Las claves para entender mercados desarrollados, emergentes y de frontera

A continuación vamos a contarte que existen 8 factores para que entiendas lo que implican los conceptos de mercados desarrollados, mercados emergentes y mercados de frontera.

Puede sonar complicado, pero este es un resumen perfecto para que entiendas lo que hay que entender sobre el tema acercándote cada vez más a saber de qué se trata el universo inversor.

Mercados desarrollados.

Se trata de los países más avanzados económicamente,  con mercados de capitales maduros y profundos. Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido y Australia son ejemplos, con niveles significativos de ingreso per cápita. Estas plazas poseen elevados niveles de liquidez, marcos regulatorios de peso y gran capitalización bursátil. Así, suelen tener buenas calificaciones crediticias, que las hacen ideales para inversores conservadores.

Blue-chip, las perlas de las Bolsas avanzadas.

El abanico de instrumentos de inversión es muy variado, pero se destacan las acciones blue-chip. Son papeles de empresas mundialmente reconocidas, líderes en sus rubros y financieramente muy sólidas, que el mercado valora en miles de millones de dólares. Estos atributos de estabilidad y certidumbre bajan el riesgo de estas apuestas. El selecto grupo está compuesto por acciones como IBM, Wal-Mart, Exxon Mobil y Coca-Cola.

Las economías emergentes.

Son propias de países embarcados en un proceso acelerado de crecimiento y desarrollo económico. Asimismo, se caracterizan por tener modestos ingresos por habitante y mercados financieros mucho más pequeños que el mundo desarrollado. Estos condimentos hacen que estos mercados sean atractivos en cuanto a retornos, pero con una volatilidad implícita mucho mayor. Incluyen desde economías como Brasil, Rusia, India y China (BRIC) hasta Turquía, Egipto, Grecia e Indonesia.

Las oportunidades detrás de los bonos emergentes.

El riesgo del mundo emergente también es una chance para que los inversores menos conservadores puedan aumentar su capital más rápido. Y esto no sólo queda acotado al espectro de acciones, sino que también hay gemas en los títulos públicos. Como estos países tienen calificaciones crediticias inferiores a los avanzados, evidencian un diferencial de tasa que compensa el riesgo extra.

Mercados de frontera.

Se trata de inversiones en países que son económicamente menos desarrollados que los emergentes. Incluso puede haber ausencia de una Bolsa de Valores propia. Naciones como Bulgaria, Nigeria, Kenya, Pakistán, Vietnam y la Argentina están en esta lista. Algunos de los riesgos que enfrentan quienes entran en la frontera son la inestabilidad política, la escasa liquidez,  los excesos regulatorios, la información financiera deficiente y las grandes fluctuaciones cambiarias.

¿Por qué invertir en ellos?

Por lejos, son los más riesgosos para posicionar nuestro capital. Pero he aquí el atractivo: el potencial de elevado crecimiento y retornos esperados los vuelven muy seductores para los inversores temerarios, con elevada tolerancia al riesgo. En concreto, los flujos de capitales se enfocan en las actividades que podrían catapultar el PBI de esas naciones, como lo es todo lo vinculado al sector primario. Como los países de frontera suelen tener poco avanzada la diversificación productiva, por lo general sus ingresos se derivan de la extracción petrolera o minera.

Un atajo para apostar a los distintos mercados.

Desde la Bolsa de Nueva York, los Exchange-Traded Funds (ETF) facilitan el camino para invertir en canastas de países. Son fondos cotizantes que replican índices de países. Por ejemplo, el World ETF (URTH) sigue la evolución del mundo desarrollado y el FTSE Developed Markets ETF (VEA) sigue a más de 1.300 acciones de primer nivel (excluidas las de EE.UU.). Para mercados emergentes, el fondo más representativo es el Emerging Markets ETF (EEM), mientras que el Frontier 100 Index Fund (FM) permite apostar por las economías de frontera.

¿Cuál es el mejor mercado?

No hay una única respuesta, sino que depende del objetivo y del perfil de riesgo del inversor. Un portafolio global debería incluir de manera diversificada una porción de cada mercado para capturar las bondades de cada uno. Por ejemplo, una participación de activos desarrollados ofrece estabilidad y baja el riesgo del portafolio. En tanto, la punta de lanza para la búsqueda de rendimientos puede incluir acciones emergentes y dosis moderadas de mercados de frontera.

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