A que no adivinás qué puede empeorar la situación brasileña

El contexto económico brasileño se podría ver afectado por la celebración de los Juegos Olímpicos. Descubrí de qué manera en este artículo de Inversor Global.

En épocas en que la crisis política de Brasil es noticia en todo el mundo, impulsada por los escándalos de corrupción que fueron apareciendo en los últimos años, y que un organismo internacional del deporte como la FIFA también está salpicado por los sobornos a gran escala de los Mundiales de fútbol, un estudio pone la lupa en el otro mega evento deportivo planetario, como son los Juegos Olímpicos  de verano.

El trabajo en cuestión, elaborado por los académicos estadounidenses Robert Baade (Lake Forest College, Illinois) y Victor Matheson (College of the Holy Cross, Massachusetts) se titula “Going for the gold: the economics of the Olympics” (“Yendo por el oro: la economía de los Juegos Olímpicos”) y se dedica a evaluar cuán rentable fue para las ciudades organizadoras recibir la máxima cita olímpica.

El resultado del estudio es demoledor: desde que se iniciaron los JJOO de la era moderna (en Atenas en 1896), siempre fue un pésimo negocio financiero para cada una de las ciudades sede (Londres 2012 fue la número 30), a excepción de Los Angeles 1984, cuando la organización arrojó superávit.

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¿Cuál es el impacto real?

Cuando pensamos en los Juegos Olímpicos, todos pensamos que éstos generarán automáticamente un boomeconómico masivo para la economía local. Sin embargo, según muestran los números, los efectos podrían ser extremadamente reducidos.

Esto se debe a que, según afirman muchos estudios, la construcción de nuevos estadios y sedes son pésimas inversiones, ya que una vez que finalicen los Juegos pasarán a estar abandonados y con frecuencia el Gobierno tendrá que gastar millones de dólares para su mantenimiento.

Tal fue el caso de Montreal, en donde se tardó más de 30 años en pagar la enorme cantidad de 6.000 millones de dólares que producto del excesivo gasto durante los Juegos de Montreal ’76.

Algo parecido pasó con Beijing 2008. China gastó US$ 40.000 millones en los cuatro años previos los Juegos de Beijing 2008, es decir, alrededor del 0,3% del PIB anual de China. De esta cantidad, 2.000 millones de dólares fueron directamente destinados a estadios e instalaciones. Gran parte de la inversión estuvo vinculada a la productividad de la economía, en partidas como vivienda, carreteras, sistemas de tránsito e infraestructuras que poco tuvieron que ver con los Juegos.

Lo mismo pasó en Atenas 2004. Aunque Atenas invirtió en infraestructura, los beneficios de esta ciudad no fueron tantos en comparación con China, simplemente por el efecto relativo del dinero gastado en una población de 4 millones en Grecia, en comparación con los 17 millones de habitantes de Beijing.

El hecho de que Atenas ya era una ciudad turística desarrollada, los posibles beneficios tras el evento desde el punto de vista turístico son cuestionables, algo que es más que probable que pueda aplicarse en el caso de Londres 2012.

Nadie pone en duda que los Juegos Olímpicos son eventos sumamente atractivos y emocionantes por lo que la gente suele esperarlos con ansias. Aunque no con las mismas ansias los esperan los Gobiernos ya que los Juegos Olímpicos no parecerían ser tanto positivos para la economía de los países, por lo menos eso viene demostrando la historia.

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