¿Conocés los bancos éticos?

Cada vez más bancos adoptan prácticas a favor de la ecología y la sociedad. En esta nota te contamos cómo funcionan, cuáles son y si ya hay exponentes de ellos en América Latina. 

Ya no todos los bancos tienen como única meta el ganar más dinero. Ahora hay una nueva forma de invertir que tiene como objetivo hacerlo en pos de que todos estén mejor. De esto se trata un nuevo movimiento de las finanzas en el mundo denominado “banca ética”, con origen en países europeos como Alemania y Holanda. Este término abarca a cualquier sistema bancario que adopta prácticas socialmente y ecológicamente conscientes.

Esto no quiere decir que a dichos bancos no les interese ganar dinero, tratan de hacerlo pero de una manera que sea consistente con las prácticas que nombramos. Es bastante amplio el rango de actividades en las que este tipo de bancos pueden incursionar, desde proveer financiamiento para estimular las viviendas económicas hasta financiar los costos de una start-up que utiliza manufactureros ecológicos.

La clave de la “banca ética” es decidirse por un set en común de principios y mantenerse a ellos sin importar qué.

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Recientemente, este sector se autodenomina “banca con valores”. “En general hoy ya no se habla de valor sino de precios. Y ese es nuestro problema”, le cuenta Joan Melé, uno de los principales referentes del movimiento y asesor de Triodos Bank en España (una entidad financiera fundada en la década del 60) a La Nación. Este banco tiene como objetivo prestarle dinero sólo a actores económicos cuya actividad sea beneficiosa para tanto las personas como el medio ambiente.

Una de las características más interesantes de este tipo de bancos es que hacen pública la información sobre el destino que le otorgan al dinero de los ahorristas. Esto significa que revelan quiénes reciben créditos.

“El dinero es relación entre seres humanos y eso es lo que se ha perdido de vista”, agrega Melé. También hace insistencia en la importancia de tomar conciencia de cómo va a afectar a uno mismo, a otras personas y al planeta, la decisión tomada en relación a qué hacer con el dinero.

Esta regla es válida en el caso de los ahorros y también en el de los consumos. “Cuando luchás por un precio y te olvidás del valor del ser humano, cuando luchás por precios competitivos, al final de la cadena alguien pagará, o con su salud o con los efectos de que se destroce al planeta. No deberíamos relacionarnos a través de los precios sino de los valores”, explica Melé.

Según, Melé hoy se ven esfuerzos en algunas entidades por ir hacia la transparencia. Pero hay que analizar con atención el comportamiento de estos bancos. Algunos son meros oportunistas que manejan una parte de su actividad con un criterio ético y otra no.

En cambio, hay bancos que sí quieren hacer un cambio. “La gente joven está en un proceso de cambio, mira más los efectos en la comunidad de sus decisiones, y eso es un cambio imparable”, resalta.

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Otros bancos “éticos”

Charity Bank

Charity Bank usa el dinero de sus ahorristas para darle préstamos solo a organizaciones de beneficencia y empresas sociales. Desde 2002 ha acordado prestarle más de 250 millones de libras a estas entidades. Charity Bank le muestra a sus ahorristas exactamente adónde va su dinero para generar un impacto social a través de información e historias personales, como también eventos que demuestran los logros de las organizaciones que apoyan.

The Co-operative Bank

Se lo suele ver como “el banco ético original”. Fue el primer banco británico en introducir una política ética allá por el 1992. Este banco marca como inversiones éticas a aquellas pertenecientes a áreas como la fabricación de armas y combustible fósil. Hasta el día de hoy, este banco ha rechazado más de 1,2 mil millones de libras en préstamos porque las aplicaciones iban en contra de sus políticas éticas.

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¿Cómo se opera con valores?

En el caso de Tríodos, el banco no financia a la energía nuclear y sí fomenta aquella energía que proviene de fuentes renovables. También otorga préstamos a la agricultura ecológica y, si es posible, de calidad.

Los mismos clientes son los que tienen la posibilidad de lograr que el dinero vaya hacia fines particulares. “También hay cuestiones complementarias que hacen a la gestión de la empresa propiamente dicha: no hay bonus para los directivos y la diferencia de salario entre el más alto ejecutivo y quien acaba de entrar es bajísima; en nuestro caso (Triodos) es de 9,5 veces”, comenta Melé. De esta manera, la motivación del personal jerárquico es definida por la misma esencia del banco en el que trabajan.

Actualmente, el espacio que ocupa la banca ética en el mercado total es muy pequeño. Pero esto es solo el comienzo. En varios países europeos este cambio se está acelerando en los últimos tiempos.

Por ejemplo, en Barcelona se llegó a captar 1500 nuevos clientes en un sólo mes. Era tal el ritmo de crecimiento en España que tuvieron que frenarlo porque no tenían el tiempo suficiente para invertir.

En América Latina, ya se ven algunas entidades que están trayendo este movimiento a la zona en países como Perú y Bolivia.

“Hay quienes dicen que la banca ética son cuatro románticos. Pero hoy hay un cambio de exigencias por cuidar lo humano y lo ambiental. Y eso es imparable”, sentencia Melé.

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