La guía para entender lo que se viene en el segundo semestre

Inflación, empleo y hasta la propia economía conforman las variables que mejorarían durante la segunda mitad del año según las proyecciones de la administración macrista.

Con la asunción de Maurico Macri llegó una promesa: la recuperación económica llegará en el segundo semestre. Finalmente llegamos, ¿qué podemos esperar en los próximos seis meses? ¿Están dadas las condiciones para una mejora sustancial en los indicadores?

Recordemos cuáles han sido las promesas gubernamentales.

Por un lado, las autoridades han sostenido que la inflación reducirá su ritmo de crecimiento a una tasa que oscile entre 1,5% y 2%.

La aceleración de precios experimentada durante el primer semestre obedeció a los ajustes gubernamentales como la suba de tarifas, pero como ya se trata de un camino allanado por el Gobierno, las alzas deberían ser similares a las vistas durante los últimos meses de 2015.

Además, como producto de una alta inflación, el consumo se contrajo en los supermercados. Cabría esperar que una vez entren en vigencia los aumentos salariales negociados en las paritarias y los trabajadores cobren el medio aguinaldo éste vuelva a reactivarse.

Promesas de crecimiento

Otra promesa fue el inicio de la senda del crecimiento. Si bien las consultoras privadas coinciden en que esto sucederá, no se ponen de acuerdo a la hora de definir si el año 2016 cerrará con una ligera expansión o en terreno negativo.

Las inversiones fueron otra promesa para el segundo semestre. La administración macrista sostuvo que una vez que la Argentina saliera del default, empezaría a llegar capital extranjero. Lo cierto es que ya hay consultas y empresas que se han abierto al financiamiento a través del mercado de capitales después de años de encierro.

¿Se concretará todo en el segundo semestre?

7 de cada 10 empresarios creen que la situación económica será mejor durante el segundo semestre, según una encuesta de Expectativas entre 182 directores o dueños realizada por la consultora D´Alessio IROL para el Instituto de Desarrollo Empresario (IDEA).

Para reencontrarnos con un nivel tan alto de optimismo tendríamos que remontarnos al año 2003. Las proyecciones de que la economía mejorará son las que prevalecen, lo que da un indicio de las decisiones que tomarán las compañías a partir de julio.

Otro dato interesante: según la encuesta, el 65% de los empresarios aseveró que dentro de los próximos meses aumentarán sus inversiones, mientras que esas intenciones llegaban al 41% hace 8 meses.

Los planes de inversión vuelven a los niveles de hace 4 años en torno al 13% sobre la facturación promedio de las empresas.

Casi 70% de los encuestados estimó que sus ventas también aumentarán, y 4 de cada 10 proyectan algún tipo de incremento de empleados en su planta. Claro, 43% cree que ese alza será moderada, mientras que 7% apuesta a que subirá significativamente.

El blanqueo de capitales

También es interesante que ya se produjo la vuelta del IPC relevado por el INDEC en donde se refleja una importante caída de la inflación de aproximadamente 7% durante el mes de abril al 4,2% en mayo, y probablemente, un nivel inferior en junio.

No podemos dejar de contar al blanqueo de capitales que no implica traer a la Argentina los recursos invertidos, seguramente una parte de las sumas blanqueadas serán encausadas a las importantes oportunidades de negocios que se abren en agroindustria, turismo, desarrollo de nuevos productos alimenticios, minería, pesca y servicios en general.

Los fondos blanqueados tendrán así alguna oportunidad de producir rentas razonables, en comparación con la liquidez que existe en el plano internacional donde encontramos rentas inferiores al 1% o en terreno negativo.

Lo que sucederá en el segundo semestre

Iván Carrino, editor de El Diario del Lunes, manifestó que la inflación sin dudas bajará.

Durante el primer semestre del año tuvo lugar el efecto del sinceramiento de variables como el dólar y  las tarifas en sectores regulados. Todo alimentó el índice general de precios a largo plazo, aunque en la medida que se reducen subsidios, baja la inflación en el mediano plazo.

Todo esto se suma a una política monetaria contractiva, que subió las tasas de interés y retiró 38.000 millones de base monetaria desde diciembre, con lo que se frenó la impresión de billetes de 40% durante el último año del kirchnerismo al 25% anual.

Sumamos luego tres variables como la liberación del tipo de cambio, el acuerdo con los holdouts y el cambio de posicionamiento frente al mundo. Todo genera mejores perspectivas para la inversión, lo que debería dar lugar a un repunte de la actividad.

También es probable que sea reactivación la veamos en todo su esplendor con el inicio de 2017.

De acuerdo con Carrino, el ajuste fiscal aún es tímido y la economía arrastra problemas estructurales como la gran carga impositiva y regulatoria, lo que dificulta su progreso.“Con menos impuestos y mercados más flexibles, más rápido veríamos la reactivación”.

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