Una empresa que se arrepentirá si no sale pronto a la Bolsa

Si Uber no da un salto al mercado se arriesga a quedarse sin el visto bueno de los inversores que empiezan a ver cómo se ralentiza el crecimiento de la compañía y se queda sin oportunidades de rentabilidad en el extranjero.

La primera gran OPI –Oferta Pública Inicial- del mundo tecnológico fue Facebook. Desde entonces, la tendencia se volvió clara: las empresas líderes de esta área buscarían llegar a la Bolsa de valores para aumentar sus utilidades por medios tradicionales, pero hay una que es esperada por todos y aun así se resiste: se trata de Uber, una compañía que podría arrepentirse si no hace su movimiento pronto.

Fundada en 2009, la compañía de taxis sin licencia que recientemente llegó a la Argentina, alcanzó una valoración sin precedentes para estar recientemente constituida. En 2011, ya costaba cerca de 330 millones de dólares y hoy costaría, aproximadamente, 68.000 millones de dólares, una cifra abrumadora.

Para que nos hagamos una idea. Apple, la empresa cotizada con mayor valor del mundo, tiene una capitalización de 724 mil millones de dólares. General Motors y Ford cuestan unos 55.000 millones de dólares, mucho menos que Uber que no tiene un solo auto a su nombre.

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¿Saldrá Uber a la Bolsa?

Pero no es su valor de mercado el tema que nos lleva a hablar de Uber hoy, sino su posible salida a la Bolsa, un evento que podría consolidar la ventaja con sus competidores e incrementar su presencia, aunque también supondría su sometimiento al escrutinio público mediante pautas más estrictas.

Recientemente, Uber vendió sus negocios en China por 1.000 millones de dólares y adquirió 20% de su rival asiático Didi Chuxing Tecnology Co, que es visto como un paso previo a su salida a la Bolsa.

Este movimiento ocurre porque la compañía perdía 1.000 millones de dólares al año en China. Con esa piedra fuera del camino, sería más probable que una de las tecnológicas más esperadas por los inversores, salga a la Bolsa.

Uber a la Bolsa: ahora o nunca

No es solo su negocio en China. Hay otro motivo: la probabilidad de que el crecimiento de ingresos se ralentice pronto significativamente, si no es que ya sucedió.

Los accionistas de Uber apuntan a buscar el precio más alto posible para la empresa, de modo que lo más rentable es que salga a la Bolsa antes de que su crecimiento se ralentice. ¿Cómo saber si esto ya ocurrió?

En primer lugar, Uber puede estar cerca de la saturación del mercado de Estados Unidos para su servicio de viajes compartidores. De hecho, un estudio de eMarketer pronosticó en mayo que la tasa de crecimiento del número de estadounidenses que utilizan ese servicio se reducirá de un proyectado 13,3% en 2017 a 7,2% en 2018.

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¿Crece el uso del servicio?

Es cierto que los pasajeros pueden usar el servicio con más frecuencia, pero no sería suficiente para justificar la valuación actual de Uber, que en una reciente encuesta de Pew mostró que 15% de los estadounidenses ha usado el servicio, una cifra que sugiere que hay un gran crecimiento por delante.

El mismo estudio también encontró que el número de usuarios principales de Uber es un pequeño sector norteamericano: jóvenes, urbanos y con acceso al transporte público. ¿Qué nos dice esto?

El crecimiento explosivo de Uber es lo más obvio del mercado de viajes compartidos. Par seguir aumentando de tamaño, la empresa debería penetrar en los suburbios y ciudades de segundo nivel del país, donde los residentes están desperdigados y tienen menos opciones de transporte.

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¿Cuáles son las perspectivas?

Uber se enfrentará a una creciente presión de los competidores y sus propios conductores para reducir márgenes en Estados Unidos. La facilidad con la que el sistema ha sido copiado en el extranjero sugiere que las barreras de entrada no son tanto tecnológicas como de acceso al capital.

Pero Uber tiene una segunda vía para el crecimiento: fuera de Estados Unidos. La compañía ya opera en más de 400 ciudades de 72 países. China está fuera de consideración, pero redirigen sus recursos hacia mercados como América Latina y el sudeste asiático.

Lo cierto es que esto tiene 2 caras. Fuera de su país de origen, los mercados son mucho menos lucrativos. Por ejemplo, si bien en los primeros 6 meses del año, Uber completó 1.000 millones de viaje, esto añade muy poco a los ingresos, porque la mayoría se producen fuera del país.

Otra opción en estudio es no solo transportar personas, sino bienes, pero acá no hay una ventaja, porque se enfrenta con grandes y sofisticados competidores como Amazon Inc.

Por último, está la cuestión tecnológica, pero las aspiraciones de Uber son sustituir a los conductores por vehículos auto-conducidos, algo que solo daría fruto a los inversores dispuestos a esperar décadas.

Mientras tanto, te contamos que Uber no es la única empresa tecnológica que el mercado espera con ansias. Te contamos cuáles son las más ansiadas en el siguiente Informe Especial al que podés acceder de forma totalmente gratuita.

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