¿Tenés esta virtud necesaria para triunfar en el mercado?

JP Morgan Asset Management realizó un análisis de mercado y descubrió cuál es la virtud imprescindible para que a un inversor le vaya bien.

De acuerdo con un reciente análisis de mercado, realizado por el reconocido JP Morgan Asset Management, los inversores más pacientes son los que obtienen mejores resultados si sostienen una disciplina en sus portafolios mientras poseen una visión que va más allá del corto plazo.

Es verdad que los mercados bursátiles mundiales se han vuelto más volátiles a causa de las dudas sobre el crecimiento mundial, los riesgos políticos y las políticas de los bancos centrales. Pero la recomendación del análisis de J.P. Morgan para los inversores es mantener la calma.

“Los inversores que sean capaces de ver más allá de la volatilidad a corto plazo tomarán mejores decisiones de inversión” ha dicho Borja Astarloa, responsable de inversiones de J.P. Morgan Banca Privada, a Estrategias de Inversión. “Creemos que hay tres principios sencillos que deben tenerse en cuenta: considerar la volatilidad de los mercados en perspectiva, centrarse en el largo plazo y mantener la disciplina de cartera”, agregó.

A partir del análisis realizado, se llegó a tres simples y concretas indicaciones para salir ganando cuando uno juega en el mercado.

Centrarse en el largo plazo

Dependiendo de si se trata de períodos diarios, mensuales o anuales, los rendimientos del mercado se comportan de manera distinta. En estas circunstancias, puede resultar atractivo para aquellos inversores que están pensando en evitar todas las pérdidas posibles, intentar anticiparse a los movimientos del mercado. Pero por más atractivo que parezca, este enfoque tiende a resultar frustrante y también a traer varios malos resultados.

“Las subidas y bajadas diarias de los mercados se suavizan con el paso de los meses y años,” explica Astarloa. “Reaccionar de forma exagerada o precipitada a la volatilidad a corto plazo suele ser contraproducente. Desde 1928, en el 65% de los años se han obtenido rendimientos positivos, superando las ganancias medias ampliamente a las pérdidas”, agrega.

El hecho de aumentar la duración de la permanencia de las inversiones durante años o incluso décadas ha mejorado de manera histórica la relación entre la rentabilidad y el riesgo de la cartera del inversor. Tan solo incrementar dicha permanencia a un tiempo de cinco años, implica un progreso muy importante.

Al analizar los rendimientos en cuestión de periodos de diez años, los únicos momentos en los que se ha obtenido una rentabilidad negativa son durante la Gran Depresión y la Gran Recesión. Entre 1936 y 2003, los rendimientos de la bolsa en periodos de diez años de permanencia siempre han sido positivos. Es importante resaltar que jamás ha habido un período de 20 años en la era de la postguerra en que se hayan registrado pérdidas.

Considerar la volatilidad en perspectiva

Cuando llegan tiempos difíciles, generalmente el inversor tiene ganas de salir corriendo y escapar de la inversión. Pero para obtener buenos resultados, muchas veces, es necesario tener la templanza suficiente para mantenerse invertido a pesar de estos periodos de dificultad. Por ejemplo, en octubre de 2014 se produjo la caída máxima interanual del 7.4% debido a varias preocupaciones globales. Luego en 2015, la máxima corrección tuvo lugar en agosto, cuando la ansiedad por el crecimiento en China fue más fuerte.

“A pesar de las reacciones negativas del mercado y la posterior volatilidad, ninguno de los dos episodios afectó la tendencia del crecimiento económico”, resalta Astarloa y agrega que, en consecuencia, aquellos que mantuvieron sus inversiones en cada uno de dichos periodos “se beneficiaron del posterior rebote del mercado.”

Mantener la disciplina del portafolio

Para manejar la volatilidad en la bolsa, es útil seguir un enfoque de inversión disciplinado y diversificado. “Si se estructuran las inversiones con una visión a largo plazo sobre las perspectivas de la economía y los mercados, una cartera de activos diversificada puede lograr mayor rentabilidad con menor volatilidad que cualquier clase de activo individual”, remarcó Astarloa.

En un portafolio diversificado, si se tienen ganancias consistentes y un comportamiento moderado se produce una mejor relación de riesgo y rentabilidad. Por ejemplo, el ratio de Sharpe, que se encarga de medir la relación entre la rentabilidad y volatilidad, es mayor para una estrategia con múltiples activos que para mercados individuales con una renta variable. Esta máxima se ha cumplido en periodos de diez, quince y veinte años.

Los inversores deben estar preparados para que los mercados bursátiles sigan siendo volátiles a medida que el ciclo financiero y actual continúa madurando. En estas especiales circunstancias, es mucho más importante tener la capacidad de distinguir entre la volatilidad ocasionada por las noticias a corto plazo frente a los datos fundamentales a largo plazo y poder mantener este último enfoque.

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