Tal vez no sea el mejor momento para que inviertas en Wall Street

Las elecciones presidenciales están cada vez más cerca y los discursos de sus candidatos están preocupando a los inversores extranjeros.

Se acerca un punto de inflexión para la realidad estadounidense: las elecciones por la presidencia en noviembre. Parece ser que los candidatos serán Hillary Clinton como representante del partido demócrata y Donald Trump como el del partido republicano. Ambos son odiados y defendidos con pasión y sus últimas andanzas son reproducidas por el mundo entero.

Siempre que hay elecciones se produce un ambiente de volatilidad en el mercado. El futuro es incierto. Ahora la campaña presidencial de ambos candidatos está jugándole en contra a los esfuerzos de los Estados Unidos por atraer inversión extranjera.

“No he visto semejantes niveles de preocupación en 25 años”, señaló Nancy McLernon, presidenta del directorio y CEO de la Organization for International Investment. La entidad representa a las compañías extranjeras que invierten en los Estados Unidos. “Estos niveles de preocupación son alarmantes”, agregó.

Esta situación no es común para el país. Tan sólo el año pasado, el país recibió inversión extranjera directa (IED) por una cifra récord de 348.000 millones de dólares. Obama mismo aseguró: “Ningún otro país puede agregar más innovación a sus negocios. Invertir en los Estados Unidos es la mejor decisión comercial que pueden hacer”, le aseguró Barack Obama a los inversores que asistieron a una cumbre en Washington.

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¿Qué es lo que asusta a los inversores de Wall Street?

Por un lado está Donald Trump, el presunto candidato a presidente de los republicanos, quien ha ido en contra de la estancia tradicional pro comercio de su propio partido. Por el otro, se encuentra Hillary Clinton, la candidata demócrata, quien juega hacia la izquierda de su partido en lo respectivo al comercio.

Según McLernon, se reunió en Japón con varios inversores de largo plazo quienes estaban perplejos por los mensajes proteccionistas de los candidatos y por eso han decidido esperar y ver qué pasará en vez de comprometer su capital.

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 ¿Cuál es la controversia?

El problema principal radica en los dichos sobre políticas proteccionistas. ¿Cuáles? Trump pidió la imposición de aranceles punitivos sobre los productos provenientes de China y México para tratar de recuperar la actividad manufacturera en el país.

Además, Trump prometió castigar a todas las compañías estadounidenses que tengan fábricas en el exterior y quiere eliminar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés) que se firmó en los noventa.

Algunos de sus objetivos son eliminar los obstáculos al comercio y facilitar la circulación transfronteriza de bienes y de servicios entre los territorios de los miembros, aumentar las oportunidades de inversión, promover condiciones de competencia leal en la zona de libre comercio y establecer una cooperación trilateral, regional y multilateral.

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Trump también quiere deshacerse del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP son sus siglas en inglés), el gran pacto negociado por la administración de Barack Obama con Japón y otras diez economías firmado en febrero de 2015. Sus miembros representan el 10% de la población y el 40% del PBI mundial. El TPP busca rebajar las barreras comerciales, reforzar los estándares de derecho del trabajo y derecho ambiental y establecer un mecanismo de arbitraje de diferencias inversor-estado.

Si Trump gana la presidencia y sigue adelante con la eliminación de estos importantes tratados,  podría desatarse una guerra comercial con terribles consecuencias para las economías del mundo.

Para los inversores, Clinton no se queda atrás. En ella también observan un lenguaje proteccionista, más sutil, pero proteccionista al fin. Ahora Clinton expresó escepticismo sobre el TPP, mientras que cuando se desempeñaba como secretaria de Estado lo había llamado un acuerdo “patrón oro”. Según el Huffington Post, si las elecciones por la presidencia fueran hoy Clinton estaría en la delantera y Trump seis puntos por debajo.

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