8 claves para saber si la economía va mal

Un diagnóstico preciso de la coyuntura es, muchas veces, la división entre las  buenas y las malas inversiones.

Nery Persichini /Editor de Revancha Argentina

1. Crecimiento nulo o negativo.

Un país con un nivel de actividad frenado o en retroceso, por lo general, no es atractivo para hacer inversiones. Si la economía real se resiente, es probable que variables como el consumo y la inversión sean poco dinámicas y desalienten el clima de negocios para las empresas. En la mayoría de los países, el estancamiento económico puede dar lugar a escenarios deflacionarios -como pasa hoy en Japón o Europa- y pérdidas de puestos de empleo. En economías con déficit fiscal, la situación se complica porque la emisión monetaria atiza la inflación.

2. Contracción de las exportaciones netas.

La balanza comercial es la única fuente de ingresos en dólares sustentable a largo plazo para cualquier nación. En el corto, un país se puede financiar con deuda, pero si no genera las condiciones para pagar los intereses y el capital, está condenado al incumplimiento y la insolvencia. Por eso, es vital estudiar la evolución del saldo comercial (exportaciones menos importaciones), no sólo en términos absolutos sino como participación sobre el PBI. Cuanto mayor peso tenga el comercio en producto, más grados de libertad tiene la economía.

3. Deterioro en la competitividad.

La eficiencia productiva está vinculada al punto anterior. Cuanto más competitivo es un país, menor costo tienen sus bienes y más ventas realiza en el exterior. En otras palabras, puede conseguir una mayor cantidad de dólares por la vía comercial. Pero cuando sus costos internos crecen por encima de los precios de venta, los productos locales se vuelven cada vez más caros y, por ende, traen menos dólares. Esta situación, por lo general, se asocia a una moneda revaluada en términos reales frente a sus pares. Esto quiere decir que su tipo de cambio es bajo frente al dólar o que tiene una inflación elevada, o bien una combinación de ambos factores.

4. Caída en el ratio reservas internacionales sobre importaciones.

Esta relación muestra los activos de reserva expresados como el número de meses de importaciones de bienes y servicios que podrían cubrir. Trazando un paralelismo con los individuos, da una aproximación de cuánto tiempo un país podría vivir consumiendo sus ahorros. Si las reservas del Banco Central caen y/o las importaciones no paran de crecer, una disminución del ratio es señal de que el país pierde solvencia.

5. Elevado déficit fiscal sobre PBI.

El sector público es un agente muy importante de la economía en tanto es capaz de regular la actividad. Sin embargo, esto no significa que siempre lo haga bien. Cuando el gobierno gasta más de lo que recauda por impuestos, incurre en déficit. Pero este resultado negativo de alguna forma se financia. Para ello, el Estado debe contraer deudas (mediante títulos públicos) o emitir dinero. Como la primera opción depende de las condiciones de mercado para determinar el costo de la deuda, por simplicidad, los gobiernos suelen optar por la monetización del déficit. La consecuencia de esto es una presión inflacionaria. Esto es lo que explica los abundantes ejemplos de países con elevada inflación y finanzas públicas deterioradas respecto de su Producto Bruto Interno (PBI).

6. Abultado nivel de deuda pública sobre PBI.

Cuando hay reglas poco flexibles para la emisión de moneda, los países con déficit fiscal suelen abusar del otro recurso: la deuda. Éste es el caso de Grecia y otras economías de la Zona Euro. El país heleno tiene un nivel de deuda pública cercano al 200% de su PBI. En otros términos, necesitaría dos años completos de producción para pagar sus compromisos. El exceso de endeudamiento, con la acumulación de intereses, le pone una pesada carga financiera a los Estados si no generan condiciones de repago antes de los vencimientos. Y esto incrementa la probabilidad de default.

7. Salida de capitales en aumento.

Es importante seguir de cerca la evolución de los flujos de un país: ver si en la cuenta financiera salen más dólares de los que entran. Una mayor fuga de divisas habla de, al menos, dos asuntos. En primer lugar, de una mayor desconfianza en el clima de negocios y en las perspectivas de la economía. Segundo, la salida de capitales atenta contra la estabilidad cambiaria y financiera, ya que le pone presión a las reservas internacionales y genera expectativas devaluatorias. Ante una corrida cambiaria, el Banco Central se enfrenta al dilema de cantidad y precio: vender divisas para defender la moneda, o dejar fluctuar el tipo de cambio y proteger las reservas.

8. Aumento rápido y desmedido del riesgo país.

Se trata de un indicador que da una noción del peligro de default de un gobierno. Técnicamente, es el diferencial de rendimiento entre un título público local a 10 años y uno con la misma madurez de Estados Unidos. Como la deuda norteamericana se considera la más segura del mundo, es común que el resto de los países tenga un plus por riesgo. Pero un salto inmediato y explosivo del riesgo país es una señal de alerta de que la solvencia del Estado deudor se está deteriorando.

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