El FMI y la Argentina: ¿juntos otra vez?

 Tras tensas relaciones con el gobierno anterior, el FMI vuelve a acercarse al país. El poder Ejecutivo espera que esto traiga más oportunidades para a la nación. 

Los cambios siguen. Ahora, el gobierno de Mauricio Macri volverá a recibir una misión de monitoreo por parte del FMI. Luego de los primeros resultados positivos en inflación y la recuperación de la actividad, los funcionarios harán su próximo movimiento: acercarse al organismo para que actúe como prestamista de última instancia.

Esta misión de ocho funcionarios estará encabezada por Alejandro Werner quien dirige el departamento para el Hemisferio Occidental. Tras reuniones con ministros, dirigentes opositores y organizaciones sociales, Werner buscará formarse una imagen del momento económico del país.

En medio de tantos reveses como el de las tarifas de la energía, el bajo desempeño de las inversiones privadas y la lucha por acortar el rojo fiscal, para el Poder Ejecutivo esta misión es un hecho importante. Luego de más de diez años y una dura separación hecha por Néstor Kirchner, la Argentina y el organismo internacional vuelven a cruzar sus caminos.

El lunes 19 es la fecha del encuentro que estará encabezado por el mexicano Alejandro Werner, jefe de la Dirección del Hemisferio Occidental. También participarán Roberto Cardarelli, encargado del FMI para la Argentina, y técnicos especializados en temas fiscales y monetarios.

Durante esos doce días que permanecerán en Buenos Aires, la comitiva se reunirá con el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, el jefe de Gabinete Marcos Peña y el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay.

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¿Qué importancia tiene esto?

Este acercamiento funcionará como un mensaje claro hacia toda la comunidad financiera internacional diciendo que hay nuevas ventanillas disponibles para tomar créditos si es necesario. Argentina, así, vuelve a contar con un prestamista de última instancia.

Aunque esto no implique que el Gobierno vaya a utilizar pronto ese canal de financiamiento, sí es cierto que la posibilidad de contar con esa alternativa será una muestra de solidez. Además, esta visita hará que se abran las puertas para que las calificadoras de riesgo mejoren la nota asignada a la Argentina (desde la crisis 2001-2002 que está en niveles bajos).

Si esto sucede, el país podría financiarse a tasas más bajas y en menos tiempo. Recurriendo tanto al sector privado como a las ventanillas de organismos multilaterales. Tras el acuerdo con el FMI, una gran parte del sobrecosto que paga el país disminuirá.

Por su parte, el FMI está dispuesto a levantar la Moción de Censura que le impuso a la Argentina. Esto es una fuerte señal de que está satisfecho con los cambios hechos en las estadísticas del INDEC. Se estima que esto ocurrirá a mediados de noviembre.

El artículo IV

Esta reaparición del FMI se da en el marco del “Artículo IV” de su estatuto. Dicho artículo avala un monitoreo anual sobre la marcha de la economía de aquellos países socios. Meses después de que Néstor Kirchner cancelara la deuda de U$S 10 mil millones con el FMI, se dejaron de recibir misiones técnicas.

Con esta visita, hay objetivos claros. Uno de ellos es mejorar los contactos del país con otros organismos financieros, los cuales se deterioraron con el anterior gobierno. Además, tras el encuentro quedará claro que hubo un levantamiento de la “moción de censura” contra la Argentina. En 2013, la censura fue impuesta por el falseamiento de las estadísticas sobre inflación y crecimiento económico.

En los últimos días, las máximas autoridades del Fondo revisaron esta cuestión y decidieron que el levantamiento de la Censura sucederá luego de la visita a Buenos Aires.

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¿Qué opinan las consultoras?

Varias consultoras reconocidas que tienen una buena relación con Washington tienen una visión crítica sobre la labor del Ejecutivo. Sus referentes tienen reparos sobre la situación fiscal y tras el fallo de la Corte sus visiones se volvieron más críticas.

La sentencia del máximo tribunal para los aumentos de las tarifas fue un revés para el Gobierno y empeoró el agujero de las cuentas públicas. En este sentido, el Palacio de Hacienda admitió una peor performance.

Por su parte, el FMI está pasando por su propia crisis. Se le cuestiona sus “recetas” económicas y se le critica el que no haya visto venir las fuertes crisis que atravesaron tanto Estados Unidos como Europa, de las que todavía hay secuelas. Aún hay tasas insólitamente cercanas al 0%, regímenes de ayuda estatal y pobres crecimientos en varios países.

El monitoreo de las cuentas públicas y el de la marcha del programa de gobierno llega en un contexto especial. El poder Ejecutivo está siendo duramente criticado por la oposición. También es criticado por el sector empresarial, especialmente por aquellos que se ven perjudicados por el aumento de las tarifas o la apertura económica. Y, por último, desde el “establishment” se le reclama al Ejecutivo un mayor orden fiscal para así facilitar la reactivación de la economía.

El Palacio de Hacienda, hasta hace unos meses, pronosticaba un rojo en las cuentas públicas que no superaría al 3,3% para el año que viene. Pero ahora esa cifra parece que se queda corta. Para el Presupuesto 2017 se elevó a un nivel de entre 4% y 4,5% del PBI.

Son varias las explicaciones de ese ensanchamiento. Entre ellas están la “reparación histórica” para los jubilados y el revés en las tarifas propiciado por la Corte. Ahora el poder Ejecutivo confía en que este acercamiento con el FMI traiga más buenas noticias y acalle las críticas.

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