¿Qué es la emisión monetaria y cómo afecta tu bolsillo?

Los Estados incurren en la impresión de dinero para evitar endeudarse con lo cual se genera la ilusión de que es posible consumir cuando pasa todo lo contrario.

Durante 10 años, la Argentina ha exhibido una de las inflaciones más altas del mundo, una distorsión tan radical que pareciera no resolverse bajo la administración de Mauricio Macri, pero hoy te contamos una pequeña historia para explicar por qué hay motivos para creer que los precios reducirán esta vorágine alcista.

Esta historia que te contamos a continuación tiene un par de conceptos que pueden asustar a cualquiera, pero que son necesarios de entender a la hora de desentrañar la estrategia macrista para reducir la aceleración de precios que afecta nuestro bolsillo.

Además, están traducidos a un lenguaje que cualquiera puede entender. Solo tenés que seguir leyendo…

La inflación general

Vamos a empezar con la definición del término más conocido: inflación.

Se trata de una variable macroeconómica que indica el aumento generalizado de los precios, tanto bienes como servicios, en un período determinado, generalmente un año.

Estas variaciones de precio se miden como un indicador económico que monitorea los precios de un conjunto de productos y se conoce como Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Inflación núcleo: la clave de todo

Inflación núcleo, inflación subyacente, inflación básica o inflación core. Son diferentes nombres para describir un mismo fenómeno.

La definición de inflación núcleo es simple: todos separamos a la inflación general –encargada de estudiar los precios regulados, tarifas de servicios públicos, precios privados sujetos a controles, así como estacionales- de la inflación núcleo, que únicamente toma en cuenta el resto de los precios.

Entonces la inflación núcleo refleja el índice de precios al consumidor cuando no toma en cuenta ni los productos energéticos ni alimenticios sin elaborado, sujetos a grandes fluctuaciones debido a conflictos internacionales o el caso de los regulados como la energía.

Mientras vos te preocupás por la inflación de alimentos en supermercados, el Banco Central (BCRA) está atento a la inflación núcleo, que da una tendencia más precisa de los precios en el mediano plazo.

Inflación de alimentos, un dolor de cabeza

De esta manera, mientras la inflación núcleo avanzaba 525% durante los últimos 8 años, la general creció en 549%. ¿A qué obedece esto? Los precios regulados subieron más que el resto.

La diferencia suele ser corta en períodos largos, pero en el corto plazo es una referencia para las autoridades del Banco Central, una vez que este año hubo una suba de tarifas en servicios públicos.

Es así como la inflación de alimentos es la mayor preocupación para Mauricio Macri, graficado por la consultora privada CCR, cuyo relevamiento detalló que durante los primeros seis meses del 2016, se produjo una caída en el consumo en supermercados.

En total el relevamiento de CCR incluyó 144 categorías, que contienen más de 75.000 productos, para dimensionar la evolución del consumo.

Analizando los números a nivel país este conjunto de productos cayó 2,9% en volumen, marcándose una disminución del 2,4% en los supermercados y 3,3% en los negocios tradicionales (almacenes y comercios de proximidad), durante el primer semestre.

¿Cómo entra la emisión monetaria en este rompecabezas?

Dejanos explicarte la definición de emisión monetaria todo de forma sencilla…

¿Qué es la emisión monetaria en un país?

Los Estados requieren mantener elevados sus gastos. La impresión monetaria es el método escogido por predilección para evitar endeudarse, agregando más dinero al circulante en la economía y generando la ilusión de que podés consumir más en lo inmediato (planes como Ahora 12), cuando es todo lo contrario.

¿Por qué suben los precios? Este fenómeno se da por la baja en el valor del peso por un exceso en la impresión de billetes y una pérdida del poder de compra, el concepto de la impresión monetaria.

¿Qué hacen los gobiernos para controlar la inflación?

Lejos de reducir la emisión monetaria, los gobiernos buscan soluciones encadenando al fenómeno. Así surgen los controles de precio, cepo cambiario, presiones a comerciantes y productores o prohibiciones a las importaciones.

Mientras esto sucede, la emisión monetaria sigue alimentándose y en medio de un contexto de controles a la economía, los productores ven caer su rentabilidad, disminuye su rendimiento y se esparce el desabastecimiento de rubros en los mercados. ¿Efecto en cadena? Suben más los precios.

Te colocamos un nuevo ejemplo: en 1921, un período alemán costaba 0,3 marcos, pero en noviembre de 1922 valía 70.000.000 de marcos. ¿Te imaginás que pasó? Sí, exacto, había mucho más dinero circulando en la economía gracias a que su Banco Central decidió imprimir sin control.

Entonces todos tenías más billetes en sus bolsillos, pero los marcos valían exactamente lo mismo que aun año antes, por muchos cero que tuviera la moneda.

Ah, por cierto, a esto es a lo que llamamos hiperinflación…

El segundo origen de la inflación

Hay una inflación de origen monetario que obedece a la enorme cantidad de pesos que el Banco Central emitió en 2015 para financiar a la política. Estamos hablando de 177.000 millones de pesos.

Eso no explica que, por ejemplo, la suba del IPC fuera tan alta en estos meses…

Lo que explica esa tasa de variación es el proceso de suba de tarifas, que el gobierno macrista ha llamado “sinceramiento de la economía”. Se puso punto y final a un proceso de congelamiento tarifario, que impacta de lleno en el IPC, ya que sube el precio de los servicios congelados sin que baje el del resto de los productos.

Lo cierto es que un menor gasto en subsidios a estas empresas tenderá a reducir la emisión monetaria destinada a cubrir el déficit que estos generaban. A corto plazo, el ajuste impulsa al alza al IPC, mientras que a largo tramos, reduce la inflación por el menor gasto en subsidios.

Emisión monetaria e inflación

Luego está la política monetaria. Durante 2016, el Banco Central absorbió 51.000 millones de pesos de base monetaria (el dinero que circula en la economía), lo que obligó a una reducción en el ritmo de emisión desde el frenético 40,5% de diciembre al 25% actual.

Si bien la impresión monetaria varía en cada economía, lo que recomiendan los bancos centrales es que esos niveles no estén por encima del 5% anual para así controlar los niveles inflacionarios.

Además, apenas asumió Macri decidió reducir el gasto público: el gasto en los ministerios, por ejemplo, es equivalente a 0,8 puntos del Producto Bruto Interno (PBI), casi punto de los bienes y servicios producidos en el país.

Hablando de subsidios económicos: el Gobierno redujo también los otorgados a través de la suba de tarifas, con lo que recuperó 1,5 puntos del PBI.

Una conclusión sobre emisión monetaria e inflación

En la medida en que la política monetaria siga siendo contractiva y el fisco ordene sus cuentas como se comprometió, veremos menos inflación que aquí el fin de año y también en los venideros.

Durante 2016, la suba de la inflación ha sido significativa, pero tanto el gabinete económico como las consultoras privadas coinciden en que se reducirá su ritmo hacia finales de año.

Es posible entonces que el BCRA esté en la senda correcta para atacar y reducir la inflación en los próximos meses. ¿En qué te conviene apostar basados en este escenario?

Te lo contamos en el siguiente Informe Especial preparado gratuitamente para vos por el equipo de Inversor Global.

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