La prioridad de los inversores: ¿crecimiento fugaz o sostenible?

Los mercados emergentes han sido las estrellas durante 2016. La pregunta es si hemos invertido en estos por sus buenos rendimientos o por su economía en alza.

¿Crecimiento fugaz o sostenible?, ¿cuál importa más a los inversores? Si bien la pregunta parece sencilla, es decir, todos queremos ganancias prolongadas en el tiempo, durante 2016 muchos han optado por ganancias efímeras al perseguir rendimientos ciegamente.

Por supuesto, te hablamos del entusiasmo que han depositado los inversores en los mercados emergentes que han tenido un crecimiento extraordinario este año, pero cuando analizamos la razón de fondo nos encontramos que los inversores buscaban rendimientos en lugar de dar una muestra de fe en el crecimiento de esos países.

En el tercer trimestre, el dinero que ingresó a los fondos dedicados a invertir en los mercados emergentes fue de 35.000 millones de dólares, según la firma EPFR Global, comparado con los 10.000 millones de dólares del período previo.

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Mercados emergentes: la moda de 2016

La justificación para el ingreso de los fondos comunes de inversión a estos países ha sido la llegada de gobiernos más promercados en Argentina y Brasil, así como un leve repunte en los precios de las  materias primas que se dispone a ayudar a exportadores como Rusia y Sudáfrica.

En el último tramo del año, bajo la amenaza de que la Reserva Federal de los Estados Unidos finalmente aumente la tasa de interés, haciendo más cara la deuda en dólares de los mercados emergentes –algo que sin dudas causaría un temblor en los mercados bursátiles de estos países-, los inversores parecen estar motivados principalmente por los rendimientos más bajos de los países desarrollados.

Pablo Goldberg, gestor de fondos de BlackRock, gran parte del dinero derivado a los mercados emergentes durante 2016 compra cualquier cosa que tenga puesta la etiqueta de crecimiento instantáneo.

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El retorno de Argentina

Un ejemplo reciente: esta semana, Argentina emitió 2 bonos por un total de 2.500 millones de euros, lo cual representaba su regreso al viejo continente después de 15 años y, por supuesto, la demanda fue de 6.300 millones de euros, pese a que la nación no ha encontrado totalmente su estabilidad: este año regresó a los mercados de capitales después de años de disputas legales con los tenedores de bonos debido a una cesación de pagos en 2001.

Para su regreso a los mercados tuvo que pagar la deuda acumulada durante estos años a los tenedores de bonos, por lo cual colocó en abril títulos por un valor récord de 16.500 millones de dólares.

La estructura de la emisión pone de relieve otra de las características de la fiebre por los mercados emergentes. En el tercer trimestre, apenas 39% de los flujos de capitales pararon a fondos especializados en pesos argentinos.

En cambio, los que invierten solo en activos denominados en dólares o euros dentro los emergentes, recibieron 52% de los flujos. El resto fue a fondos combinados que invierten en ambas opciones.

Entonces la pregunta es ¿en dónde invertir para protegernos de lo que viene?

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Inversión con cautela

La creciente brecha de rendimiento entre los activos en divisas locales y en monedas fuertes también muestra un mayor interés por los segundos. De acuerdo con los índices de J.P. Morgan Chase & Co., mientras que los bonos de los mercados emergentes en dólares rindieron 5% en septiembre, los denominados en divisas locales ofrecieron hasta 6,2%.

Carmignac, una gestora de activos francesa, ha aumentado la inversión en monedas locales dentro de los países emergentes, pero es cautelosa sobre las perspectivas de estos países.

Mientras tanto, BlackRock resaltó en un informe enviado esta semana a sus clientes que durante el tercer trimestre, los inversores estadounidenses compraron casi exclusivamente activos de mercados emergentes en dólares, mientras que los europeos hicieron el mismo movimiento hacia bonos en monedas locales de estas naciones.

Estos revelan también que los inversores particulares, que tienden a ser más volubles, mostraron en los últimos meses una clara preferencia por los activos en dólares o euros, recortando su exposición a divisas locales, considerada más riesgosa por su depreciación.

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Poca fe en la economía

Según el fondo PineBridge Investments, es probable que parte del flujo hacia activos en dólares o en euros en estos países sea inconstante y persiga rendimientos interesantes, en lugar de mostrar fe en las economías de estos países.

Ahora si la FED sorprendiera a los mercados, existe un riesgo de que todos estos fondos que han apostado con fuerza en los países emergentes empiecen una retirada lenta. Los inversores también podrían tomar una decisión racional al no querer divisas de mercados emergentes, ya que estas han tenido una mala racha en los últimos 2 años.

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