Los 5 peores mitos del mercado financiero

En el mercado, como en la vida, existen ciertas supersticiones que no son del todo reales. ¿Querés saber cuáles son?

La volatilidad, los riesgos de perder dinero y el famoso imaginario de que el mercado es “timba” son algunos de los tantos factores que tienden a alejar a las personas de empezar a invertir. Muchos creen que su dinero estará seguro debajo de sus colchones o comprando dólares, donde lo único seguro es que perderá poder de compra.

A lo más, avanzar hacia un plazo fijo. Pero de mercados financieros, ni hablar.

Quizás el boca a boca y los rumores de los que tuvieron malas experiencias hacen que la gente tenga cierta reticencia hacia los mercados. Es así que dentro de todo lo que se dice del mundo bursátil, hay cinco mitos que definitivamente hay que desmentirlos.

Invertir en acciones es como apostar al casino

Este razonamiento es quizás una de las principales razones por las cuales la gente tiene rechazo de entrar al mercado bursátil. Es así que hay que explicar ciertos parámetros para decir por qué una acción no tiene nada que ver con el blackjack. Para empezar una acción le brinda a una persona el derecho de pertenecer a una compañía en función de la cantidad de papeles que posea. Esto le brinda la posibilidad al poseedor de reclamar activos de la empresa al igual que una fracción de las ganancias que esta genere. No obstante, muchas personas se olvidan de la esencia de las acciones como propiedad, y son esos individuos los que hacen ver a los papeles como fichas de casino.

Los inversores están permanentemente calculando la ganancia que puede dejarle la compañía A o la compañía B. Es por eso que compran y venden en función de ese dilema y, consecuentemente, hacen que fluctúe el precio de la acción de la empresa. Ahora, el mercado en cierta manera vive del largo plazo, pensando en las posibles ganancias de una compañía. Una empresa puede vivir sin ganancias en el corto plazo porque la gente en cierta manera confía en que ésta dará vuelta el timón, esperando una valorización de los activos de una compañía.

La diferencia entre las acciones y el casino, es que éste se basa en una regla de suma cero, donde el ganador obtiene sus ganancias a partir de las pérdidas del otro. No hay un margen para crear valor en lo que se obtiene a partir del juego. Nada tiene que ver esto con los mercados, ya que uno compra porque ve que algo está barato y espera lograr sus ganancias en el largo plazo, más precisamente si se aprecia lo que uno está comprando a precio bajo. En el mercado hay una relación de oferta y demanda que hace variar el precio y que es, consecuentemente, lo que hace que uno gane o pierda.

El mercado de acciones es sólo para millonarios y economistas

Este es otro de los grandes mitos del mercado: sólo pueden los invertir los Warren Buffett o los gurúes de la estrategia financiera. A este mito ayuda el hecho de que muchos especialistas tienden a no ser muy precisos con sus recomendaciones de inversión, como los doctores que nunca quieren explicar de qué se trata la enfermedad diagnosticada. El fácil acceso a las herramientas que nos brinda Internet con respecto a finanzas son muchísimas, por lo que si uno se capacita y aprovecha toda la data de inversiones que provee la red, las posibilidades de comprensión aumentarían notoriamente.

Aunque usted no lo crea, el inversor individual tiene un beneficio muy grande por sobre el institucional: puede apostar al largo plazo. Los fondos de inversión tienen la presión y la necesidad de lograr retornos para sus clientes lo más rápido posible, mientras que un inversor individual puede comprar, sentarse y esperar a que algún día esa acción suba.

Los ángeles caídos vuelven al cielo tarde o temprano

Que una acción esté barata no necesariamente es sinónimo de que tendrá un alza descomunal. El peor error que puede cometer un inversor amateur es comprar una acción que se encuentre cerca del piso de sus últimas 52 semanas. Tener un papel de ese tipo en la cartera lo único que va a darle es dolor de cabeza.

Comprar acciones solamente porque tuvieron una caída significativa de su precio es un pecado financiero. Muchas personas piensan que están haciendo  value investing o análisis técnico, pero están lejos de eso. La primera técnica consiste en buscar empresas sólidas que estén subvaluadas por el mercado, mientras que el análisis técnico, si bien se basa en estadísticas pasadas de precio, utiliza métodos más complejos para el análisis.

Todo lo que sube en algún momento debe bajar

Si bien hay empresas que vienen mostrando que se puede tener una escalada permanente en el precio de la acción, no hay que fiarse plenamente en esto. Es realmente un mito que no existen acciones que puedan subir de forma constante, sino mire firmas como Apple o Wal-Mart. Estas dos compañías, a fuerza de innovación y crecimiento, fueron dándole valor a sus papeles y creando interés en los inversores de depositar su capital en ellos. La cadena de retailers tuvo entre 1997 y 2000 un alza de 500%, por lo que imagínese cómo está aquél que vendió pensando que estaba tocando techo. En el caso de la empresa de la manzana, cada vez se consolida más poniendo al mercado a sus pies gracias a su capitalización monstruosa de casi 500 mil millones de dólares.

Saber un poco de mercados es más que cero

Nunca saber poco de algo le va a dar satisfacción en ningún aspecto de su vida. Si usted quiere ser el mejor, ya sea en sus inversiones o en cualquier aspecto de su vida, tiene que capacitarse para ser el mejor y saber lo más posible. No hay que quedarse con lo mínimo y ser del montón. Tener un conocimiento base del mercado no es malo, pero los que triunfarán y obtendrán buenos retornos son aquellos que hagan su tarea y se capaciten.


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