¿Por qué puede no funcionar el blanqueo de capitales?

Varias razones indican que el plan del Ejecutivo para atraer no sólo dólares sino que también inversiones a la Argentina podría no ser del todo exitoso. ¿A qué se debe?

Cuando Alfonso Prat Gay ocupó el despacho de Hacienda y Finanzas se propuso responder una pregunta a la vez: ¿cómo levantar el cepo?, ¿cómo arreglar con los holdouts?, ¿qué hacer para bajar la inflación?. Para todas las estrategias hubo un camino claro, sin embargo, hay un cuestionamiento que lo desvela desde hace semanas: ¿cómo alentar la inversión?

Tras el éxito en la resolución del conflicto con los holdouts, el Gobierno aceleró un nuevo blanqueo de capitales para lograr repatriar los dólares que los argentinos guardaron en los últimos años en el exterior por desconfianza al kirchnerismo. Sin embargo, hay señales que indican que este no sería lo exitoso que se había previsto.

//

Qué es un blanqueo de capitales

Un blanqueo de capitales es un régimen mediante el cual las personas que tienen moneda extranjera o bienes que puedan transformarse en divisas, pueden regularizar esos fondos depositándolos en una entidad bancaria y destinándolos a la inversión.

Con esta medida, el Gobierno refuerza el ingreso de divisas para que los vencimientos de deuda del resto del año puedan cubrirse sin tener que incurrir en un mayor endeudamiento.

Es sabido que muchas personas mantienen sus fondos fuera del radar del fisco y tendrán varias alternativas para declarar sus capitales, de modo que también se moviliza el ahorro privado otorgando un estímulo para canalizar el capital no declarado y transformarlo en nuevas inversiones.

El Estado usaría el blanqueo de capitales para destinar fondos a proyectos de inversión y se esperaba que los fondos fueran volcados a la economía y se fortalezca la inversión, así como la obtención de los dólares necesarios para mantener los niveles del BCRA, repuntaría una economía aletarga por las tasas de interés.

//

¿El fracaso del blanqueo?

Sí, así como lo escuchás. Después de toda la energía invertida en este proyecto puede que el blanqueo de capitales no resulte tan exitoso como se esperaba. Tanto es así que en el Gobierno también están barajando esta posibilidad.

Según un artículo del diario Ámbito Financiero, las evaluaciones que se realizan en los estudios contables indican que distintas cuestiones juegan en contra el régimen de regularización. Una de ellas es que la normativa se considera “compleja y confusa” y argumentan que no han recibido, al menos hasta ahora, todas las aclaraciones que esperaban de las autoridades.

Los funcionarios de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) se encuentran sobrecargados – argumentan – por la celeridad con que se está llevando adelante el blanqueo. También señalan que no contarían con todos los recursos necesarios (entre ellos, la actualización de los equipos informáticos) y que, además, deben atender requerimientos extraordinarios, como los derivados de las numerosas denuncias que tramita la Justicia en materia de corrupción.

A su vez, en medios oficiales se quejan por lo que consideran “una baja colaboración por parte de los bancos”. Esta información es corroborada por los contadores que señalan que las entidades ponen limitaciones a sus clientes para abrir las cuentas especiales para el blanqueo – y mucho más si no son clientes -. Además, requieren para la apertura que los montos sean razonables con el patrimonio declarado. Peor aún, sostienen que las dificultades no se limitan a la banca privada, sino que también encuentran inconvenientes en las entidades oficiales.

La obligación de mantener inmovilizado por seis meses el dinero en efectivo que se declaró es una obligación que también genera resistencias por parte de los contribuyentes, según afirman los contadores, amén de los interrogantes que todavía subsisten sobre la forma de concretar la operatoria.

Las opciones financieras ofrecidas por el Gobierno tampoco generan mayor entusiasmo. Particularmente, el bono a tres años que no paga interés, es intransferible y no negociable es uno de los menos atractivos, precisamente porque no tiene renta y resulta ilíquido.

Hay otras cuestiones prácticas, como que la normativa del blanqueo obliga a presentar información que en muchos casos no es fácil conseguir. Por citar sólo un ejemplo, en distintas localidades del interior es difícil encontrar martilleros públicos matriculados para realizar la tasación que se demanda para el blanqueo de inmuebles.

De todas formas, entre los economistas privados se considera prematuro hacer un pronóstico definitivo a esta altura sobre el resultado del blanqueo. Pese a las dificultades operativas antes señaladas, cierto es también que el mundo es un lugar cada vez más hostil para los fondos no declarados.

//

Deja tu respuesta