Cómo comprar una casa en 2016: una guía para lograrlo invirtiendo

Hay muchas formas en las que se puede ahorrar dinero para cumplir con el sueño de la casa propia antes de llegar a los 40. Desde nociones básicas de finanzas personales a complejas ingenierías financieras, todo sirve para acortar el tiempo que nos tome llegar a ese objetivo a veces esquivo para los habitantes de grande ciudades.

El acceso a créditos hipotecarios, la posibilidad de tomar préstamos de nuestros planes de retiro y hasta el aprovechamiento de planes de facilidades para la primera vivienda son algunas de las opciones a tener en cuenta pero cuando nos preguntamos cómo comprar una casa en 2016, como siempre, todo empieza con un hombre y su calculadora: ahorrar para un hogar no es distinto que ahorrar con cualquier otro fin.

“Yo estoy convencido de que un adolescente de 16 a 20 años, que adopte las conductas correctas a tiempo, puede alcanzar la vivienda propia antes de los 35”, dice Nicolás Litvinoff, economista y director de Estudinero.net.

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Establezca prioridades

Como cualquier cosa compleja que se busque conseguir en la vida, la autodisciplina es algo esencial.  Todo se trata de poder establecer prioridades. ¿Come afuera permanentemente? ¿Sus vacaciones son la envidia de todos sus amigos de Facebook? ¿Siempre tiene el último teléfono móvil y un auto nuevo para lucir? Todo eso está perfecto, pero quizás se esté olvidando de ahorrar para el largo plazo.

Perseguir un objetivo -que puede tomar varios años para ser concretado- no es otra cosa que decidir que algo le importa más que sus caprichos. Una vez establecido que su prioridad es llegar a comprar una casa, es hora de hacer un presupuesto en el cual pueda identificar gastos a recortar.

De nuevo, la disciplina es inevitable para hacer un presupuesto. Sin información es imposible planificar, por lo tanto no es realista creer que se está ahorrando a largo plazo sin llevar un registro pormenorizado de ingresos y gastos diarios.

Corte con las deudas

El ahorro y la inversión pueden tomar distintas formas, desde sencillas cuentas bancarias a complejos instrumentos en el mercado de futuros. Pero más allá de los conocimientos financieros de cada uno, en el fondo, la cuestión se reduce a percibir un interés por nuestro capital. Nunca se ahorra pagándole intereses a terceros.

Por eso, lo primero que hay que hacer cuando uno se decide a ahorrar es cortar con la deuda. La tarjeta de crédito y las deudas de consumo en general tienen que ser reducidas a cero para ampliar como corresponde los ahorros.

El consumo a plazos implica el pago del valor de un bien más el costo financiero del préstamo que nos adelantó el banco, precisamente ese costo financiero es lo que engrosa los bolsillos. Una buena forma de atacar la deuda es averiguar cuál es la que mayor tasa de interés nos está cobrando y eliminarla, luego ir por la siguiente y así en forma sucesiva hasta dejar en cero a todas las tarjetas, préstamos y otros financiamientos.

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Analice su mercado hipotecario

De acuerdo al país en el que se encuentra, sus chances de conseguir un crédito hipotecario accesible que le permita alcanzar el sueño de la casa propia. En el continente americano, la mejor relación entre salario promedio y el crédito hipotecario para comprar un departamento de 90 metros cuadrados se da en los Estados Unidos, donde alcanza con 25,11 salarios para cancelar una hipoteca. En el otro extremo se encuentra Cuba, donde se necesitan 564 salarios para lo mismo.

Con 248 salarios Argentina también ranquea entre los mercados con peor acceso al crédito hipotecario, Perú y Colombia no están mucho mejor con 241 y 215 salarios cada uno. En Brasil se necesita el trabajo de 208 meses, mientras que en Ecuador se necesitan 140 y en Uruguay 120. Chile, con 71 salarios y México con 69 son los mejor ranqueados en la América hispanohablante.

Por eso, el aporte del ahorro propio por fuera de lo que hace al crédito hipotecario comercial es vital para acercarse a la posibilidad de adquirir una vivienda. Ya sea para reducir el monto final a financiar con crédito o para pagar por el inmueble en su totalidad.

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Esté atento a planes para primera vivienda

El problema de la accesibilidad de la vivienda en las grandes ciudades se ha vuelto global. Con lo cual, los gobiernos locales y nacionales han recurrido en muchas ocasiones a la creación de programas destinados a facilitar la compra de la primera vivienda, principalmente a través de créditos blandos. Aunque estos planes suelen venir plagados de requisitos suelen ser los más económicos desde el punto de vista financiero.

Toma un préstamo de tu plan de retiro

En muchos países los seguros de vida con capitalización, los planes de retiro y otros fondos de ahorro a largo plazo permiten hacer retiros o tomar préstamos de cara a algún gasto importante. Puesto que en muchos sitios ese ahorro está regulado, mucho mejor para que se generen allí montos importantes a los cuales recurrir para saber cómo comprar una casa 2016.

En Estados Unidos los fondos de pensión otorgan préstamos del orden del 25% del fondo total de cada beneficiario, lo que resulta en un buen empujón para llegar a la compra de una propiedad.

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En lo posible, viva sin auto

Siempre y cuando no sea una necesidad ineludible,  por ejemplo que lo use para trabajar, el auto es un estorbo para el ahorro. El uso de transporte público en las grandes ciudades es 80% más barato que la tenencia de un auto propio, con los gastos de combustible, estacionamiento, seguros, impuestos y mantenimiento.

Quien está buscando alcanzar su primera casa probablemente alquile, así que es bueno considerar la posibilidad de mudarse más cerca del trabajo para hacer al transporte más fácil. En Estados Unidos se calcula que se gastan al año US$ 9.000 para mantener un auto, en promedio.

Ahorre distinto según su edad

Quien esté en los 39 años de edad quizás necesite un verdadero golpe de suerte como para empezar a ahorrar a tiempo para comprar su casa antes de los 40, pero cuánto más joven se sea se puede recurrir a estrategias de inversión muy agresivas que arrojen rendimientos sorprendentes. Todo depende de la edad en la que se empiece.

Para los que arrancan a pensar en el hogar propio a los 20, un 10% del ingreso es un excelente primer paso, con la expectativa de llevarlo al 15% o 20% pasados los 30.

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¿En qué invertir entonces?

Cuando se empieza a ahorrar y los montos son pequeños, el principal enemigo son las comisiones. Los ahorros a largo plazo necesitan estar diversificados en distintos activos, para que una baja de un papel específico no arruine todo el capital. El problema es que eso es fácil de hacer con mucho dinero, pero cuando los montos que se destinan son modestos cada activo que se compra implica el pago de una comisión mínima de entrada.

La solución son los Exchange Traded Funds (ETF) y los Mutual Funds (fondos comunes de inversión). Se trata  de dos instrumentos diseñados precisamente para minoristas que suman sus ahorros para que un tercero diversifique por ellos.

Al invertir en estos vehículos, una sola compra equivale a apostar por un importante número de activos, sin tener que pagar por cada uno comisiones que van del 0,8% al 1,3% de la inversión en los mercados más desarrollados. En este caso, esa comisión se paga una sola vez.

Cuanto más joven se sea más importante debería ser la porción de acciones en la cartera: las acciones son las que dan rendimientos, claro que con bastante riesgo. Pero cuando se trata del largo plazo, períodos de 5 a 10 años, las perspectivas de crecimiento son prácticamente una garantía.

Un buen ejemplo de ETF estadounidense es el SPDR S&P 500 ETF Trust, conocido por su ticker “SPY”. Su funcionamiento es de lo más sencillo: sigue a las acciones del índice S&P 500, el más abarcativo de Wall Street. En cuanto a fondos comunes, siempre en los Estados Unidos, el más renombrado es Yacktman Fund, que se nombra bajo la sigla “YACKX”.

A medida que se va creciendo en edad, lo más importante es hacer crecer la porción del ingreso que se destina al ahorro, ya que hay más trayecto que recorrer y hay que hacerlo a mayor velocidad.

Pero así como los montos necesitan ser mayores, también deben ser más conservadoras las estrategias: para períodos de ahorros de mediano a corto plazo, malas rachas en el mercado de acciones pueden dañar seriamente el capital. En ese caso, mayores son las proporciones que corresponde colocar en bonos que paguen una renta fija y segura.

Litvinoff agrega un elemento más a las formas de ahorro de acuerdo a la edad y al lugar en que se viva. “Cuanto más joven se es, más realista es vivir con los padres todo lo que se pueda; la capacidad de ahorro mientras se vive en una casa ajena, aunque se colabore con los gastos, es mucho mayor que cuando uno se independiza”, sostiene.

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Revise sus inversiones periódicamente

Cuando se piensa en ahorros para bienes inmuebles, los plazos de concreción del objetivo son largos, no menos de 10 años en el mejor de los casos. Pero semejantes períodos de tiempo obligan a revisar periódicamente los activos en los que se colocan los ahorros si lo que se pretende es ir ampliando el capital a un ritmo suficiente como para acceder a una propiedad.

“En los últimos 10 años con el S&P 500 podría haber obtenido un rendimiento cercano a cero, ya que varios episodios de crisis destruyeron lo ganado por los inversores. La confianza ciega en que el tiempo trae rendimientos ya quedó en el pasado”, agrega Salvucci de Silvercloud Advisors.

Según el analista, tantos episodios negativos en la Bolsa de Nueva York lo han convencido de ofrecer a sus clientes activos más predecibles. La renta fija –como se denomina a los bonos de deuda-, al menos para plazos de 10 años, es la que más interés genera entre los inversores conservadores porque permite estimar en forma precisa cuál va a ser el rendimiento. Los bonos dicen al momento de su emisión exactamente cuánto van a pagar y en qué fecha, más allá de los vaivenes que puedan sufrir sus precios.

“Un mix de 20 o 30% de renta variable y el resto en bonos es lo más conveniente para ahorros de largo plazo”, señala Salvucci. “Todo ello dividido en ETF’s y Mutual Funds dedicados a esa clase de activos. Para diversificar, es bueno poner parte en ETF’s de bonos del Tesoro de los Estados Unidos, parte en ETF’s de títulos de deuda corporativos y otro tanto en un Mutual Funds con buena reputación. De la misma forma se puede dividir las acciones ETF’s y Mutual Funds”, concluyó.

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