¡Atento! Acá podría estar la próxima crisis financiera

Conocé a continuación cuáles podrían ser las variables que originen una burbuja en Wall Street.

Las promesas de Donald Trump han inflado el precio de las acciones estadounidenses. Es algo que todos sabemos, pero los inversores suelen someterse a un riesgo desmedido que desencadenaría en un colapso de la Bolsa.

Por eso hoy te venimos a contar cuáles son los posibles orígenes de la próxima crisis financiera

Es un dato que seguramente necesitás saber si estás sumergido en el mundo de las inversiones o si estás por hacerlo próximamente.

1. Burbuja inmobiliaria

Los precios de las viviendas y el valor de las propiedades se ha disparado en las grandes ciudades, especialmente donde la recuperación económica ha sido más fuerte.

Esa recuperación ha estado impulsada por bajas tasas hipotecarias y los reglamentos de la Ley Dodd-Frank -la misma que Donald Trump busca eliminar-, empujando a los bancos a prestar más dinero a la clase media y alta.

Ahora la Reserva Federal podría empujar hacia arriba las tasas de interés lo suficiente como para bajar los pagos mensuales y los precios que los aspirantes a propietarios de viviendas pueden permitirse.

Del mismo modo, la excesiva construcción de apartamentos hace hincapié en las rentas que los propietarios de las grandes ciudades pueden cobrar.

Al igual que durante la crisis de ahorros y préstamos de la década de 1980 y la más reciente crisis financiera, los propietarios e inversores pueden encontrar que han pagado en exceso y los valores de propiedad en los centros urbanos serían ajustados.

2. Deuda estudiantil

Los préstamos a estudiantes superan hoy en día los 1.4 billones de dólares y más del 40% de estos se han atrasado en los pagos.

Con el tiempo, el gobierno federal tendrá que emitir millones de dólares para cancelar esa deuda o dejar que los bancos y los inversores tomen las pérdidas.

Después de todo, se trata de un rescate impopular a la vista como lo fue el de Lehman Brothers en 2009, una oportunidad para que las autoridades federal estadounidenses se arriesguen en inestabilidad financiera.

3. Bancos europeos

Si seguís las noticias del viejo continente sabrás que los bancos europeos se aquejan de un crecimiento lento y bajísimas tasas de interés.

Cerca de 17% de los préstamos bancarios italianos, por poner un ejemplo, están bajo el agua y sus condiciones en otros lugares son muy preocupantes.

Por ejemplo, el mayor banco de Alemania, Deutsche Bank, fue alcanzado recientemente con una gran multa por el Departamento de Justicia por su papel en la última crisis financiera.

El incidente puso de manifiesto que el banco no está gestionado correctamente ni es rentable, pero tiene otras interconexiones con otras instituciones financieras a lo largo de Europa y Estados Unidos.

Todo podría desembocar en que los tenedores de bonos tengan que tomar a la fuerza acciones de sus títulos y perder mucho en el proceso.

Eso fácilmente encendería el pánico en otros lugares del mundo…

4. China

El país asiático ha subvencionado las empresas y exportadores estatales de forma ineficiente y ha apuntado el crecimiento a través de un excesivo endeudamiento para obras públicas derrochadoras y proyectos de urbanización.

Es así como se estima un déficit fiscal de 15% respecto al producto interno bruto de ese país y una deuda pública y privada equivalente al 250%.

La impresión de dinero desmedida ha impulsado a las acciones, bonos, materias primas y precios de la vivienda a niveles amenazantes.

¿Qué sucede?

Los inversores huyen de China, haciendo disminuir el valor en dólares del yuan e iniciando lo que Donald Trump ha descrito como una guerra de divisas.

En caso de que esa burbuja estallan, esas economías en desarrollo dependientes de las exportaciones chinas podrían fácilmente volverse incapaces de servir su deuda en dólares.

Todo esto es una reminiscencia de la crisis monetaria asiática de la década de 1990, que dejó a muchos prestamistas estadounidenses que sostienen la bolsa.

5. Las promesas de Trump y divisiones políticas

El programa económico de Donald Trump podría impulsar, no solo el crecimiento dentro de los Estados Unidos, sino a escala global, así como hacer que los problemas en determinados mercados sean más fácil para gestionar.

Claro, Trump se enfrenta a complicados retos…

Tiene de frente a su partido que pone trabas sobre reformas a los impuestos. Fracasar en esos frentes podría desinflar fácilmente precios de las acciones y las inversiones de las empresas.

Ante tal escenario, los consumidores encenderían la mecha de otra recesión y causar los problemas enumerados anteriormente para la hemorragia de forma simultánea.

Por eso no podemos evitar preguntarnos ¿cuánto va a durar el romance entre Donald Trump y Wall Street? Algo que hemos hecho en el Informe Especial elaborado gratuitamente para vos.

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