Tus hábitos de consumo están por cambiar radicalmente

Es muy común no poder estirar el dinero hasta fin de mes, por lo que te planteamos 7 tips para ahorrar y, posteriormente, empezar a multiplicar tu sueldo.

¡No me alcanza el sueldo! ¿Quién tiene la culpa en esta afirmación cada vez más común en Argentina?

¿Acaso es responsabilidad es del Gobierno de turno?, ¿la inflación? O ¿el insuficiente aumento salarial?

La verdad es que ninguna de las opciones sería correcta…

Si bien hay casos en que la imposibilidad de ahorrar algunos pesos obedece a la baja capacidad de poder adquisitivo, en gran medida esto responde a la forma en que se administran nuestros ingresos.

Así es, a pesar de que la economía no pase por su mejor  momento, con un manejo adecuado del dinero podría marcarse una diferencia crucial entre vivir al día y la posibilidad de generar cierta capacidad de ahorro, cuyo destino final, como siempre repetimos, debe ser multiplicar ese dinero a través de inversiones.

Entonces ¿cómo podemos administrar correctamente nuestros ingresos?

Nery Persichini, editor de Revancha Argentina es el encargado de contarnos cuáles son los  errores más comunes que afectan nuestra capacidad de ahorro:

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  1. Consumo desmedido

Quizá te suene repetitivo, pero muchos de nosotros no hacemos un presupuesto, ¿cierto?

Probablemente te preguntes ¿por qué es tan importante?

En esos días previos al pago de nuestro sueldo hacemos cuentas: ¿cuánto debemos a la tarjeta de crédito?, ¿cuánto debe apartarse para el alquiler, las expensas o los servicios? Y siempre, sin excepción, postergamos el ahorro para fin de mes, una misión titánica.

¿Por qué es tan difícil ahorrar unos pesos hasta el final de mes?

Las obligaciones diarias terminan por inclinar la balanza en su favor cuando no tenemos una consciencia ahorrativa.

¿Cómo rompemos ese círculo vicioso? Es simple. Podemos empezar por ahorrar un pequeño porcentaje de nuestro ingreso. Arrancamos con 5%, por ejemplo, y vamos subiendo progresivamente.

  1. Pequeños gastos

Los llamamos pequeños gustos o pecados. Un día comemos en un lugar un tanto más caro y al siguiente compramos algo indebido y de forma imperceptible termina por llevarse buena parte de nuestro ingreso mensual.

Comidas al paso, cafés frecuentes, golosinas o cigarrillos son algunos de esos rubros que minan la capacidad de ahorro. Para contrarrestar esto, podemos introducir pequeños cambios en la dieta que sean beneficiosos para la salud y el bolsillo, como llevar viandas al trabajo o tomar agua en vez de gaseosas.

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  1. Una bitácora de gastos

Llegó fin de mes y nuevamente sin un peso en el bolsillo. ¿Cómo sucedió?

Esa es la peor parte. Probablemente ni siquiera vos lo sepas. Desconocer cómo el dinero se va de nuestras manos es un patrón común.

Sin control, los gastos hormiga tienen vía libre para seguir. Para evitarlo, es bueno anotar a diario los consumos. La tecnología está a favor de estos, con aplicaciones gratuitas que permiten monitorear los gastos desde el celular.

  1. ¡El último día!

Si priorizamos el gasto hoy versus el ahorro del mañana atentamos, una vez más, contra nuestros ingresos.

Vivir como si no hubiera un mañana hace que las necesidades de consumo superen con creces el presupuesto mensual con el que contamos.

Esta falta de dinero puede generar lo opuesto a la felicidad, es decir, insatisfacción porque no hay presupuesto que alcance. La clave para evitar caer en la tentación es conseguir un equilibrio entre lo que se quiere y lo que efectivamente es.

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  1. Vivir con dinero ajeno

Consumir vía préstamos personales es peligroso. Son mucho más caros de lo que aparentan. Las compras financiadas en cuotas, que solo exigen documento y recibo de sueldo, en la mayoría de los casos ocultan un elevado costo financiero.

Al final, la suma de todas las cuotas termina por ser mucho mayor al original.

La única forma de evaluar si realmente conviene comprometer la capacidad de ahorro a futuro o si resulta más provechoso efectuar un solo pago es incorporar el hábito de sumar el valor de todas las cuotas y compararlo con el precio de lista.

  1. La tarjeta al límite

¿Te acordás lo que te decíamos sobre los consumos en exceso?

Bueno, la tarjeta de crédito es un facilitador de esta política de consumo. Si ya las usaste todo está bien, pero no olvides que al pasar el plástico por el posnet de un comercio contraes una deuda y ese compromiso tiene que pagarse.

Cuando llega la hora de pagar, recordá que abonar el monto mínimo del resumen significa refinanciar la deuda original. Es decir, se convalidan cargos financieros inesperados y elevados que encarecen el monto de la compra original. El remedio es pagar la totalidad del resumen.

Si eventualmente no se llega a pagar el total, lo mejor es no limitarse al mínimo y estirar lo más posible para evitar que lo intereses se multipliquen.

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  1. Consumo emocional

Comprar algo según el estado de ánimo puede resultar en una práctica explosiva para el presupuesto, que no está preparado para financiar estos movimentos.

Es el equivalente a ir al supermercado con hambre.

¿Cuál es la decisión correcta?

Si no queremos que las emociones afecten nuestra capacidad de ahorro, deberíamos tratar las decisiones de consumo fuera de la órbita de cualquier impulso.

Recordá que ahorrar es el primer paso antes de invertir. Es decir, esos pesos que guardamos mes a mes no pueden quedarse quietos y llenarse de polvo. Lo mejor es ponerlos a producir más dinero.

Desde Inversor Global queremos ayudarte a ahorrar y para ello tenés que llevar un registro detallado de tus gastos. La era tecnológica es perfecta para llevar esto a cabo.

A través del Informe Especial que te presentamos hoy, te indicamos cuáles son las 3 aplicaciones más útiles para controlar tus gastos personales.

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