Nuevo boom del crudo: ¿conviene invertir en acciones petroleras?

La reciente alza de los precios del commodity puede ser un espejismo provocado por las expectativas que genera la próxima reunión de la OPEP. ¿Es una buena opción invertir en empresas energéticas?

La cotización del petróleo alcanzó en su último cierre  los 36 dólares, lo que representa un pico desde que comenzó la crisis que condujo los precios petroleros hasta su punto más bajo en los últimos 13 años, en torno a 26 dólares. ¿Significa esto que es momento de invertir en acciones petroleras?

Un informe de Market Watch sostiene que esa ligera resurrección puede ser un espejismo. Los precios del crudo siguen 50% por debajo de los niveles registrados el año pasado y muchas petroleras siguen sumidas en grandes deudas y escasos márgenes de ganancia en el corto plazo.

Diego Martínez Burzaco, economista en jefe de Inversor Global, manifestó que se ha recomendado comprar acciones petroleras desde hace varias semanas ante el pánico de muchos inversores que “regalaron” la cotización de algunas empresas con buenos fundamentos.

El rebote que se vio en los precios del crudo, explica Martínez Burzaco, es producto de las expectativas en torno a la reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) pautada para el 20 de marzo, sumado al comportamiento de quienes habían vendido en descubierto el commodity y salieron a cubrir la posición. En esa línea, para invertir en acciones petroleras sugiere esperar un poco a que se corrija un poco la suba que tuvo recientemente.

A tener en cuenta:

1. En 2015, la producción estadounidense alcanzó 9,4 millones de barriles diarios, su máximo histórico desde 1972, y 89% mayor desde 2008. Si a eso se suma que las empresas empiezan a acceder a nuevos clientes, es improbable que esta situación del exceso de oferta cambie en el corto plazo.

2. En la agenda está prevista la reunión el próximo 20 de marzo de la OPEP mientras continúan los rumores sobre un recorte en su producción.

No obstante, la iniciativa dirigida por Arabia Saudita y Rusia simplemente consiste en un congelamiento de los niveles de producción, es decir, no habría incrementos futuros. Pero eso tampoco es sinónimo de un recorte y los niveles actuales ya son de por sí bastante altos.

De hecho, recientemente Irán anunció un plan para aumentar su producción hasta un millón de barriles diarios.

3. La Agencia Internacional de Energía (AIE) calculó en febrero que la demanda de petróleo se redujo de 1,6 millones de barriles diarios en 2015 a 1,2 millones en 2016.

Ese retroceso no se debe únicamente a la desaceleración en China, sino también a los problemas en otros mercados.

¿Un ejemplo? Brasil era, hasta hace un par de años, el conductor designado en América Latina y ahora está sumido en la peor recesión que se recuerde.

4. La fuerza del dólar. La divisa americana es fuerte y mucho más atractiva de lo que era hace 10 años. El índice del dólar (DXY) subió 0,28% a inicios de año, su nivel más alto desde 2002. En paralelo, monedas como el euro o el yen japonés han disminuido su valor en 0,38% y 0,16%, respectivamente.

Incluso si la Reserva Federal quita el pie del acelerador en marzo, las tasas de interés estadounidenses se mantienen por debajo de otras naciones desarrolladas. En consecuencia, el dólar se mantendrá estable a lo largo del año, lo que frena la fijación de precios para el crudo y otros commodities denominados en dólares.

5. No es descabellado que los sectores muestren métricas de sobreventa incluso si marchan a un nivel inferior de lo acostumbrado. Por ejemplo, General Motors, cuya relación precios-ganancias es de un solo dígito y conserva apenas un tercio de sus ingresos totales, muestra una caída de 18% en el valor de sus acciones en el último año.

Igual ocurre con acciones petroleras como las de Marathon Petroleum Corp, con una relación de precios-ganancias menor a 8 y predicciones de un crecimiento significativo en sus ventas y ganancias para 2017.

En febrero, la directora de la firma Bell Bursátil, Emilse Córdoba, declaró para Inversor Global que no nos encontramos ante una suba del petróleo, sino de un rebote que corresponde a las terribles bajas anteriores. La posibilidad de compra se presenta únicamente porque las acciones petroleras están baratas y al haber mucha demanda de éstas, tienden a subir de precio”.

6. Lo cierto es que no todas las empresas petroleras pueden alardear como Marathon, pero para eso están gigantes con gran estabilidad como Exxon Mobil, que cotiza cerca de 20 veces sus ganancias a futuro, muy por debajo del índice S&P 500, que subió 0,33%, con una relación de precios y ganancias de 16,2.

Un plus: un informe de FactSet Earnings Insight indicó que la contracción de las reservas energéticas durante el cuarto trimestre de 2015 fue de 72,8%, en lugar del 67,6% estimado inicialmente. Evidentemente, la noticia no incentiva el deseo de pagar una prima por Exxon.

De cara a un año en que se espera que el petróleo siga la tendencia bajista, la recomendación de Martínez Burzaco es “comprar acciones petroleras de grandes empresas como Chevron o Exxon, para no correr riesgos desmedidos, pues podrían soportar nuevas bajas del petróleo y, preferiblemente, en la plaza de Wall Street para favorecerse con la apreciación del dólar”.

//

Deja tu respuesta