Duro de matar: la lucha de la OPEP contra los Estados Unidos

La producción del crudo norteamericano no ha frenado lo suficientemente rápido para resolver el exceso de oferta en el mercado. ¿Qué significa esto para el sector energético?

El segmento petrolero continúa en la lucha por sobrevivir a los bajos precios, pero la producción en los Estados Unidos representa un obstáculo importante en la riña. Datos de la Agencia de Información Energética señalan que la producción norteamericana alcanzó los 9,18 millones de barriles diarios en enero.

La cifra apenas representa una caída 0,6% en comparación con finales de 2015, lo cual habla de que pese a las cotizaciones bajos, que afectan los costos de productividad estadounidenses, su ritmo baja a un paso cada día más lento.

En otras palabras, los Estados Unidos es unactor increíblemente resistente a las jugadas de la experimentada Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que ha reducido en 180.000 barriles la extracción debido a restricciones impuestas para recuperar parte de los valores perdidos desde 2014.

Además, una parte de la leve recuperación de los precios energéticos obedece a la depreciación del dólar. Lo que suceda entonces durante los próximos meses dependerá del tipo de cambio, que al mismo tiempo está atado a las modificaciones de los tipos de interés.

En cifras: la demanda mundial de petróleo en 2016 será de 95,8 millones de barriles diarios aproximadamente, lo que se traduce en un crecimiento diario de 1,2 millones respecto a 2015. Esto supone una suba inferior a la experimentada durante el año pasado, cuando fue de 1,8 millones.

Expectativas del mercado

Muchos esperaban, especialmente la OPEP con su reunión pautada para el 17 de abril, que la producción estadounidense se desplomaría por las expectativas que causa la latente amenaza de congelamiento de producción.

El cartel dirigido por Arabia Saudita impresionó al mundo cuando en 2014 presionó la oferta de forma agresiva. La idea era forzar a los Estados Unidos, nación que requería de altos precios para rentabilizar su negocio.

Obviamente este no ha sido el caso. El exceso de oferta es justamente el problema ahora, porque pese a que la producción petrolera estadounidense comenzó a disminuir desde 2015, tras alcanzar su punto máximo en abril con 969 millones de barriles diarios, desde entonces sólo ha caído 5%.

Solución a corto plazo

No ha sido más que un paño de agua fría, muy lejos de ser una solución al reciente alza en los precios petroleros. Para la última jornada de la semana, el crudo cerraba en 39,3 dólares, un nivel bajo pero frente al récord de 26,05 dólares de febrero es muy bueno y permite ver una luz al final del túnel para el segundo semestre del año.

Pero ¿por qué ha sido tan resistente la producción estadounidense? Básicamente, los productores de esquisto norteamericanos son más eficientes gracias a los avances tecnológicos y los recortes de precios de los proveedores.

Por ejemplo, Eagle Ford, en Texas y Bakken, en Dakota del Norte, disminuyeron su producción en enero pasado, pero Permian Basin disparó sus niveles al oeste de Texas, dado que el esquisto es más fértil en esta zona.

Una razón adicional, en el Golfo de México también aumentó su producción en 8% respecto al año pasado y la Agencia de Información de Energía piensa que el próximo año será récord.

¿Qué viene?

De acuerdo al organismo, el Golfo no ha respondido a la crisis petrolera debido a proyectos en aguas profundas que requieren enormes plazos de entrega, que los hace menos susceptibles a las fluctuaciones de precios y a la volatilidad del mercado.

A pesar de la resistencia del petróleo americano, los analistas consideran que la producción de crudo disminuirá lentamente en los próximos meses a medida que una mayor producción podría terminar por secarse en el mercado, tras la reunión en los países OPEP.

En otras ocasiones, Diego Martínez Burzaco, economista jefe de Inversor Global, ha manifestado que aún es pronto para saber si el crudo finalmente se estabilizará. Sin embargo, la reunión de los países OPEP arrojará señales más claras sobre la dinámica del mercado.

Si en la cita hay mayores definiciones sobre la congelación de la producción para proteger los precios, podría hablarse de alcanzar un piso más sustentable.

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