Deutsche Bank al borde del colapso

Dependemos de las señales del mundo para nuestra información. A veces la señal es débil. Pero otras la señal destella una luz roja. Esta es una de esas veces.

Uno de los bancos más grandes del mundo se ha acercado mucho al completo colapso.

Ese banco es el Deutsche Bank. Es el banco más grande en Alemania, por lejos, y uno de los doce más grandes del mundo. Es difícil exagerar la importancia de Deutsche Bank no solo en la economía global, sino también en términos de la vasta red de derivados que se encuentra fuera de su hoja de balance y otras obligaciones financieras en cinco continentes.

La exposición nocional bruta por los derivados en el Deutsche Bank es de €42 billones — más de 25 veces lo que el banco revela en su hoja de balance. Ya hay una corrida silenciosa en el banco. Como siempre los depositantes minoristas son los últimos en enterarse.

El peligro financiero en Deutsche Bank es como un “Momento Lehman” con esteroides.

Pero el Deutsche Bank está sin dudas en la categoría de “demasiado grande para caer”. Entonces no le permitirán caer. Alemania intervendrá para apoyar el banco.

Primero, examinaremos al Deutsche Bank. Luego miraremos la señal que nos dice lo que está pasando. Esa señal, incidentalmente, está siendo ignorada por la mayoría de los analistas de Wall Street.

Los problemas en Deutsche Bank son conocidos. Han sufrido por los malos créditos y también por operaciones riesgosas como muchos de sus grandes bancos compañeros. Pero los problemas son más profundos. El capital de Deutsche Bank es apenas adecuado bajo los generosos exámenes de estrés del Banco Central Europeo, pero es completamente inadecuado bajo los escenarios mundiales reales que implican una crisis global de liquidez del tipo que vimos en 2008.

Pero el problema no se termina ahí. El Departamento de Justicia de Estados Unidos le exige un pago de U$S 14 mil millones a Deutsche Bank por prácticas de ventas engañosas relacionadas con títulos respaldados por hipotecas residenciales entre 2005 y 2007. Por supuesto, esa es solo una demanda. Pero incluso si el Deutsche Bank sella el caso por una fracción de ese monto, digamos U$S 5 mil millones, afectará significantemente una base de capital ya débil.

No sorprendentemente, la acción de Deutsche Bank ha sufrido enormemente. De un pico interino pre-Lehman de € 104 por acción, cayó a € 34 por acción a principios de 2015. Ese es un declive del 68%, principalmente impulsado por la crisis financiera de 2007-08 y la crisis europea de deuda soberana de 2011-2015.

Justo cuando los inversores pensaron que las cosas no podían empeorar, lo hicieron. Del nivel de € 34 por acción en 2015, la acción de Deutsche Bank cayó de nuevo a € 10,25 por acción en los últimos días. Una verdadera catástrofe bursátil.

Esta secuencia muestra un punto importante. Cuando una acción cae 70% o más, muchos inversores suponen que el piso debe estar cerca: “¿cuánto más bajo puede ir?”

La respuesta es que no importa cuán bajo vaya una acción, siempre puede ir más bajo hasta llegar a cero.

Una acción puede caer 90% y luego caer 90% de nuevo y 90% de nuevo y así hasta llegar a cero. Deutsche Bank no está yendo a cero. Pero podría ir a € 2 por acción antes de que Alemania se meta para terminar el colapso y detener la hemorragia. Unos € 2 por acción es una baja de más de 80% de los niveles actuales.

La pregunta es, ¿qué podría hacer bajar al Deutsche Bank de este punto a pesar de las gigantescas pérdidas que ya ha sufrido la acción? Esto nos lleva a nuestra señal de mercado.

¿Qué señales están llegando que indican un colapso?

La señal más fuerte no está viniendo de Alemania, sino de Italia. Mientras el mundo espera el desenlace del drama Deutsche Bank, otro fiasco se desarrolla en Italia. En este está involucrado el Banca Monte dei Paschi di Siena (BMP), el banco más antiguo del mundo todavía en operación, fundado en 1472.

BMP era el único banco top en fallar en los recientes exámenes de estrés del BCE. Al banco se le pidió que aumentase el capital, y en esa tarea estaban trabajando el JP Morgan y un sindicato incluyendo a Goldman Sachs y algunos de los bancos más grandes en China.

Pero los resultados de esta empresa no son buenos. Reuters recientemente reportó que el esfuerzo por aumentar el capital no está yendo bien y el sindicato espera que se posterguen los anuncios hasta después de las elecciones italianas programadas para noviembre.

¿Qué tienen que ver los esfuerzos de BMP con Deutsche Bank? Ambos bancos son demasiado grandes para caer y están cayendo, pero BMP está más cerca del precipicio. Es el “canario en la mina de carbón” para Deutsche Bank.

Italia quiere rescatar a BMP con dinero de los contribuyentes. Esa es la jugada estándar que los gobiernos usaron en 2008. Pero las reglas han cambiado.

En la cumbre de los líderes del G20 en Brisbane en 2014, se decidió que los rescates serían reemplazados por el “bail in” En un bail-in no se usa el dinero de los contribuyentes para recapitalizar al banco enfermo. En cambio, los bonistas y depositantes son involuntariamente convertidos en accionistas.

Imagina si tuvieras U$S 500.000 en un depósito en el banco y te avisaran por correo que dicho depósito ahora es de U$S 250.000 (el monto asegurado) y el otro monto por U$S 250.000 ha sido convertido en acciones de tu banco, que podría o no producir retornos en el futuro. Eso es lo que pasa en un rescate de este tipo.

El gobierno alemán bajo Angela Merkel le está diciendo a Italia que no puede rescatar al BMP; tienen en cambio que usar las nuevas reglas. Pero la ley es para todos. Si Alemania fuerza a Italia, luego Italia insistirá en que Alemania también no rescate al Deutsche Bank cuando llegue el momento.

A Alemania no le gustará eso, pero si termina usando el dinero del contribuyente para salvar al Deutsche, la Unión Europea  se desarmará por la disputa entre Italia y Alemania. Comparada con ésta, el Brexit es una atracción secundaria. Italia es el verdadero show. Si Alemania e Italia no pueden cooperar, entonces no hay una Unión Europea.

Los mercados no esperarán mientras los políticos alemanes e italianos andan en puntas de pie alrededor de la cuestión del bail-in. Sacarán sus propias conclusiones y empezarán una corrida contra el Deutsche. Ya está pasando. Eso hará caer la acción otro 90% además de las múltiples crisis que ya han ocurrido.

El gobierno alemán dejará que la acción de Deutsche Bank caiga a €2 antes de intervenir. Así es cómo los accionistas existentes hacen su “contribución” a esta nueva forma de rescate.

Deutsche Bank no caerá y la acción no irá a cero. Pero todavía hay mucho espacio para que caiga y está historia está lejos de terminarse. La eurozona está en problemas.

Atentamente,

Jim Rickards.

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