Banco Central, un paso clave para evitar la suba del dólar

El BCRA se vio obligado a intervenir en el mercado con una fuerte oferta de dólares y obligar a los bancos a reducir su posición en divisas, ¿por qué lo hizo?

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) movió todas las piezas que tenía a su disposición para bajar la cotización del dólar. En la última jornada de marzo, intervino en el mercado con 203 millones de dólares y obligó a las instituciones financieras a reducir su posición en moneda extranjera de 15% a 10%, para presionar a la divisa, pero ¿con que fin hizo estos movimientos?

Pese a que no lo parezca, el último día de marzo mostró grandes novedades desde el punto de vista cambiario. Por ejemplo, la cotización del dólar cayó en 6,1%, al cerrar en 14,89 pesos, por primera vez desde el levantamiento del cepo. ¿Qué consecuencias tiene esto? Quien decidiera ahorrar en plazo fijo o en cualquier otro instrumento en pesos, le ganó al dólar.

La otra noticia tiene que ver con el cierre de contratos futuros, que generó una fuerte presión sobre el mercado cambiario, donde se llegaron a demandar hasta 751 millones de dólares, un monto récord desde la salida del cepo que no se veía desde febrero de 2015.

La intervención del Banco Central

Al encontrarse con esa enorme afluencia, el Banco Central se vio obligado a intervenir en el mercado y ofrecer otro monto récord: 203 millones de dólares, una cifra nada despreciable si se tiene en cuenta que pidió ayuda al Banco Nación para saciar la sed de divisas.

Para lograr entonces que el precio de referencia fuera el más bajo posible y evitar pagar así una mayor diferencia en pesos, en las pérdidas que tuvo que asumir en la compensación de los futuros vencidos al cierre de marzo, que se calculan alrededor de 3.400 millones de dólares.

La pregunta más clara sería: ¿por qué tanta intranquilidad con el precio del dólar en la última jornada? Es decir, está claro que con las tasas de interés de las Letras del BCRA (Lebacs) al 38% es suficiente para planchar la cotización del dólar y, simultáneamente, hacer más atractiva la inversión en pesos, al tiempo que se combate la inflación mediante un desestimulo a la remarcación de precios.

Las Lebacs también sanan a las Reservas Internacionales hasta que ingresen los dólares de la cosecha y se abate el déficit fiscal, mediante la reducción del derroche estatal y el Banco Central concentra sus esfuerzos en absorber los pesos que se imprimen para financiar el gasto.

La respuesta es igual de clara: por cada 10 centavos que se mueve el precio de referencia del dólar durante la última jornada del mes, cuando se vencen los contratos del dólar futuro, el Banco Central se ve obligado a emitir 400 millones de pesos a la calle, niveles insostenibles si el objetivo es cumplir con la meta inflacionaria de 25%, planteada por el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay.

Topes bancarios

Pero aún hay más, el Banco Central también obligó a las entidades financieras a reducir su posición en moneda extranjera de 15% a 10%, con lo que forzosamente deberán vender 7.500 millones de dólares durante los próximos días, y el tipo de cambio podría experimentar una fuerte presión a la baja.

La medida va en contramano del aumento al 20% que tenía planeado el Ejecutivo meses atrás y que en marzo decidió suspender. De todos modos, durante esas semanas la divisa estadounidense operaba cerca de los 16 pesos y el Central suspendió la medida para tranquilizar el mercado cambiario.

Estos topes suelen modificarse desde el Banco Central en las épocas de mayor presión sobre el dólar para aumentar la oferta de billetes, bonos en moneda extranjera y derivados en el mercado y producir una caída momentánea en la cotización.

El primero en aplicarla en la historia reciente fue Juan Carlos Fábrega, hace dos años, en plena devaluación de la moneda, y desde entonces se convirtió en una herramienta para influir sobre el tipo de cambio.

Los objetivos de Federico Sturzenegger, máxima autoridad del Banco Central, fueron tres: obligar a las entidades a desprenderse de contratos a futuro para no tener que hacer grandes compensaciones en pesos: en segundo lugar, asegurar a importadores una mayor oferta de divisas para poder iniciar una baja en las tasas de interés y que así la economía comience su despertar; y en última instancia, fortalecer las reservas del BCRA a sólo días de afrontar un fuerte pago a bonistas por los cupones en dólares retenidos por la Justicia de Estados Unidos.

Una propuesta alternativa

Las Lebacs no es la única herramienta para incentivar las inversiones en pesos. Está en análisis la implementación de un nuevo instrumento que permita satisfacer el gran apetito de los jugadores del mercado por rendimientos que superen a una inflación que oscilaría entre 30% y 36% para fines de año.

La opción planteada por las entidades al Banco Central es un bono a tasa fija, que podría colocarse en el mercado local a un plazo de dos años. Los objetivos: acercar recursos en efectivo a un Poder Ejecutivo afectado por un pesado déficit fiscal; y brindar al mercado un mecanismo atractivo frente a un panorama que todos anticipan de tasas más bajas que las actuales.

La delicada balanza del BCRA

Esto ocurre en un contexto internacional signado de potenciales buenas noticias para la Argentina. Gran parte de la liquidación de la cosecha suele observarse en el mes de abril, con lo que entrarían dólares comerciales al país, pero también está por resolverse el default, por lo que el Ejecutivo buscaría endeudarse.

Por eso quedan dudas sobre cómo funciona el Banco Central a las puertas de una mayor oferta de dólares sumado a la mayor liquidación de divisas. Si el plan es evitar que el tipo de cambio se derrumbe y no perjudique a exportadores, entonces la entidad deberá intervenir en el mercado cada vez que el valor toque un piso. ¿El costo? Una fuerte emisión de pesos que presionaría la inflación.

En cambio, si la estrategia del Banco Central es permitir una caída en el valor del dólar para otorgar menos compensaciones a los tenedores de dólar a futuro, entonces la consecuencia se sentirá sobre la ventaja cambiaria de quienes generan divisas, pero ocurre en un momento en el que no faltará oferta de moneda extranjera. ¿Conclusión? Un delicado equilibrio hasta la llegada de dólares financieros tras la solución del conflicto con los holdouts.

 

 

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