La encrucijada del BCRA: ¿cuáles son sus desafíos?

Federico Sturzenegger debe escoger entre mostrar autonomía o acompañar los deseos del Ejecutivo, mientras la economía le presenta día a día nuevos retos.

Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central y Alfonso Prat Gay, titular de Hacienda y Finanzas, están envueltos desde hace semanas en un intenso debate sobre cuál es la fórmula más adecuada para la economía. Por lo menos, así lo grafican los medios a diario. Sin embargo, parece que están perdiendo de vista lo importante: los desafíos de la máxima autoridad monetaria en el corto plazo.

¿Cuáles son los desafíos del BCRA?

El más grande es que durante las próximas cuatro semanas, los vencimientos de las Letras que licita el BCRA alcanzan casi 276.000 millones de pesos sobre un stock de más de 480.000 millones de pesos.

¿Qué quiere decir esto? Cada semana vence aproximadamente el 12% de la base monetaria, constituida por el dinero legal en circulación, tanto billetes como monedas, más las reservas del Banco Central.

El problema es mucho más complicado de lo que aparente ser…

La disyuntiva de las tasas

La semana pasada, el BCRA recortó la tasa de las Lebacs en medio punto porcentaje –de 38% a 37,5%-, y desde entonces se interpretó, tanto como un desafío abierto a la cartera de Hacienda y Finanzas como un modo de ceder a las presiones gubernamentales sin restar crédito a la confianza emanada por la máxima autoridad monetaria.

¿Y por qué es tan importante mantener la credibilidad?

Sturzenegger repitió hasta el cansancio que solo bajaría la tasa una vez que las estadísticas mostraran con mucha claridad que la inflación empezaba a ceder, lo que ocurriría en el segundo semestre con las divisas de la cosecha y el ingreso de inversiones extranjeras ya asentados en la economía.

Nada más que la inflación

En otras palabras, el objetivo es la inflación y no podía distraerse para ir lo más cerca posible de la meta establecida por el Gobierno, entre 20% y 25% anual.

Pero de acuerdo con sondeos de las consultoras privadas, la inercia inflacionaria aún no se quiebra, sin contar con que faltan cerrar paritarias y el impacto de una política fiscal más expansiva.

Por eso se hablaba de una reformulación de las metas hacia otras más cercanas al 30% para 2016, aunque nada de esto es público aún, salvo por las declaraciones del ministro de Política Interior, Rogelio Frigerio, quien adelantaba que en algún momento se llegó a estudiar hacer nuevas proyecciones.

Todo quedó en veremos.

Sin embargo, las primeras estimaciones de la inflación de abril llegaron de las consultoras privadas y los números recogidos no eran alentadores: entre 6% y 8% como consecuencia de los últimos ajustes tarifarios.

En una encrucijada

El BCRA se halla entonces en la clásica encrucijada de mostrar autonomía o acompañar los deseos del Palacio de Hacienda.

Entonces, ¿cómo sabe a quién le hará caso?

Si el BCRA mantiene las tasas habrá primado la primera opción. Esto se traduce en mantener la presión en el mercado de cambios.

Por el contrario, si vuelve a bajar la tasa de las Lebacs, la lectura será que la política torció el brazo a la teoría económica. En ese caso, se vería el impacto en el tipo de cambio.

Pero no es el único frente del que debe estar pendiente el BCRA.

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No hay que olvidarse del dólar

Desde que comenzó el año, el dólar aumentó 9,3%, una tasa inferior a la inflación que en el mismo período es apenas inferior al 20%, de acuerdo con las consultoras.

En otras palabras, el salto inflacionario no es acompañado por el salto cambiario.

Aparentemente, no es una sorpresa para Sturzenegger que, previo al desenlace de las elecciones presidenciales, pronosticaba que, si Macri ganaba, el Gobierno se tendría que preocupar más por una apreciación del peso que por una devaluación, porque ingresarían muchos dólares por el cambio de expectativas.

También admitía que debían evitarse situaciones donde el dólar se abaratara mucho, porque no se mantiene un tipo de cambio competitivo. Todas sus definiciones se están cumpliendo hoy.

¿Preocupan las reservas?

Otra situación inusual relacionada al valor del dólar es que la estabilización del precio de la divisa se produce con una importante fuga de capitales, porque si se descuenta el abundante ingreso de dólares financieros, la caída de las reservas internacionales del Banco Central promedian unos 100 millones de dólares diarios.

¿Por qué sucede esto?

Volvemos en círculos sobre el problema inflacionario, porque el intercambio comercial externo exige que la entidad deba comprar divisas si pretende incrementar sus activos y sostener la cotización del dólar, a cambio de inyectar pesos en la economía.

Esa circunstancia explica por qué el Central decidió elevar de dos a cinco millones el límite mensual máximo de compra de divisas para la formación de activos externos.

Claro, el BCRA encuadró la decisión dentro de los pasos finales en la remoción de las heredadas restricciones cambiarias, pero ese nuevo techo podría potenciar la demanda privada y permitiría que el mercado alcance un nivel de equilibro de cotización más elevado.

 

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