7 pasos para lograr que tus finanzas sean muy fáciles de administrar

No es novedad que el mundo de las finanzas personales está al alcance de todos. Desde que decidimos formar parte de un banco o utilizar tarjetas de crédito, vivimos tomando decisiones que afectarán nuestro patrimonio. Entonces, es necesario preguntarse si al momento de realizar una elección esta es la adecuada. 

Si has comenzado a dar tus primeros pasos en el mundo de las inversiones, sin duda estás inundado de consejos y trucos sobre cómo ganar dinero, ahorrar más, tanto para posiciones de corto como largo plazo.

Pero en este mar de información, ¿cómo podés cristalizar las lecciones más importantes que tienden a funcionar siempre y que aplican para cualquier persona, sin importar las condiciones actuales del mercado o quién sea el gurú financiero que pase a liderar en este año?

Bueno, la verdad es muy fácil, sobretodo teniendo en cuenta que se pueden resumir en 7 reglas básicas.

Así como lo escuchaste: los conocimientos más esenciales de las finanzas personales puede reducirse en 7 puntos clave que reunió el diario La Nación y que vamos a enumerar a continuación:

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1) Regla 1/3 de los ingresos para préstamos hipotecarios

Esta regla, como su nombre lo indica, hace referencia a la cantidad de dinero que deberíamos asignar para pagar un crédito hipotecario por mes.  La sugerencia es que 1/3 de los ingresos del inversor sean el monto máximo a destinar a la cuota de un préstamo hipotecario. Acá nos encontramos con un punto importante: el monto al que llegamos dividiendo nuestros ingresos sobre 3, debería ser el ideal para asignar a un préstamo, independientemente de lo que la entidad bancaria quiera prestar (algunas entidades permiten que llegue al 40% o más del total de tus ingresos).

El punto de esta regla es de auto-demandarse ese límite para el pago de la cuota mensual es poder tener “oxígeno” para cumplir con las otras obligaciones referidas a los gastos fijos y variables que se deben afrontar en el día a día.

2) Regla de la inflación

En un país con tendencia a sufrir altos índices inflacionarios como lo es la Argentina, tener una regla sobre la inflación es básico. La idea es tener en claro que todo dinero no invertido está destinado a perder valor a paso acelerado. Es importante reflexionar sobre esta realidad, ya que a veces, si el inversor no hace nada al respecto, termina perdiendo mucho más dinero.

En un contexto inflacionario, no invertir el dinero es una mala inversión. Es decir, el dinero en pesos guardado “debajo del colchón” en menos de lo que cante un gallo perderá su poder adquisitivo.

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3) La regla 20/4/10

La creencia debajo de esta regla está destinada a saber en que contexto personal conviene o no pedir un crédito para la compra de un automóvil.

Bajo esta premisa, el comprador debe poder realizar un primer pago del 20% del valor del coche, limitar el plazo del préstamo a 4 años y el importe de la cuota al 10% del ingreso mensual (multiplicar el total de ingresos por 0,10). Cumpliendo estos requisitos, el costo del crédito será más llevadero para tus finanzas personales.

4) La regla del 72 para las inversiones a plazo fijo

Esta recomendación es parecida a la regla del 70 pero en este caso nos indica la cantidad de tiempo necesario para duplicar el dinero invertido en función de la tasa de rentabilidad obtenida.

Por ejemplo, si colocamos nuestro dinero en un plazo fijo a una tasa del 23% anual, al dividir 72 por ese número nos da 3,1 (72/23); lo cual quiere decir que para duplicar nuestro capital necesitaríamos 3,1 años. Esto se cumplirá siempre y cuando el interés percibido se capitalice, es decir, sea reinvertido en la misma inversión a la misma tasa.

5) La regla del 120 para inversiones bursátiles

Este instrumento es utilizado por asesores financieros para recomendarles a sus clientes la distinta ponderación de acciones y bonos que tienen que tener en su portfolio en función de su edad.

Para llegar a un resultado, hay que restarle la edad al número 120, y esa es la cantidad porcentual que debería invertirse en acciones, mientras que la otra parte debería colocarse en bonos.

La idea detrás de esta regla tiene que ver con que, cuando una persona es joven, puede asumir más riesgos con respecto a sus inversiones ya que en esa etapa el dinero es un bien “renovable”. Aún le quedan muchos años para seguir trabajando y reponerse de una potencial caída en el precio de las acciones que tiene en cartera. Por ello, en el hipotético caso de que un joven de 20 años quiera invertir en la bolsa, siguiendo esta regla se recomienda invertir el 100% en acciones, ya que 120 menos 20 da 100.

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6) La regla 50/30/20 para distribuir tus ingresos entre los distintos gastos

¿Cómo saber qué porcentaje de nuestro ingreso total debemos asignar a cada uno de los tres ítems de gasto más importantes? A través de esta regla.

Bajo esta línea de razonamiento, el individuo debe destinar como máximo el 50% de sus ingresos a los “gastos necesarios” como vivienda, obra social, comida, impuestos (sobre “bienes necesarios”), transporte, etcétera.

Por otro lado, es recomendable asignar hasta un 30% del total de los ingresos a los “gastos deseados”, como son el gimnasio, mascotas, salidas recreativas. Este item es quizá el más importante de los tres, ya que en este se suelen cometer los mayores desatinos. Por último, el 20% del ingreso debería ser destinado a las obligaciones financieras como el ahorro (situación ideal) o pago de deudas si las hubiese.

El desafío aquí está en ajustar las finanzas respetando estos límites establecidos en cuanto a los gastos para no poner en riesgo nuestra economía personal.

7) La regla del 80/20

También conocida como “La distribución de Pareto,  la regla 80/20 encuentra su origen como una forma de explicar las razones por las cuales el 80% de la riqueza del mundo era producida y obtenida por el 20% de la población mundial, pero luego se descubrió que podía aplicarse la misma proporción a una lista importante de sucesos, como por ejemplo:

Teniendo esto en cuenta es una buena idea preguntarse si conviene invertir el 80% de nuestro tiempo para lograr un 20% adicional de resultados. La idea pasa por detectar cuál es ese 20% de nuestro esfuerzo que es realmente productivo para potenciarlo y con ello duplicar nuestros ingresos reduciendo a menos de la mitad el tiempo empleado.

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