El colectivo todavía está barato

Muchos analistas coinciden en que los aumentos alimentarán la inflación. Sin embargo, la secuencia de los hechos es exactamente la inversa. Es la inflación la que obliga a hacer los ajustes, y no los ajustes los que generan la inflación.

Iván Carrino/Editor de El diario del Lunes

La semana pasada, el ministro de transporte de la nación anunció una suba de las tarifas del transporte para toda el área metropolitana de Buenos Aires.

En concreto, el boleto mínimo de colectivo pasará de $3 a $6, mientras que los precios para tomar trenes también se duplicarán. En el caso del subte, el precio pasará de los $5 actuales, a $7,5.

Muchos analistas coinciden en que estos nuevos aumentos alimentarán la inflación y se animan a vaticinar niveles de hasta 6% mensual para abril. Sin embargo, la secuencia de los hechos es exactamente la inversa. Es la inflación la que obliga a hacer los ajustes, y no los ajustes los que generan la inflación.

Si tomamos la tarifa promedio de colectivo estimada para el mes de abril y hacemos un análisis hacia atrás en el tiempo, vemos que los precios regulados de este medio de transporte vienen corriendo siempre detrás de la inflación.

El siguiente cuadro es más que impactante:

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En el cuadro puede verse cómo subió la inflación y cómo lo hizo el precio promedio del pasaje de colectivo desde diciembre de 2000. Si tomamos como 100 el número para ambas variables en diciembre de 2000, podemos comparar cuánto cambiaron las magnitudes en el mismo gráfico. Así, llegamos a que la inflación acumulada fue de 1600%, mientras que el boleto promedio solamente trepó 860%.

Los precios de los pasajes siempre estuvieron corriendo detrás de la inflación, y siempre muy por debajo de ella. Incluso con la suba anunciada para abril, todavía el colectivo está 80% por debajo de la inflación para el período.

El colectivo, a pesar de haberse duplicado, todavía está barato.

Ahora bien.  Claro que estos aumentos impactan en el bolsillo. También lo hizo la suba del dólar. ¿Pero cuál es la alternativa?

Seguir controlando precios, dando pésimas señales para la inversión y además seguir transfiriendo subsidios millonarios que se pagan con déficit fiscal e inflación.

Sincerar la economía es una mejor alternativa.

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