Un negocio que se dispara al ritmo de los sucesos violentos

Las acciones armamentísticas registran alzas cada vez que ocurre algún hecho que involucre sus productos. Es una opción que no pasa desaparecida para los ojos inversores.

Muchas acciones no son mencionadas más que en susurros, pero cotizan a lo grande. Más allá del debate ético, las empresas que fabrican armas se esconden en los rincones de Wall Street, un negocio que se gatilla al ritmo de los sucesos violentos.

Sí, suena macabro. Desde el punto de vista ético casi nadie aprobaría que existieran negocios lucrados por la fabricación o venta de armamento, pero es algo que se produce en la realidad. Wall Street tiene espacio para todo.

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Los atentados y los inversores

Sucedió en noviembre de 2015 con la declaración de guerra de Francia al Estado Islámico. Su intención de crear un frente común para afrontarla supuso un impulso económico para la industria armamentística.

Las acciones de las empresas de armas registraron subas que alcanzaron 7% tras los atentados terroristas en París.

No fue la primera vez que ocurre un rally a partir de hechos sangrientos que sacuden a la sociedad estadounidense.

Ni el último…

Un debate con cicatrices

Los grandes fabricantes de armas de Estados Unidos subían con fuerza en Wall Street luego de la masacre de Orlando, Florida, que volvió a abrir el debate sobre el control de armas.

Lo cierto es que los demócratas del Senado de Estados Unidos anunciaron el impulso en el Congreso de medidas para aumentar el control de armas y tratar de prevenir matanzas como la ocurrida en la discoteca de ambiente en Orlando.

La inversión en armas es algo que no ha pasado desapercibido para los ojos de muchos inversores. Ni mucho menos. Tanto que se podría decir que es lo diametralmente opuesto. Una especie de activo refugio.

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Acciones armamentísticas al alza

El lunes, a una hora de la apertura de la sesión, las acciones de Sturm Roger & Company subían 8,50% en la Bolsa de Nueva York, mientras la cotización de Smith & Wesson se incrementaba 6,87% en el mercado Nasdaq.

Sturm Roger es el cuarto mayor fabricantes de armas del país con ventas por 544 millones de dólares al cierre de 2015 y una valoración bursátil de 1.130 millones de dólares.

Por su parte, Smith & Wesson es el mayor fabricante de armas cortas del país, con ventas registradas por 211 millones de dólares en su último trimestre, y una valoración bursátil que asciende 1.220 millones de dólares.

Smith & Wesson informó en marzo pasado que sus ventas crecieron 61,5% y que su beneficio bruto se duplicó en 87 millones de dólares.

En 2015, sus acciones tuvieron un meteórico ascenso: ganaron 80% y los analistas señalaron que, si S&W hubiera integrado el índice S&P 500, se hubiera solo detrás del gigante de streaming Netflix.

Otra de las empresas beneficiadas con la tragedia es Vista Outdoor, que produce municiones para armas de fuego, mientras que Olin, compañía química que también posee una marca de pistolas, operó al alza al igual que la minorista de productos de caza Cabela´s.

Ese crecimiento solo puede interpretarse cuando conocemos que el número de armas en posesión de los estadounidenses, es decir 319 millones de personas, no ha parado de crecer y, en 2012, los civiles tenían a su disposición 114 millones de pistolas, 110 millones de rifles y 86 millones de escopetas, según el Servicio de Investigación del Congreso.

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¿Por qué se disparan las acciones armamentísticas?

El temor entre los estadounidenses a nuevas restricciones a la portación y uso de armas hace prever un boom de ventas y vuelva a los inversores a las compras de acciones.

Ese fenómeno se genera a partir de la creencia de que las ventas de pistolas subirán ante el miedo de los ciudadanos de que eventos como estos culminen con leyes más duras sobre la compra y tenencias de armas.

El romance de los estadounidenses por las armas de fuego asciende especialmente cuando en la Casa Blanca aumentan los rumores sobre el endurecimiento de políticas que autorizan su portación y uso, pero en las últimas dos décadas no ha habido modificaciones a la reglamentación.

Si Hillary Clinton, candidata demócrata, lograrse la presidencia el próximo noviembre, muchos temen que se imponga una mayor regulación y límite tanto el acceso como la tenencia de armas en EEUU.

Es justo la razón por la que se anticipa un crecimiento de estos papeles en los próximos meses.

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