¿Tasa de interés real negativa otra vez?

Las colocaciones en pesos son las estrellas del mercado gracias a que las altas tasas nominales, a priori, le ganan a la inflación. Sin embargo, esto se podría revertir a causa del incremento de precios dado en el último tiempo.

Nery Persichini / Editor de Revancha Argentina

En los últimos meses, la city porteña celebró el regreso de una situación otrora olvidada: rendimientos en pesos superiores a la tasa de inflación. Este fenómeno se lo conoce como tasa de interés real positiva. No obstante, la reciente escalada del índice de precios al consumidor podría ponerle fecha de vencimiento a la hegemonía del peso.

La vuelta de la tasa de interés real positiva se dio en el marco de la salida del cepo cambiario. El Banco Central elevó el premio de los pesos para desalentar el atractivo del dólar.

Otro efecto de corto plazo de esta política es que las colocaciones en moneda local ganan terreno en detrimento no sólo de la divisa, sino también del resto de los activos financieros. Como los pesos rinden más, los rebalanceos de cartera desinflan los precios del resto de las inversiones. De hecho, esto es lo que explica la caída de la Bolsa en el último mes.

¿En qué consiste la tasa de interés real? Simplificadamente, es la diferencia entre la tasa nominal de interés y el ritmo al que crecen los precios.

Una primera y rápida lectura indicaría que la tasa de interés real hoy sigue siendo positiva. Esto surge de evaluar el rendimiento de 38% nominal anual que ofrecen las Letras del Banco Central (Lebac) versus la tasa de inflación de los últimos doce meses (cercana al 35%).

Ahora bien, cabe señalar que los inversores que apuestan al peso le dan más importancia a la evolución futura de los precios que a la inflación pasada. Por eso, deberíamos corregir el cálculo tomando alguna medida anualizada de inflación que mire hacia adelante.

Con esto presente, usemos un poco de matemática financiera para ver simplificadamente cómo se encuentra la relación entre la tasa de interés del mercado de dinero y la inflación proyectada.

Por un lado, veamos el retorno para los pesos que ofrece el Banco Central. La Lebac a 35 días rinde 38% nominal anual, por lo que la tasa de interés efectiva mensual 3,16%. Si calculamos el retorno anual efectivo, alcanzamos la cifra de 45%.

Entonces, las Lebac rendirían de manera efectiva hasta un 45% anual.

En la  vereda de los precios, según la información del Congreso, tenemos una tasa mensual de 3,85% promedio (geométrico) resultante del período diciembre marzo. Al llevar la cifra a 12 meses, el resultado sería una tasa de inflación anualizada de 57%.

Por lo tanto, los precios crecerían a un ritmo de 57%.

¿Qué significa esto?

La tasa nominal (45%) no llegaría a compensar el deterioro en el poder de compra de los pesos (57%). De mantenerse los presentes niveles de inflación, la tasa de interés real de la economía se volvería negativa nuevamente.

Según los manuales, tendríamos que empezar a ver presiones al alza del dólar y de los precio de los activos financieros. Por supuesto que la teoría económica no siempre tiene razón… pero la caída de la tasa de interés real a niveles negativos es un aspecto a considerar al amar una cartera de inversión en 2016.

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