin embargo, también opina que hay algunas cosas que dejan mucho que desear: “el proteccionismo sigue más vivo que nunca, la carga tributaria sigue siendo inmensa, y el gasto público, que trepó 20 puntos en 12 años, nadie lo quiere tocar. De hecho, lo siguen aumentando”.

Una postura parecida adopta Marcelo Elizondo, director general de DNI y ex director ejecutivo de la Fundación ExportAr, la agencia de promoción de las exportaciones argentinas, entre 2002 y 2010 en un artículo de El Cronista.

Consultado sobre el tema, Elizondo explica que si bien ya hubo reformas significativas que ayudarán al propósito ya mencionado (entre ellas nombra a la libertad cambiaria, la institucionalización del régimen de comercio internacional, la eliminación de la conflictividad política y jurisdiccional internacional), todavía falta superar muchos obstáculos.

Elizondo menciona que para invertir más en el país las compañías están esperandoque maduren los planes fiscal, anti inflacionario, tributario y cambiario. Además, los problemas de infraestructura, el escaso comercio internacional, la baja eficiencia de los servicios del sector público y los problemas de acceso a recursos tampoco ayudan a la situación que se experimenta en la actualidad.

La carga tributaria complica el panorama a futuro

Según las estimaciones del Ministerio de Hacienda y Finanzas, las primeras lluvias no tendrán lugar sino hasta 2019. Sin embargo, hay quienes no comparten esta visión. Sobre todo teniendo en cuenta que en el ranking del Banco Mundial que mide la tasa de impuestos totales que las empresas pagan como porcentaje de sus ganancias, Argentina está en el segundo puesto, con un nivel de 137% sobre los beneficios, de acuerdo con Iván Carrino.

En otras palabras, cualquier empresa que busque operar en Argentina debe enfrentar el pago de una tasa del 35%  a las ganancias. El gravamen es de los más elevados del mundo, por encima de países como Brasil, Australia y México, y lejos de los más competitivos como Estonia, Singapur o Irlanda.

Por lo tanto, una empresa no cuanta con incentivos fiscales para invertir en el país.

Además del Impuesto a las Ganancias, cualquier compañía debe considerar, como mínimo, otros 8 impuestos distintos, entre los que se encuentran Ganancia Mínima Presunta, Bienes Personales, Impuestos Internos, al Cheque, Ingresos Brutos, Impuesto de Sellos y Tasas Municipales.

Con semejante presión tributaria, es difícil que el país genera el shock de inversiones que promete. Después de todo, los inversores del mundo tienen cerca de 200 países diferentes para llevar su dinero y emprendimientos.

Para que no se trasladen a otro país, Carrino sostuvo que lo ideal sería reducir la carga tributaria y aumentar el coraje político, porque para reducir los impuestos sin agrandar el déficit se necesita reducir mucho más el gasto público.

En definitiva, los problemas fiscales han sido la cruz de la historia económica argentina. Y si bien el gobierno muestra buenas intenciones, va muy lento con este tema, lo que hace que la “lluvia de inversiones”, por ahora sea una garúa bastante fría
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