Macri, cuidado con los excesos

Varios economistas advirtieron sobre la responsabilidad que tendrá la nueva administración a la hora de endeudarse. El acceso a crédito barato podría ser tentador y peligroso.

A la hora de adquirir un crédito, hay dos factores a tener en cuenta: por un lado, qué tasa vamos a tener que pagar por éste y por el otro, para qué vamos a utilizar lo que pidamos prestado. Contestar estos dos interrogantes nos ayudará a tomar la decisión de si llevar a cabo la operación o no. De la misma forma, cuando un país necesita endeudarse, el principal objetivo es conseguir crédito barato. Sin embargo, muchas veces las administraciones se olvidan de otro pequeño detalle: para qué utilizar ese crédito “tan” accesible.

En esta línea, tras haber caído el riesgo país de la Argentina, el endeudamiento se vuelve una opción más que tentadora a ser utilizada por la administración macrista. Es por eso que varios analistas advirtieron sobre la responsabilidad que implica su uso y la importancia que tiene el destino que se le de a este crédito.

En otras palabras, Mauricio Macri deberá administrar correctamente los recursos para no caer en el endeudamiento excesivo.

Esto se debe a que en las últimas horas, el juez estadounidense Thomas Griesa levantó el stay que le impedía a la Argentina pagar su deuda reestructurada y si bien todavía falta que la nación haga efectiva la oferta a los fondos buitre; el fin del litigio con éstos posibilita que el Gobierno acceda al mercado financiero internacional, lo que constituye la estrategia central desde el punto de vista económico.

“Sin financiamiento internacional y casi sin posibilidad de financiarse a nivel doméstico, la apuesta es conseguir recursos para compensar una parte del déficit fiscal primario de casi 4% del PBI y ponerle ciertos límites a la emisión monetaria, si bien habrá que ser cauteloso en cómo se utiliza ese endeudamiento”, señaló Andrés Mendez, analista de la consultora AMF en un artículo publicado en el sitio ElCronista.com.

¿Cuánto crédito y para qué?

La pregunta que todos nos estamos haciendo es cuánto crédito podrá tomar la Argentina, a qué plazos y bajo qué costo financiero.

En su presentación en el Congreso, Alfonso Prat Gay, ministro de Hacienda y Finanzas, explicó que el Gobierno necesita 12 mil millones de dólares para honrar sus deudas, así que esa cantidad de emisión estaría justificada. El problema vendría con la emisión dirigida a financiar el déficit en detrimento de ajustes más severos en la economía.

“El gobierno deberá priorizar la captación de divisas a través de fuentes que no busquen capitalizar altas tasas de interés, sino la consecución de programas de infraestructura y ayuda social, fundamentalmente vía crédito con organismos internacionales (a menor tasa y plazos más largos, con la posibilidad de refinanciamiento)”; informaron en la consultora Ecolatina.

“Asimismo, sería deseable que el Ejecutivo incentive la Inversión Extranjera Directa (IED) y acote el ingreso de capitales especulativos (generan volatilidad y potencial dependencia)”, afirmaron.

Un reporte de la firma sostiene que de no tomarse este camino, el riesgo que existe es cubrir persistentemente con deuda las falencias (déficits) domésticas. “El problema es que más tarde o más temprano, un evento (externo o interno) reduce el financiamiento haciendo insostenible el esquema, cayendo en la dinámica típica de ciclos de stop & go. Por ello, si los préstamos son utilizados para morigerar los costos de la transición, deberá luego complementarse con otras medidas para evitar un excesivo incremento de la carga financiera”, sostiene.

En esta línea, Germán Fermo, director de MacroFinance, publicó un artículo en el que hizo especial hincapié en la responsabilidad que tienen los políticos con el manejo de la emisión de deuda y también de la ciudadanía de no comportarse procíclicamente: “les pido a todos que no seamos condescendientes y políticamente procíclicos como en otras instancias del pasado. Que la salida de este default nos haya enseñado algo de una vez por todas. Brindemos apoyo al actual gobierno recordando que es más fácil endeudarse que ajustar, si el gradualismo es uno sin cambios estructurales financiado con deuda, critiquémoslo antes de que esto vuelva a ser un viejo problema argentino”.

Baja el riesgo de la Argentina y también sus rendimientos

Hay otro problema con respecto a la deuda que puede llegar a emitir la Argentina en un segundo momento: el descenso de la percepción de riesgo por parte de los inversores ha colocado a la nación por debajo del riesgo país de Brasil y apenas por encima del promedio de la región.

Con lo cual, significará una ventaja financiera con respecto a la situación previa en la que se encontraba el país ante una eventual emisión de deuda, pero de la misma forma podría dificultar la salida al mercado ya que hoy los rendimientos teóricos de la Argentina no deberían estar tan alejados de los del resto de la región, es decir, los bonos locales pasarían a pagar tasas en dólares no demasiado distintas que las de México, Brasil o Chile.

Sebastián Maril, analista económico de Inversor Global, explicó que para que los bonos de la Argentina resulten atractivos sus rendimientos deberían rondar el 6 o 7%. Sin embargo, advirtió que para fin de año se podría dar una sobresaturación de deuda argentina -no sólo estatal sino también corporativa- en los mercados que genere desinterés en los inversores. Hay que tener cuidado.

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