¿Los bancos europeos están en la quiebra?

Compartimos esta nota de James Ferguson, para MoneyWeek traducida al castellano. Los bancos europeos se encuentran en el epicentro de una venta generalizada mundial que ha reducido los precios de las acciones del sector, en todo el mundo desarrollado, en un 20%-50% durante los últimos tres meses.

El precio de las acciones del banco más grande, el Deutsche Bank, ha caído a la mitad. En este momento, está significativamente por debajo de su punto más bajo registrado en 2009.

Credit Suisse, otro banco europeo grande, tiene un nuevo director ejecutivo que también está revelando las malas noticias que se acumularon durante la tenencia de su antecesor. El precio de sus acciones también ha caído muy por debajo de los puntos más bajos registrados en 2009 y 2012.

Todo esto está ocurriendo en un momento en el cual la confianza en los círculos bancarios europeos ya había alcanzado su nivel más bajo, en el medio de temores, el mes pasado, acerca de la supervivencia del banco más viejo y tercero en tamaño de Italia: el Banca Monte dei Paschi di Siena.

Los bancos europeos han vivido una crisis más dura que la mayoría. El índice Euro STOXX Banks cayó casi tanto como lo hicieron los bancos estadounidenses y británicos en 2008/2009. Pero cuando la crisis del euro golpeó en 2011/2012, las entidades financieras continentales superaron sus niveles más bajos, incluso mientras las anglosajonas cotizaban al doble de los puntos más bajos de 2009. Ahora, siete años después, y por tercera vez desde la crisis financiera, los bancos de la Eurozona parecerían correr el peligro de superar sus niveles más bajos nuevamente.

¿Qué provocó esto?

Apenas este verano, los bancos de todo el mundo, incluidos los europeos, se encontraban en picos de cuatro a cinco años. No ayuda que desde el 9 de diciembre el Banco Central Europeo (BCE) haya comenzado a cobrarle al sistema bancario una tasa de interés negativa del 0,3% sobre los depósitos.

Esto generó temores de que los márgenes de interés netos de los bancos, la ganancia que obtienen de la “diferencia” entre lo que les pagan a los depositantes y lo que cobran por los préstamos, puedan estar reduciendo la rentabilidad al igual que las actividades financieras y bancarias que han comenzado a registrar pérdidas con la caída del mercado.

Esto no es nuevo; las tasas de los depósitos del BCE se volvieron negativas por primera vez en junio, pero todo luce cada vez más sombrío.

Una cosecha amarga

En el correo de Capital and Conflict de hace unas semanas atrás, Dan Denning destacó que las pérdidas de los bancos europeos parecerían ser más grandes ahora que en 2008 y se preguntó lo siguiente: “¿podría ser eso posible?”. La respuesta es “sí”. La crisis bancaria nunca desapareció; es sólo la percepción del mercado de cuán grave es lo que aparece y desaparece.

En general, cerca de un 25% de los préstamos del sistema bancario entra en mora. Los bancos tienden a recuperar cerca del 60% del valor nominal de estos préstamos. Así que estamos hablando de una pérdida por incumplimiento de pago de préstamos general promedio de cerca de un 10% para el sistema de un solo país.

Las crisis simultáneas, tal como la de 2008,  son menos comunes y más severas. Cuando ocurren, las pérdidas, en general, terminan cercanas al 15%. Si uno observa los bancos de Estados Unidos, que ahora parecerían estar en buenas condiciones, las pérdidas ya han alcanzado el 14,5%, lo cual parecería corroborar esta cifra del 15%.

Este es el quid del problema de Europa. Los bancos de la Eurozona, en promedio, hasta ahora, sólo tienen pérdidas realizadas acumuladas de cerca del 6% de su libro de préstamos de 2011, el cual llegó a un pico de 12,3 billones de euros. Así que podemos esperar otro billón de euros en pérdidas ocultas por incumplimiento de préstamos que todavía no han sido reveladas.

El problema está en que eso es casi equivalente al capital de todo el sector. Así que técnicamente hablando (sobre la base del precedente histórico), el sistema bancario de la Eurozona todavía es insolvente.

Esto suena algo dramático, pero no es tan inusual. La mayoría de los académicos definen a las crisis bancarias como eventos que, con el beneficio de la retrospección, involucran pérdidas que eran un múltiplo del capital inicial.

En otras palabras, una crisis bancaria es lo que ocurre cuando los bancos se tornan insolventes. Sin embargo, los bancos son máquinas generadoras de efectivo geniales. Entonces, incluso si el banco es insolvente hoy, sólo hay que darle tiempo y volverá a estar en buen estado nuevamente en un par de años. Lo que es clave es asegurarse de que nadie se entere de la extensión del problema hasta ese momento.

Observemos a Estados Unidos. Los bancos estadounidenses, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), tenían aproximadamente US$ 560.000 millones en capital en el verano de 2007. Según mis cálculos, desde ese entonces, han tenido pérdidas en préstamos por US$ 843.000 millones, pérdidas comerciales por US$ 275.000 millones y multas por US$ 280.000 millones.

Aun así, han duplicado su base de capital a cerca de US$ 1,1 billones. Si hubieran recibido el golpe a las ganancias de inmediato, se habrían vuelto insolventes varias veces. Pero al extender el dolor a lo largo de siete años, pudieron cubrir las pérdidas con las ganancias retenidas y, con algunas bajas notables y megafusiones en el camino, lograr la solución total.

La razón por la cual los bancos de la Eurozona están tan rezagados con respecto a sus pares estadounidenses en términos de reconocimiento de pérdidas en préstamos es que estos empezaron con mucho menos capital para absorber pérdidas en primer lugar.

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Los bancos europeos también tienen márgenes históricamente más bajos, es decir, tardan más en crear ganancias retenidas. Y, claro, el escepticismo acerca de que la crisis subprime estadounidense cruzaría el Atlántico tampoco ayudó.

Básicamente, es mejor soportar el dolor y arrancarse el yeso, como hizo Estados Unidos, que prolongarlo y esperar alguna solución externa, tal como un crecimiento incontrolado milagroso, como lo hizo Europa. Desafortunadamente, Europa no tenía las agallas, la cohesión, el liderazgo o el entendimiento pleno para imitar a Estados Unidos y ahora está levantando una cosecha amarga.

Barato pero riesgoso

Aun así, a pesar de lo que ha leído, el panorama no es totalmente malo. Los bancos europeos grandes, incluidos los británicos, están a precios bajos.

En este momento, cotizan a un promedio de tan sólo unas 0,6 veces el valor libro. Eso se compara con aproximadamente el doble del valor libro antes de la crisis. Y si bien es posible que las pérdidas ocultas de los bancos europeos, sobre la base del historial de las crisis, excedan su capital actualmente, los valores libro incluyen intangibles y otros instrumentos de capital que no califican, así que es poco probable que incluso en el peor escenario, las pérdidas ocultas de los bancos de la Eurozona excedan sus valores libro informados.

Además de esto, el BCE reconoce que los bancos pueden generar hasta 350.000 millones de euros por año en ganancias antes de impuestos y previsiones. Eso sería suficiente para absorber nuestras pérdidas ocultas estimadas de un billón de euros dentro de los próximos tres años.

Para muchos bancos estadounidenses grandes, los márgenes de interés netos, los retornos sobre los activos y las provisiones para deudores incobrables están a niveles precrisis “normales”. Sin embargo, hoy, los bancos muestran casi el doble de la cantidad de capital súper seguro que tenían en ese entonces y, luego de la venta generalizada, cotizan a menos de la mitad de sus valuaciones precrisis. Comparando el riesgo con los beneficios, puede que no haya habido un momento mejor para considerar el sector.

Dos estadounidenses para tener en cuenta

John Stepek

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Como señala James en la nota principal, los bancos estadounidenses lucen en mucho mejor estado que sus pares de la Eurozona, aun así están mucho más baratos que antes de la crisis de 2008. A continuación, un par de grandes opciones que vale la pena tener en cuenta.

Citi (NYSE: C) actualmente cotiza a cerca de la mitad de su valor libro y a una relación precio/ganancias de 7 veces; sólo estuvo más bajo en una ocasión en los últimos 20 años, noviembre de 2011.

En dos meses, duplicó su precio. Actualmente, el retorno por dividendos es solo del 0,5%, pero tiene potencial para pagar un dividendo mucho más alto si se lo permiten las autoridades. Como señala Matthew Frankel de The Motley Fool, “sin duda, la mejora de los niveles de capital impresionará a los entes reguladores. El índice Capital Tier 1 de acciones ordinarias ha mejorado de 10,8% a 12%.

Un riesgo es la exposición de Citi al sector energético; reconoce que podría registrar pérdidas por préstamos por US$ 1.000 millones en 2016, si el petróleo permanece en US$ 30 el barril, y otros US$ 1.000 millones si cae a US$ 25 el barril. Pero también vale la pena recordar que la baja de los precios del petróleo es algo  positivo para los consumidores, así que -aunque implique un riesgo alto- es más probable que el efecto colateral del precio más bajo del petróleo en otros sectores importantes sea positivo más que negativo.

Una opción más barata es la acción “sobreviviente” del sector bancario estadounidense, JP Morgan (NYSE: JPM). Luego de la reciente venta generalizada, cotiza a un poco menos que el valor libro y paga un retorno por dividendo cercano al 3%. La semana pasada, el presidente y director ejecutivo Jamie Dimon gastó un poco menos de US$ 27 millones,  el equivalente a un salario anual, en acciones del banco, luego de la caída reciente de la cotización.

Obviamente, tiene la naturaleza de un gran gesto, pero su muestra de confianza ayudó a que las acciones registraran el mayor avance en un día desde 2011. Dicho esto, sigue estando por debajo de su pico postcrisis de un poco más de US$ 70 la acción y cotiza a una relación precio/ganancias razonable cercana a diez.

La confusión del rescate

Una preocupación que rodea a los bancos europeos en problemas es la falta de certeza acerca de cómo se va a “decidir” la ayuda a los bancos. Por ejemplo, el año pasado el gobierno italiano rescató a tenedores de bonos junior de cuatro bancos regionales pequeños. Desafortunadamente, muchos de estos bonos junior eran de inversores minoristas, a quienes se los habían vendido de manera engañosa como productos de ahorro, sin darse cuenta de los riesgos que corrían.

De manera más controversial desde un punto de vista de inversión, en Portugal, los reguladores amortizaron 2.000 millones de euros en bonos senior en Novo Banco (un “banco malo” creado luego del rescate del año pasado de Banco Espirito Santo). Los inversores se han quejado de que Portugal está “discriminando entre los tenedores de bonos de la misma clase”, dice el Financial Times, para favorecer a tenedores locales de deuda por sobre inversores internacionales.

En la práctica, las nuevas regulaciones más duras “deberían ser como la bomba atómica”, le dice Jean-Pierre Mustier, expresidente de UniCredit, al Financial Times. “Sabrán que están allí, pero nunca las usarán”.

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