¿Hacia dónde se dirige el dólar?

La cautela de la FED para elevar las tasas de interés sugiere que no se tomarán medidas en 2016 que debiliten la moneda.

Todos los ojos están puestos sobre la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed). Cada vez son más los analistas que señalan que el objetivo de fondo de la entidad presidida por Janet Yellen no es otro que debilitar al dólar. De ahí la “cautela” a la que se hizo referencia en sus últimas declaraciones.

El anuncio original era que la Fed  subiría las tasas en junio posiblemente, dado que las señales que arroja la economía  en torno a su fortaleza aún son frágiles por un comienzo de año accidentado, una inflación que continúa siendo moderada y un panorama económico global delicado.

En los dos encuentros que ya ha mantenido este año, la autoridad monetaria ha evitado subir los tipos en concordancia con la suba del pasado diciembre, por primera vez en casi una década. De hecho, en su última reunión rebajó de cuatro a dos las veces que espera hacerlo en 2016 y no parece que una de ellas vaya a ser en abril, ya que en la publicación de las actas quedó registrado que varios de sus miembros están preocupados ante la posible suba de tipos de interés en el cuarto mes del año, que generaría una sensación de urgencia que podría ser mal entendida por los inversores.

Tasas sin prisa

De hecho, Yellen ha dejado en claro que no está apresurada en subir las tasas, lo que ha interrumpido el avance del dólar y ha provocado que se deprecie frente a una cesta de monedas como el euro o el yen.

Por tanto, lucía posible que la Fed mantuviera sin cambios su política monetaria en su reunión de abril y optara por subir la tasa de los fondos federales en 25 puntos básicos en junio para llevarla a un rango de entre 0,50% y 0,75%, en lo que sería la segunda de su primera serie de alzas en casi una década.

Aún se espera que el banco central estadounidense prosiga con otro incremento de tasas antes de que termine el año, para llevarlas a entre 0,75% y 1%. Justo ahí es donde entra la recomendación de la banca de inversiones.

Los analistas del mercado sostienen que la entidad no se quiere precipitar y mira todos los indicadores económicos tanto estadounidenses como del resto del mundo. Aun así, son varios los que suman otra causa: el interés de la entidad por debilitar el dólar. ¿Qué busca con esto?

Detrás del letargo

La entidad trata de no poner en peligro la recuperación económica de sectores como el inmobiliario y además, favorece al sector externo que, según la Fed, tiene un peso en la economía de alrededor del 90%. Al menos de momento parece estar logrando su objetivo.

El Bloomberg Dollar Index, índice que pondera los cruces más importantes del dólar señala que el billete verde tuvo su peor trimestre desde el mismo período de 2010. Con una moneda débil, los Estados Unidos refuerza la competitividad de sus producto de exportación.

Además, salvo el rubro bancario –buena parte de la mejora de resultados depende de la suba de tasas-, el resto de la economía norteamericana no necesita un incremento en este sentido, dado que perjudica entre otras cosas a los beneficios empresariales.

Por ello, el principal objetivo de la Fed, más que debiltar el dólar, será no excederse en una suba de tipos que pudiese perjudicar a la economía doméstica y en segundo plano, a la global, especialmente a los mercados emergentes, cuyos costos de financiación serán más altos.

No es sólo la Fed

Esta tendencia no está siendo impuesta por la Fed únicamente. Muchos bancos centrales alrededor del mundo han debilitado sus divisas porque creen que así reactivarán sus economías. Sin embargo, del otro lado de la balanza se encuentra Japón, cuya máxima autoridad monetaria no ha parado de ejcutar medidas de flexibilización económica, pero los niveles de inflación esperados no se han alcanzado y los niveles  de crecimiento no son tan altos.

Tanto los países que componen la Eurozona como Japón se valen de la debilidad de sus divisas para apuntalar su crecimiento, por lo que las alzas que han experimentado frente al dólar va en su contra.

Guerra de divisas

Por este motivo, los analistas hacen mención a la gestación de una guerra de divisas. Esto consiste en una condición de las relaciones internacionales donde los países compiten entre sí para depreciar su propia moneda.

Cuando el preciode las divisas cae, retrocede el costo de las exportaciones del país; a su vez, las importaciones son más caras y el empleo recibe un impulso en demanda.

Estos movimientos obedecen a que una moneda débil ayuda a impulsar las exportaciones, que pueden levantar la economía, aunque como efecto contraproducente esto refleje debilidad. En el caso de la dinámica actual, los declives monetarios están relacionados con las caídas en los precios de las materias primas.

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