Prat Gay vs. Sturzenegger tercer round: ¿cuándo baja la inflación?

Mientras en el Ministerio de Hacienda y Finanzas consideran que la aceleración de precios ya no es un tema, en el Banco Central insisten en que el camino por delante es largo.

Las diferentes visiones dentro del Gobierno sobre el camino que debe emprender la economía abrieron paso a una nueva interna entre el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, quien cree que la inflación ya “no es tema” y el presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger, quien no cree conveniente relajarse.

Todo comenzó así: Prat Gay celebró que en agosto el índice inflacionario fue inferior al 1%, el dato más bajo en los últimos años. “Ya no es un tema. Está bajando con mucha fuerza”.

Sturzenegger fue quien dio las malas noticias: “la significativa desaceleración que mostrará la inflación en agosto aún no provee los elementos suficientes para que pueda concluirse que sea conveniente relajar la política monetaria que lleva el BCRA”.

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Inflación 2016: ¿un problema o no?

Esto sería así por 3 razones:

  1. Un proceso de desinflación persistente necesita de varios meses para consolidarse.
  2. Las expectativas de inflación para el año 2017 todavía se ubican por encima de las expectativas de la autoridad monetaria.
  3. El camino a recorrer hasta alcanza el objetivo de una inflación del 5% anual se encuentra todavía lejano

Lo cierto es que no es la primera vez que uno contradice al otro…

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La batalla por las tasas de interés

El primer round fue por las tasas de interés. Desde el Banco Central (BCRA) se enfocaban en ofrecer tasas de interés de hasta 38%, aplicables a las letras de la máxima entidad monetaria, conocidas también como Lebacs, una herramienta que buscó contener a la inflación, mediante una disminución en la circulación de pesos.

No pasó mucho para que Alfonso Prat-Gay, ministro de Hacienda y Finanzas, llamara la atención esta política, porque en su visión, una vez que se dio la suba de tarifas en los servicios, la inflación empezaría a desacelerar su ritmo, por lo que debía haber una baja en las tasas.

Mientras en el Ministerio de Hacienda y Finanzas recomendaban abordar otros mecanismos para reducir la inflación –dado que elevadas tasas frenaban la economía-, desde el BCRA se advirtió que esto no ocurriría hasta el segundo semestre, como sucedió finalmente.

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La discusión por el dólar

La segunda batalla fue un mes después. La diferencia se suscitó por las estrategias para la llegada de dólares a la Argentina.

El problema se originó después de que el Ministerio de Hacienda y Finanzas emprendiera una misión de buscar fondos para saldar la deuda con los fondos buitre al mostrar las ventajas competitivas de la Argentina.

La visión de Sturzenegger fue radicalmente opuesta. “No hay interés en que vengan capitales de corto plazo” que puedan alterar la estrategia cambiaria.

Lo que sucedía es que, según Sturzenegger, el dólar estaba barato porque capitales extranjeros apostaban a las Lebacs, lo que desincentivaba las inversiones en dólares.

Hace unos meses, Sturzenegger admitía que “existen tensiones” con el Ministro de Hacienda, las cuales son “bienvenidas porque demuestran un proceso de madurez y reconocimiento de independencia del BCRA, en un contexto en que no existe enfrentamiento personal”.

¿Y ahora?

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Relajar la política monetaria o no, esa es la cuestión

Ahora Prat Gay considera que el BCRA debe centrarse en lograr que la economía comience a despejar en la última parte del año, para llegar a 2017 con mejor humor social dado que es el año de la elección de medio término, un test clave para la gobernabilidad.

¿Cómo lograr el objetivo? Según Prat Gay, la clave es relajar la política monetaria, especialmente en lo relacionado con el costo del dinero, para recuperar el apalancamiento del crédito bancario, sobre todo, al consumo.

Sturzenegger, por su parte, sostuvo que el gradualismo fiscal que plantea el Gobierno no compromete, ni condiciona, la política monetaria del BCRA. “Tanto porque el Gobierno tiene tiempo, como experiencia, no creemos que se compromete ni pone en riesgo la política antiinflacionaria”.

Las 3 razones que justifican su punto son las siguientes:

  1. El sector privado tiene un bajo endeudamiento con el sector público que cuenta con gran disponibilidad de financiamiento, permitiendo el descenso de las transferencias del BCRA al Tesoro.
  2. El esfuerzo fiscal se focaliza no solo en reducir el déficit fiscal sino también en bajar impuestos
  3. Una mejora en la calidad del gasto es equivalente a una reducción del déficit, porque ahorra recursos al sector privado.

Lo cierto es que estamos presenciando un nuevo round en una disputa que lleva meses y tiene final abierto.

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