Cuando el efectivo es ilegal

El especialista en finanzas Bill Bonner escribió este articulo para MoneyWeek y hoy lo compartimos con vos en español. Sólo los criminales tendrán efectivo. Nosotros tenemos pensado estar entre ellos…

El economista de Harvard, Larry Summers, es una fuente confiable de estupideces y un vocero frecuente del “Estado profundo”. (Para que entiendan los nuevos lectores, los votantes no deciden quién dirige el país. Un “gobierno oculto” de elites, amigotes, grupos de presión, burócratas, políticos y zombis, también llamados el “Estado profundo” o “Deep State”, está permanentemente en el poder. Dicho de manera más simple, no importa qué partido está en el poder; el Estado profundo es el que manda. ¿Quiere saber en qué anda el Estado profundo en este momento? Lea a Larry Summers).

“Es hora de eliminar el billete de US$ 100”, escribió en el Washington Post. El Estado profundo quiere usar dinero que pueda controlar, gravar y confiscar con facilidad. El papel moneda interfiere en su camino. Francia ya les ha prohibido a sus residentes realizar transacciones de efectivo por US$ 1.000 o más. Los bancos más grandes de Noruega y Suecia desean abolir el papel moneda. Y hay planes en los niveles más altos del gobierno de Israel, India y China de sacarlo de circulación. El CEO del Deutsche Bank, John Cryan, predice que “probablemente, el efectivo deje de existir” en 10 años.

Esto es lo que dijo Summers en el Post: “Las actividades ilícitas se ven facilitadas cuando un millón de dólares pesa 2,2 libras como con los billetes de 500 euros, en vez de más de 50 libras como sería el caso si el billete de US$ 20 fuera la denominación más alta”. Él propone “un acuerdo mundial para dejar de emitir billetes con una denominación más alta que, digamos, US$ 50 o US$ 100”.

¿Qué hace que Summers esté tan seguro?

Porque así lo dice un trabajo de investigación presentado por Peter Sands, exdirector ejecutivo de Standard Chartered. “Los billetes de denominaciones altas”, dice el informe, “juegan un papel pequeño en el funcionamiento de la economía legítima, pero uno muy crucial en la economía clandestina”.

Sands debe saber sobre ocultar dinero. Cuando era CEO, el regulador financiero más importante de Nueva York lo amenazó con arrancarle la licencia bancaria de Standard Chartered. Sostenía que el banco había “conspirado” con Irán para ocultar por lo menos 60.000 transacciones ilegales que involucraban por lo menos US$ 250.000 millones.

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No tenemos la intención de saber cómo mejorar el mundo. Sólo sabemos lo que nos gusta. Y no nos gusta que otras personas nos digan lo que tenemos que hacer. Summers nos quiere obligar a usar notaciones electrónicas registradas en bancos regulados federalmente. ¿Ha visto uno de estos “dólares electrónicos”? Nosotros no. No sabemos cómo lucen. Y todo esto nos hace desconfiar mucho.

El Banco Central Europeo y el Banco de Japón, junto con los bancos centrales de Dinamarca, Suecia y Suiza, han establecido un “impuesto” de  tasas de interés negativas sobre las cuentas que los bancos comerciales tienen con ellos (“cuentas de reservas”).

Estos bancos centrales esperan que los bancos trasladen este nuevo impuesto a sus clientes. Si uno deposita US$ 1 millón en el banco, a una tasa de interés negativa del 0,75%, regresará un año después y tendrá US$ 992.500. El banco habrá confiscado los otros US$ 7.500. A una tasa de interés de, digamos, el 3%, pagará US$ 30.000 por año sólo para tener depositado su dinero.

Suena a estafa. Los gobiernos eliminan el papel moneda. No tienen otra opción que dejar sus ahorros depositados y los obligan a pagarles a los bancos por guardarlo.

Pero los bancos, en realidad, no están guardando “su” dinero en lo más mínimo. Un depósito bancario es un pagaré de su banco. No hay ningún dinero en caja fuerte que lo respalde, tan sólo unos y ceros en una base de datos. Si el banco decide no devolverle “su” dinero, mala suerte. Es como si alguien le ofreciera guardarle una tarta de frutillas. Come la tarta con la promesa de devolverle una igual cuando la quiera. Luego, le cobra todos los meses por “guardar” la tarta.

Para cuando la quiere de regreso se encuentra con la siguiente respuesta: “No tengo polvo de hornear. Va a tener que volver mañana”, dice o “Lo siento. El gobierno ha declarado que las frutillas son una fruta peligrosa. No me permiten devolverle su tarta en este momento. Estaba muy rica, dicho sea de paso”.

¿Cuánto puede valer esta tarta de todas formas, si tiene que pagarle a alguien para que la coma por usted? Imagine tener que pagarle a alguien para que maneje su auto o para que viva en la unidad que está alquilando. Cuando hay que pagarle a alguien para que lo saque de sus manos, se puede imaginar lo que vale realmente el dinero.

Y cuando su banco o el Estado profundo quieran confiscarle su dinero, ¿quién los va a frenar? Si lo tiene en papel moneda, van a tener que sacárselo físicamente. Cuando está “en el banco”, en saldos de cuenta electrónicos, todo lo que tienen que hacer es apretar un botón. Eso es lo que ocurrió en Chipre. Los bancos estaban quebrando, así que confiscaron depósitos para restablecerse.

¿Quién va a evitar que ocurra lo mismo en Estados Unidos? ¿El juez designado por el Estado profundo? ¿La policía de la nómina del Estado profundo? ¿Los políticos que el Estado profundo compró? Cuando el dinero en efectivo sea ilegal, solo los criminales lo tendrán. Y nosotros queremos estar entre ellos.

¿Quién va a evitar que ocurra lo mismo (confiscación de depósitos) en Estados Unidos? ¿El juez designado por el Estado profundo? ¿La policía de la nómina del Estado profundo? ¿Los políticos que el Estado profundo compró?

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