Estados Unidos ya no es una república o una democracia

El país está muy lejos de ser el que soñaron los Padres Fundadores. El dinero barato y la deuda alimentan el estado profundo.

La semana del 16 de marzo de 2015 fue mala para el dólar pero buena para las acciones estadounidenses. El viernes, el dólar tuvo sus cinco peores días de trading en cuatro años. El Dow subió otros 168 puntos – o casi 1%.

Esto pasó luego de que Madame Yellen, ama y señora del mercado alcista, dijera que ella no estaba ni paciente ni impaciente por subir las tasas.

Los inversores sacaron la siguiente conclusión: No tiene idea de lo que hace. Hasta que sepa -o los eventos la saquen de su parálisis- seguirá todo igual.

El pianista mantendrá su cabeza baja. El barman mantendrá corriendo el licor. Los jugadores de truco seguirán sacando anchos de sus mangas. Y las meseras seguirán atendiendo a los clientes.

Una profunda transformación

Mucho ha cambiado en el último medio siglo. El mundo de hoy no es el mismo que el de hace cincuenta años. Hoy tenemos un nuevo tipo de dinero. Una nueva economía. Un nuevo tipo de gobierno. Todo ha sido transformado… en formas que pocos han notado y mucho menos entendido.

Nuestro trabajo es tratar de entender esa historia. No entera (sería imposible)… pero en su resumen y detalles más sensacionales. Ya hemos pasado mucho tiempo tratando de descubrir cómo cambió nuestro sistema monetario luego de que Nixon eliminó la moneda respaldada en oro en 1971.

En las próximas comunicaciones, veremos cómo este nuevo dinero cambió la economía… y cómo (junto con otras cosas) transformó a nuestro gobierno. Como descubrirás, esta última transformación es la más salaz de todas.

Ni república ni democracia

“El gobierno no puede tener más que dos propósitos legítimos,” escribió el filósofo político del siglo XVIII William Godwin, “la supresión de la injusticia contra individuos dentro de la comunidad y la defensa común contra la invasión externa.”

Pero el sistema estadounidense de gobierno – alimentado por el casi ilimitado crédito que su dinero le da – se ha hinchado a una forma que habría sido grotesca e irreconocible para Godwin. Para aquellos que todavía mantienen algún lazo romántico con los ideales de la revolución estadounidense, la situación es simplemente repulsiva.

¿Te diste cuenta de que ya no tenemos un sistema político que pueda propiamente ser llamado república o democracia? ¿Te diste cuenta que votar es una pérdida de tiempo porque el sistema está arreglado a favor de los grupos poderosos de la elite?

Uno de ellos – lo que el presidente Eisenhower llamó el “complejo militar-industrial” – roba billones de dólares de nosotros. Crea enemigos igual que la Fed crea dinero… de la nada. Esto mantiene a Estados Unidos en un estado constante de alarma… golpeando un enemigo falso tras otro sin beneficio aparente, excepto para la elite a la que se le paga por hacerlo.

Otro de esos grupos de elite estaba en exposición, prominente en la galería, cuando el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu dio su discurso controversial en Capitol Hill. El magnate multimillonario Sheldon Adelson, CEO de Las Vegas Sands Corporation, pagó mucho dinero por ese discurso justo días antes de la elección presidencial en Israel.

Y salió bien: Netanyahu fue reelegido. En política hoy el dinero hace que la rueda gire. Adelman tiene tanto que prácticamente cada idiota en el Congreso siente su arreo o teme su látigo.

El congreso estadounidense sin dudas ha sido comprado por Sheldon Adelson. Él es uno de los representantes del nuevo “capitalismo de amigos”, como se muestra en esta historia sobre cómo pudo destruir su competidor de apuestas online en Estados Unidos usando su influencia política.

A las carreras

Pero esa es una historia larga. Y no tenemos que distraernos. Hoy veamos la economía…

Al riesgo de repetirnos, notamos que el dinero post-1971 estaba basado en crédito no en oro. El suministro del oro es limitado. El suministro de crédito no. El dinero respaldado por oro es imposible de crear por los políticos. El crédito no.

Tan pronto como el nuevo dinero encontró sus piernas, salió a la carrera. El suministro de crédito en Estados Unidos se expandió 50 veces en 50 años. Y sabía adónde ir.

Aunque las ganancias entre 1930 y 1970 fueron ampliamente compartidas entre todos en Estados Unidos, el nuevo dinero encontró su camino hacia la gente que lo controla: la clase política y sus compinches.

Los estadounidenses sustituyeron el crédito expansivo por ganancias llanas. Esto les permitió comprar más y más cosas que no podían costearse. El comercio global floreció. Las fábricas chinas se llenaron con pueblerinos. Todo estaba aparentemente bien.

Luego en 2007, los consumidores estadounidenses alcanzaron lo que el consejero de presupuesto de Reagan, David Stockman, llama “el pico de deuda.” Se hizo obvio que los estadounidenses no podían pagar por todos esos inmuebles caros que compraron. El mercado inmobiliario colapsó junto con los instrumentos financieros respaldados por hipotecas.

Los bancos centrales respondieron con más crédito. Pero los consumidores estadounidenses no pudieron unirse a la fiesta. El comercio global ha sido flojo. Y China ha caído. De hecho, podría acercarse a una recesión o una crisis de crédito.

Mientras, las tasas de interés en los bonos del gobierno cayeron – en algunos lugares hacia territorio negativo – en la medida que el dinero nuevo buscaba una casa segura. Los gobiernos pueden pedir prestado para recompensar industrias favoritas, financiar sus proyectos y comprar votos para mantener a raya a la gente.

Los negocios también pueden pedir prestado – enriqueciendo a la dirección y los accionistas (más o menos en ese orden). Las malas inversiones, fraudes, despilfarros y regalos siguen – lo que se espera.

Lo gastan como lo roban.

En la casa de Madame Yellen.

Saludos,
Bill Bonner

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