Tips para organizar tu planificación financiera

La planificación financiera es un concepto poco desarrollado en la Argentina. Aquí ofrecemos a nuestros lectores algunas ideas para que avanzar en ese sentido.

A continuación, compartimos con vos una serie de consejos para que tus finanzas no perezcan con los cambios económicos.

Definir el perfil de riesgo

Cuando alguien comienza a pensar en generar un ahorro lo primero que debe analizar es su perfil de riesgo. Esto implica cuánto riesgo estamos dispuestos a tolerar a partir de nuestras inversiones financieras. Para aquellas personas que son menos propensas a enfrentarse a riesgos, quizás inversiones más tradicionales como los plazos fijos son las elegidas, mientras que para aquellas personas que estén dispuestas a asumir un mayor riesgo existen diversas alternativas en los mercados de capitales.

Definir un horizonte temporal en base a metas

Los objetivos o metas condicionarán el horizonte temporal de nuestros ahorros. Si buscamos un ahorro permanente para complementar nuestra jubilación para cuando estemos en la fase pasiva de la vida, el horizonte temporal será de 20 años en adelante. Por otro lado, si tenemos como objetivo las compra de una vivienda, quizás el ahorro sea por un tiempo menor (por ejemplo, cinco años) para luego complementarlo con un financiamiento a través de un crédito hipotecario.

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Comenzar lo más pronto posible

Cuanto más joven eres, más plazo tendrás para capitalizarte. No postergues tu decisión de comenzar a ahorrar porque crees que eres demasiado joven y que tienes que disfrutar tu dinero ahora. No perder tiempo es fundamental. Una vez que estés decidido a hacerlo, lleva tus planes adelante en forma consistente. Recuerda que tus ahorros representarán una parte importante de tus ingresos en el futuro, cuando no trabajes, y te servirán de manera muy determinante para mantener tu calidad de vida en ese momento.

Diversifica, no pongas todos los huevos en una misma canasta

La diversificación siempre debe estar presente al momento de invertir tus ahorros en activos financieros. Parte de tu cartera debe estar expuesta a inversiones más riesgosas, mientras que una proporción de tu portafolio deberá ser invertido en activos más conservadores para equilibrar el riesgo. Las proporciones de mayor o menor riesgo estarán condicionadas con tu perfil y con las metas fijadas en su momento.

Hay que ser constante con la periodicidad y el monto del ahorro

Al momento de organizar la planificación financiera, las metas de ahorro no deben estar fuera de los límites razonables que uno pueda lograr con sus ingresos corrientes. Es mejor que el ahorro sea una pequeña proporción de tus ingresos, pero constantes, a que sean inconsistentes en el tiempo porque las metas han sido sobredimensionadas desde un principio. A medida que nuestros ingresos mejoren, también lo hará la capacidad de ahorro y ahí, entonces, podremos rever cuánto dinero podemos ahorrar periódicamente.

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Asesorarse es una sabia decisión

Los asesores financieros calificados son una gran ayuda a la hora de brindarnos educación, capacitación e información útil para poder armar y orientarnos en nuestro esquema de planificación financiera. El asesor nos permitirá lograr mejores tasas de capitalización de nuestros ahorros ya que están monitoreando permanentemente los mercados financieros. No debes prescindir de ellos.

Monitorear permanentemente la exposición al riesgo

Cuando definimos inicialmente nuestra exposición al riesgo no es una medida que tomamos indefinidamente en el tiempo sino que la misma debe ser monitoreada permanentemente en función de nuestros cambios en nuestra vida personal y laboral. Sin dudas, existirán momentos en que uno está más dispuesto a correr riesgos mientras que en otros momentos uno debe ser más conservador. Eso dependerá, en parte, de nuestra holgura en cuanto a la situación económica del momento.

Controlar la ejecución del plan

Una vez que definimos nuestros objetivos, horizontes temporales y niveles de exposición al riesgo tendremos que dejar transcurrir un tiempo y, después, verificar con nuestro asesor si lo que planeamos en un primer momento se plasmó en la realidad. Esto es importante porque en el caso de no alcanzarse los objetivos quizás debamos reorganizar nuestro plan. Es una situación que debe hacerse, por lo menos, cada uno o dos años para poder saber si vamos en el sentido correcto.

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