Tarjetas de crédito vs. préstamos personales: ¿cuál conviene y por qué?

Las dos pueden considerarse formas de financiamiento personal, sin embargo, cada una tiene sus propios aspectos positivos y negativos. ¿Qué hay que tener en cuenta?

Seguramente, en los últimos meses, recibió algún llamado del banco ofreciéndole obtener más límite en su tarjeta de crédito o un préstamo personal “muy conveniente”. Si usted se encuentra frente a esta situación y necesita financiarse: ¿cuál sería la mejor opción y por qué? La respuesta, a continuación.

¿La mayoría tiene razón?

Es normal pensar que la opción que más se elige es, de hecho, la mejor. Si nos guiáramos por esa creencia, deberíamos hacer una salvedad: la que siempre fue elegida como la mejor opción hoy por hoy ya no es más.

Según información publicada en un artículo de El Cronista, en los últimos años, los consumos de tarjetas de crédito superaron a los montos de préstamos personales. Sin embargo, en lo que va de 2016, la tendencia ha cambiado. Si bien en 2015 los plásticos experimentaron un crecimiento de 56,6% y los créditos de 36,8%, en el primer trimestre del año el aumento fue de 0,14% y 5,6%, respectivamente.

Cabría preguntarse por qué se dio este cambio de tendencia. ¿Cuáles son los aspectos positivos que incrementan el interés de los clientes por los préstamos personales?

En respuesta a esto, hay una muy clara: las entidades bancarias tienen políticas enfocadas en la captación de clientes por medio de éstos. Pero hay más incentivos: el consumo, aprovechando plazos más largos, y el pago de saldos en tarjetas, por la diferencia entre las tasas.

Es decir, a pesar de que las tasas subieron tras la medida del BCRA, los costos de las tarjetas siguen siendo más altos. Y no sólo eso, también son variables, ya que se pueden ir modificando cada mes. El costo total para financiar saldos de tarjeta ronda el 55% anual, pero al incluirse el IVA, seguro de vida y otros gastos, la tasa se ubica entre 70 y 100%, en casos extremos.

En el caso de los préstamos personales existe la posibilidad de sacarlos hasta en 60 meses y a una tasa fija, en momentos en que los plazos máximos para financiar con plástico rara vez superar las 12 cuotas.

En lo que respecta al CFT (costo financiero total) de los personales ronda, en el Banco Ciudad, entre 30,2 y 44,7%, en el Banco Provincia de Buenos Aires se ubica en 43,2% y llega al 58% en el Hipotecario y en otros bancos provinciales y privados, hasta ascender a un tope de 63% en el caso del Banco de Chaco.

El año pasado, con el dólar controlado, los consumidores optaron por consumir en cuotas. Sin embargo, este año el panorama cambió y existen menos chances de financiación.

Como se puntualizó más arriba, el aumento de demanda de deuda tiene tuvo que ver con algunas campañas de los bancos. Por ejemplo, el ICBC mantiene la promoción de tasas 0% para quienes trasladen su cuenta sueldo a la entidad. Asimismo, desde el HSBC y el Galicia también confirmaron que están incentivando este producto.

Entonces, ¿cuál es la mejor opción?

Para el economista Jefe de Inversor Global, Diego Martínez Burzaco, “depende mucho del costo de financiamiento”.
Sin embargo, y distanciándose de lo que muestra la tendencia sigue eligiendo la tarjeta de crédito: “Creo que hay más oportunidades de hacer negocios más rentables con la finanzas personales a partir de las tarjetas de crédito antes que sacar un crédito personal. También depende mucho el consumo que uno vaya a hacer. Si el consumo es muy alto, ahí quizás se priorice un préstamo personal. Para consumo menores, está la tarjeta de crédito”.

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