¿Seguimos ciegamente los consejos de los multimillonarios?

Lo más recomendable es pensar cuáles son tus propios objetivos y motivaciones, que difieren de lo que persiguen las personas más ricas del mundo.

¿Sos nuevo en el mundo de las inversiones? Obviamente lo primero que querrás hacer es leer y estudiar detenidamente cada paso que das y, en segunda instancia, saber qué opinan quienes más trayectoria tienen, pero nuestro primer consejo es el siguiente: cuidado con quien escuchás.

Nick Colas, estratega jefe de Convergex, un bróker internacional, señaló a Bloomberg que muchos de los inversores más inteligentes que hay odian la renta variable.

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¿Qué piensan los multimillonarios?

Acá te lo comprobamos:

  • Stan Druckenmiller, presidente de Duquesne Capital, una empresa con un capital promedio de 12 mil millones de dólares, aconsejó “salir de la bolsa de valores”
  • George Soros, magnate estadounidense y dueño de Soros Fund Management, vendió todas sus posiciones en renta variable a principios de 2016 para refugiarse en oro. ¿La razón? Preocupación por la marcha de la economía mundial.
  • Carl Icahn, fundador de Icahn Enterprises, con un patrimonio de 17.200 millones de dólares, manifestó no es posible tener tasas de interés a cero durante mucho más tiempo sin tener burbujas en el mercado.
  • Jeff Gundlach, fundador de Doubleline Capital, que tiene un capital de 9 mil millones de dólares, emplazó a los inversores a vender todas sus posiciones. “Nada de lo que ofrece el mercado se ve bien”.
  • Bill Gross, fundador de Pacific Investment Management (PIMCO), sentenció: “no me gustan los bonos. No me gusta la mayoría de las acciones, ni tampoco los fondos de inversión”.

Diferentes objetivos

En líneas generales, no querés tener como adversarios a esta clase de inversores. De hecho, según Colas, nunca debes discutir sobre los mercados con un tipo que sea mucho más rico que vos.

Lo cierto es que seguir el consejo de estos multimillonarios sin ser parte de su exclusivo grupo es algo arriesgado.

De hecho, la historia financiera está llena de consejos terribles dados por personas muy ricas. En su lugar, lo más recomendable sería pensar cuáles son tus propios objetivos y motivaciones, que probablemente sean bastante diferentes a las que tienen los multimillonarios.

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¿Qué persiguen los multimillonarios?

La mayoría de los inversores persigue un objetivo en común: ahorrar para la jubilación, comprar su propia casa o pagar la educación de sus hijos. Casi nadie se refiere a la promoción de una empresa, pero este sí es el motor de los multimillonarios.

Druckenmiller, Soros, Icahn, Gundlach y Gross son todos inversores legendarios que están buscando algo muy diferente a vos al recomendar determinada cartera de inversiones. Recordá: sus aspiraciones son muy distintas, tal vez seguirlos ciegamente no es la mejor de las ideas.

¿Fe ciega?

Un ejemplo claro es el de Kirk Kerkorian, quien fue un billonario estadounidense que presidió Tracindia Corporation. En 2007 apostó todo a General Motors y un montón de inversores lo siguieron sin hacer preguntas.

Seis meses antes de que GM se declarara en quiebra, Kerkorian vendió su participación del 9,9% de la empresa. Para él la pérdida fue modesta, pero todos los inversores que lo siguieron se desprendieron casi del 100% de sus ahorros. Lo más probable es que carecieran de su capacidad de hacer frente a esta pérdida.

Más allá del alcance monetario que tienen los multimillonarios, la diferencia entre estos personajes y alguien que comienza a dar sus primeros pasos en el mundo de las inversiones son sus metas y objetivos.

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Razones ocultas

Otro ejemplo es el de Michael Dell, quien recompró las acciones de su compañía por unos 70 millones de dólares. El objetivo del fundador de la empresa era sacar a la empresa de la bolsa a fin de poder acometer transformaciones sin la presión de accionistas o mercados financieros.

La operación fue la mayor salida de bolsa en Estados Unidos desde que la cadena hotelera Hilton dejó de cotizar en 2007 tras su adquisición por Blackstone por 26.000 millones de dólares.

Lo cierto es que este movimiento defraudó a los inversores y para Dell la compra de 70 millones de dólares en acciones no era significativa cuando su cartera es superior a los 20 mil millones.

La conclusión es que los multimillonarios pueden hacer inversiones específicas por razones que no tienen que ver con ahorrar para una casa, la elaboración de un fondo para la universidad de sus hijos o asegurarse de que tengan una jubilación financiera segura.

A veces, apuntalan a una empresa debilitada, crear un legado personal o incluso acariciar su propio ego. Sus diferentes objetivos probablemente significan que seguir sus recomendaciones comerciales puede no funcionar tan bien para vos.

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