Inversión de valor o inversión de crecimiento: ¿cuál de las 2 estrategias te conviene?

Ambas tácticas utilizadas para invertir en los mercados tienen sus pro y sus contra; y en este artículo de Inversor Global vas a descubrir cuál se ajusta más a tu perfil.

Luego de un 2016 muy complicado en todos los sentidos, los analistas esperan que el próximo año sea mucho mejor y para que puedas aprovechar esto, queremos enseñarte cómo podés armar una estrategia de inversión exitosa para 2017.

Cuando hablamos de estrategias de inversión, el abanico de opciones puede ser amplio.

Todo depende la personalidad y los tiempos de cada inversor, es decir, los plazos que maneje para recuperar su capital y generar una rentabilidad. Y el riesgo que está dispuesto a correr en ese tiempo.

Mientras algunos son seguidores del trading diario, otros son más pacientes y buscan sacar provecho de las fluctuaciones que el mercado pueda tener en el largo plazo.

Es que la historia dice que el que ha esperado ha ganado más que el activo que prefiere apretar el botón de comprar y vender varias veces por día. Sino pensá en Warren Buffett, un hombre que, además de utilizar como estrategia de cabecera el value investing, es un fiel seguidor del famoso “comprar y mantener”.

¿De qué se trata la inversión de valor?

¿Qué es la inversión de valor? También conocida como la filosofía de “value investing”, ésta parte de la idea de que los mercados financieros no son siempre eficientes. Un mercado eficiente es aquel en el que toda la información existente se recoge de manera inmediata en los precios de las acciones.

Los seguidores de la inversión en valor consideran que sólo en el largo plazo los mercados son eficientes y que, por ello, en el largo plazo el precio de las acciones coincidirá con su valor intrínseco.

Esta estrategia Warren la aplicó en todas sus inversiones y le ha permitido convertir 40 dólares en 10 millones de dólares al invertir en Coca-Cola, una de sus favoritas, cuando nadie confiaba en la productora y comercializadora tras la primera Guerra Mundial. El Oráculo de Omaha, como es conocido, debido a que reside desde hace 37 años en la misma casa comprada por 31.500 dólares; tiene uno de los sueldos más modestos entre los millonarios.

Es decir, este sistema es muy utilizado por los grandes inversores, como los fondos de capital riesgo. También es utilizado por los bancos de negocios para valorar empresas en operaciones como fusiones, OPA’s, OPV’s, etc.

Básicamente trata de determinar la calidad y la cantidad de los recursos de una empresa, así como su potencial de generación de riqueza a largo plazo utilizando esos recursos. Intenta valorar el negocio de la empresa, no el precio futuro de sus acciones en el mercado de valores.

¿Y la de crecimiento?

Existe otra estrategia que podés adoptar y que es muy distinta a la inversión de valor. Estamos hablando de la inversión de crecimiento. Ésta consiste en invertir en las llamadas “empresas de crecimiento”. ¿Qué novedad no? A ver, las compañías se llaman así porque sus beneficios crecen, o se espera que crezcan, a una tasa muy superior a la del conjunto del mercado.

El problema que existe con este estilo de inversión se encuentra en las probabilidades de que la empresa mantenga su ritmo de crecimiento de beneficios. Veamos cómo sería esto:

Imaginemos una compañía x (o un banco comercial, una eléctrica, una concesionaria de autopistas) que tiene muchas probabilidades de responder a las expectativas.

La firma podría crecer al 10%, al 12% o al 6% pero las posibilidades de ganar dinero son muy altas, aunque de antemano sea imposible determinar si la próxima década va a ser excelente (12% de crecimiento) o simplemente aceptable (6%). Sin embargo, las probabilidades de que una empresa de crecimiento cumpla con lo previsto son mucho más bajas.

Mientras algunas empresas consiguen el resultado (e incluso lo superan ampliamente) otras se encuentran con que al cabo de unos años no sólo no han crecido al ritmo previsto sino que su beneficio por acción ha bajado. Si se da esa situación, lo más probable es que el mercado deje de considerarlas empresas de crecimiento y sean tildadas como empresas en dificultades.

Debido a ello, es sumamente necesario tener un gran conocimiento de las compañías y los rubros en los que uno apuesta. Igualmente, hay que realizar un seguimiento mucho más cercano y detallado de lo habitual de los resultados que vayan publicando las empresas trimestre a trimestre, con la idea de salirse lo antes posible cuando la empresa empiece a dejar de cumplir con lo que se esperaba de ella.

Además de esto, y aunque el inversor sea muy bueno, se debe estar alerta para vender algunos de los valores que se tengan en cartera aceptando perder una parte de la inversión inicial. Esto no es fácil de aceptar psicológicamente, pero es prácticamente imposible acertar el 100% de las ocasiones.

En caso de tener éxito con este estilo de inversión la revalorización del capital será muy superior a la estrategia de comprar y mantener valores sólidos, por ejemplo. Aquí el dividendo tiene muy poca o ninguna importancia, ya que habitualmente estas empresas no reparten dividendo, debido a que invierten todos sus beneficios en el futuro crecimiento de la empresa. Por eso este estilo de inversión no es válido para aquél que desee obtener una renta de forma regular.

Además de elegir la estrategia que más te convenga según tu perfil de inversor, si querés saber cómo organizar tu cartera de cara al año que viene, ingresá al siguiente Informe Especial totalmente gratuito, que Inversor Global preparó exclusivamente para vos.

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