¿Qué pasó con la lluvia de inversiones?

La búsqueda de nuevos capitales, arreglo con fondos buitre y el lanzamiento del blanqueo han sido insuficientes para atraer a los fondos extranjeros.

Decían que un mercado más amistoso y el levantamiento del cepo cambiario sería suficiente para que iniciara una lluvia de inversiones sobre la Argentina, un sinónimo para más puestos de trabajo y más dólares en la economía, pero hasta hoy solo se han registrado 14% de las promesas de inversión anunciadas, según un conteo del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

Lo cierto es que a pesar de múltiples road shows, arreglos con los fondos buitre, el lanzamiento del blanqueo de capitales y, más recientemente, el Foro de inversiones desarrollado en Buenos Aires, las inversiones aún no llegan. De hecho, el desempleo se ha profundizado, ha crecido el endeudamiento y la bonanza del segundo semestre no se percibe como tal.

Según un informe del CEPA, en principio Macri y su equipo estimaron que desde su asunción llegarían 130.000 millones de dólares, pero desde el 7 de julio pasado, el propio mandatario corrigió la cifra con base al pesimismo de los hombres de negocios y calculó que no desembolsarían más de 100.000 millones de dólares.

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Inversiones en la era macri

El CEPA sostuvo que hoy solo pueden cuantificarse compromisos de inversión por 18.000 millones. Esto representa menos del 14% de lo anunciado inicialmente.

Al desgranar los proyectos confirmados, se detectó que 6 concentran más de la mitad de inversiones -10.000 millones de dólares- y del total, 3 son rubros: recursos naturales (minería o energía), alimentos y bebidas y el sector financiero.

En ese marco, 33% de los anuncios provienen del bloque norteamericano Estados Unidos-Canadá. Las inversiones europeas representaron 20% del total, con origen en España, Italia, Francia, Alemania, Inglaterra y Holanda.

Una lluvia que se toma su tiempo

Pero ¿qué ha pasado entonces con la lluvia de inversiones?

A continuación te presentamos algunas de las razones que llevan a pensar que aún estamos lejos de ese camino de bonanza:

  • Argentina tiene muchas ventajas y un gran potencial para que se desarrollen, sobre todo en infraestructura, energía y negocios en el campo, que son los grandes factores.
  • La voluntad de tomar endeudamiento en Argentina ha tocado niveles récord. Saltó del 51% en 2006 a 70% este año, algo que sucede por primera vez y es sinónimo de inversiones de largo plazo.

Esto da espacio para que las empresas hagan movimientos similares, como es el caso de Aerolíneas Argentina 2000 que planea emitir un bono en Nueva York para recaudar 1.500 millones de dólares.

  • Habría que implementar una simplificación tributaria y administrativa para reducir los cuellos de botella para materializar las inversiones. Un ejemplo es el sector agropecuario, donde el país es competitivo, pero es lento en el proceso.

Lo ideal sería incorporar las ventajas que brinda la tecnología como lo sucedido con UBER, que es porque el sector de transporte está fuertemente regulado.

  • Brindar incentivos legales y fiscales para facilitar el plan de inversiones. Por ejemplo, es una necesidad tener tratados de libre comercio con más países, y puso el ejemplo de Chile, que tiene 90% de su PBI estimulado por este tipo de acuerdos.
  • Promover la inclusión y presentar alternativas para solucionar las fallas que genera el mercado.

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La presión tributaria

Al mirar el ranking del Banco Mundial que mide la tasa de impuestos totales que las empresas pagan como porcentaje de sus ganancias, Argentina está en el segundo puesto, con un nivel de 137% sobre los beneficios, de acuerdo con Iván Carrino, editor del Diario del Lunes.

En otras palabras, cualquier empresas que busque operar en Argentina debe enfrentar el pago de una tasa del 35%  a las ganancias. El gravamen es de los más elevados del mundo, por encima de países como Brasil, Australia y México, y lejos de los más competitivos como Estonia, Singapur o Irlanda.

Además del impuesto a las ganancias, cualquier compañía debe considerar, como mínimo, otros 8 impuestos distintos, entre los que se encuentran Ganancia Mínima Presunta, Bienes Personales, Impuestos Internos, al Cheque, Ingresos Brutos, Impuesto de Sellos y Tasas Municipales.

Con semejante presión tributaria, es difícil que el país genera el shock de inversiones que promete. Después de todo, los inversores del mundo tienen cerca de 200 países diferentes para llevar su dinero y emprendimientos.

Para que no se trasladen a otro país, Carrin sostuvo que lo ideal sería reducir la carga tributaria y aumentar el coraje político, porque para reducir los impuestos sin agrandar el déficit se necesita reducir mucho más el gasto público.

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