¿Quiere vivir en una mansión gratis?

El Banco Mundial está prestando más que nunca, Japón decidió ir más negativo con sus tasas de interés, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) -la mamá gallina de todos los bancos centrales- está instando a sus bebés pollitos a que entren a la guarida del zorro.

Según Reuters, seis de los bancos centrales del mundo han introducido tasas de interés negativas, en particular el Banco de Japón y el Banco Central Europeo, y cerca de un cuarto de la economía del mundo por producción está operando bajo tasas oficiales negativas.

José Viñals, el director de mercados de capital y monetarios del FMI, dice que las tasas están funcionando para brindar “estímulo monetario adicional y condiciones financieras más fáciles, que apoyen a la demanda y a la estabilidad de los precios”. No sabemos de dónde sacó su información Viñals, pero no tiene sentido. Desde que el Banco de Japón anunció las tasas de interés negativas, el 29 de enero, el yen se ha fortalecido, no debilitado. Y las acciones japonesas, según el Nikkei, están más bajas, no más altas.

Pero lo más loco que hemos escuchado en las últimas semanas es que dos bancos belgas le están pagando a la gente para que saquen hipotecas. El diario belga Het Nieuwsblad informa que, para algunos clientes del BNP Paribas y ING, la idea de que les paguen para vivir en una casa no es un sueño, sino una realidad.

La tasa de interés sobre sus préstamos hipotecarios ha caído a menos de cero, lo que implica que el banco les está dando dinero. La noticia no fue totalmente inesperada, pero sí impactante. Es como si una especie de barrera invisible hubiera sido levantada, separando el mundo real del mundo de la fantasía, donde bajo es alto, sí es no y donde cada chiflado vago puede vivir –aparentemente- en una mansión de manera gratuita.

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Hace unos meses, intentamos entender las tasas hipotecarias negativas como un tema hipotético. Creíamos que eran tan locas, tan tontas, que no podían existir en el mundo real. Pero ahora están, no exactamente en el mundo real, ¡sino en Bélgica!

“¡Qué cosa de locos!”, es una expresión de sorpresa y asombro, pero tendría que haber alguna métrica, una medida cuantitativa (del 1 al 10, tal vez), que nos permita determinar qué tan loco es algo específico.

Si esa escala existiera, ¿qué puntuación tendrían las tasas hipotecarias negativas? Un 11, suponemos. El mundo de las finanzas siempre es fantástico. La gente cree lo que quiere. ¿La fabricante de autos eléctricos Tesla debería vender a una relación precio/ganancias negativa de –917? Claro, ¿por qué no?

¿Deberían los bonos a 10 años, emitidos por un gobierno quebrado, dirigido por gente loca rendir menos de 0? ¿Quién sabe? Cuando los bancos le prestan dinero al gobierno, toda la transacción es, en gran parte, imaginaria de todas formas. El dinero no viene de ningún lado. No vale nada. ¿Por qué no debería ser prestado por menos que nada?

El mundo de los inmuebles es diferente. Es real, de ladrillos y cemento. La gente vive en casas. Cuesta dinero y lleva tiempo construirlas. Son reales, ciertamente. No hay duda de ello. Tienen un valor. Sin embargo, si se puede obtener un préstamo a una tasa negativa, el mundo está patas para arriba. Es como si la casa tuviera un valor menor a nada.

En este escenario, obtiene un préstamo de US$ 1 millón a menos de 1%. Compra una casa. ¡El banco le paga US$ 10.000 por año por vivir allí! ¿No es una cosa de locos?.

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