Bayer y Monsanto: ¿qué pasa con las acciones?

El miércoles Bayer cerró un acuerdo millonario por la compra de Monsanto. Con esta compra la ciencia de cultivo sería un 50% de la facturación del grupo alemán. 

El gigante alemán, Bayer AG, selló la compra del productor estadounidense de semillas Monsanto Co. por US$ 57.000 millones. Debido a esto, los accionistas de Bayer AG parecían mostrarse optimistas.

La empresa de fármacos y químicos logró finalmente concretar el miércoles la compra tras un cortejo de varios meses. Ese día anunció un acuerdo en efectivo para adquirir Monsanto por US$ 128 la acción.

Este precio fue una grata sorpresa para aquellos accionistas escépticos que creían que a Bayer no le quedaría otra alternativa más que subir su oferta a entre US$ 130 y US$ 135 la acción para así poder satisfacer las exigencias de la junta directiva de Monsanto.

Si se le suma la deuda, el valor de la operación se eleva a US$ 66.000 millones. Las empresas esperan que la compra se complete para fines de 2017.

Markus Manns, gestor de fondos de la firma Union Investment (uno de los inversionistas de Bayer), le sugirió a The Wall Street Journal que Monsanto podría haber quedado en una posición negociadora más débil de lo que muchos pensaban ante la debilidad del mercado estadounidense de granos.

La acción de Bayer llegó a subir a los 97,71 euros (US$ 109,73) durante el jueves, pero cerró con una caída de 2,33% a 91,37 euros.

El presidente ejecutivo de Bayer, Werner Baumann, no solo estuvo cortejando a Monsanto durante este último tiempo. También pasó incontables horas tratando de convencer a sus propios inversionistas de que la compra de Monsanto aportaría valor. No fue una tarea fácil ya que muchos se resistieron al pensar que la transacción terminaría siendo demasiado complicada para una empresa farmacéutica que posee una alta deuda.

El pasivo neto de Bayer llegó a los 17.450 millones de euros (unos US$20.000 millones) en 2015. Esta cifra es más del doble de los 7.000 millones de euros de 2011, antes de llevar a cabo varias adquisiciones.

De acuerdo con los inversionistas, el precio más bajo de lo calculado junto a un entorno crediticio adecuado podrían permitirle a Bayer disminuir su deuda de manera relativamente rápida.

Según Manns, el desapalancamiento es factible. Además, cree que Baumann, quien asumió la presidencia ejecutiva dos semanas antes de hacer la oferta por Monsanto (mayo) ha demostrado tener disciplina “en cuanto al precio”.

“Puesto que el financiamiento viene principalmente de dinero prestado a tasas muy bajas, el acuerdo debería ser positivo para Bayer”, dijo Jim Nelson, gestor de portafolio del fondo neoyorquino Euro Pacific Capital Inc. (que tiene acciones de Bayer), a The Wall Street Journal. Agregó que la compañía combinada tendría el control de cerca de 30% del mercado de semillas lo que “mejora su poderío para fijar precios”.

Para generar efectivo, Bayer, podría tener que deshacerse de su participación mayoritaria en Covestro AG, un negocio de polímeros plásticos de alto desempeño que Bayer escindió el año pasado, y también de su filial de salud animal.

La oposición

Hay preocupación por cómo impactará la adquisición de Monsanto al portafolio de negocios de Bayer al inclinar a la empresa hacia la agricultura a costa de sus muy rentables operaciones en el sector de la salud.

En 2015, la división de ciencia de cultivos representaba el 30% de la facturación del grupo. Tras la adquisición de Monsanto pasaría a representar cerca de la mitad. La otra mitad sería aportada por el negocio de salud.

Luego de que Bayer aumentase la semana pasada su oferta por Monsanto a US$ 127,50 la acción, todavía había algunos inversionistas que seguían oponiéndose al acuerdo. Uno de ellos es Greg Herbert, gestor de fondos de la firma británica de valores Jupiter Fund Management PLC.

Herbert le dijo a The Wall Street Journal que Bayer se quedaría con un balance muy apalancado y que “el esfuerzo del equipo de gestión para integrar las dos empresas podría desembocar fácilmente en el descuido del negocio farmacéutico”.

Todavía nada es seguro. Antes de que el proceso de integración pueda iniciarse, Bayer tiene que superar varios obstáculos regulatorios que podrían resultar en el aplazamiento o hundimiento del acuerdo.

Además, tanto Bayer como Monsanto poseen negocios redundantes en las áreas de semillas de algodón y herbicidas. Esto podría obligarlas a deshacerse de esos negocios, según los analistas.

Este acuerdo no es el único. Es uno más de los que componen la ola de consolidación en el sector agroquímico. Una serie de rivales como Dow Chemical Co., DuPont Co., Syngenta AG y China National Chemical Corp. También tienen que superar sus propias vallas regulatorias para que sus propuestas de fusiones sean aprobadas.

El acuerdo podría ser rechazado por motivos antimonopolio. Ya que ha habido varias consolidaciones últimamente, los reguladores podrían no estar muy dispuestos a aprobar el pacto. Según Bayer y Monsanto aunque sí enfrentan obstáculos regulatorios, tienen confianza de que estos obstáculos serán adecuadamente resueltos.

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