Evite estas acciones argentinas hoy

El consumo se contrajo en los dos primeros meses del año por la suba de precios y en consecuencia los supermercados desataron una guerra de ofertas, ¿existen opciones de inversión viables para aprovechar el contexto?

Los incrementos en los precios en supermercados sumado a pronósticos al alza en las tarifas de servicios públicos componen un combo de riesgo que ha trastocado el consumo. ¿Es entonces un buen momento para invertir en el segmento de retail?

Sí, la inflación de dos dígitos está insertada en las venas de la economía argentina desde hace más de una década y las medidas implementadas por la administración de Mauricio Macri, como la devaluación o la suba en las tarifas de servicios públicos, han generado que la aceleración de precios desde enero sea superior al 4% mensual.

De hecho, el mismo presidente reconoció en su discurso ante el Congreso los problemas que genera la inflación y anunció la futura ejecución de políticas para recuperar el consumo a través de una menor presión del IVA y un mayor alcance de los planes sociales.

En resumen, ese proceso de aceleración de precios condujo a una caída del consumo, lo que se evidencia en las ventas en las grandes cadenas de retail, que tradicionalmente son un termómetro a la hora de analizar el comportamiento de los consumidores. La Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios lo expresó claramente: las ventas cayeron un 2,5% en enero y 1,5% en febrero.

“Los precios suben como consecuencia de un proceso inflacionario que acumula ya 8 años. En los últimos meses hubo una escalada, producto de las expectativas generadas por el cambio en la gestión”, manifestó la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) en un comunicado.

En esa línea, una familia promedio integrada por cuatro personas necesita 5.587 pesos sólo para comprar alimentos, según relevamientos hechos por consultoras privadas en varios supermercados.

Guerra de ofertas

Una de las estrategias puestas en práctica fue desatar una guerra de ofertas, dado que los productos de Precios Cuidados prácticamente desaparecieron de las góndolas, con la reducción de casi 200 rubros realizada por el Ejecutivo en enero. Caminar frente a un supermercado es suficiente para observar carteles como “preciazos”, “ofertames”, en las vidrieras.

Las tácticas para alcanzar más ventas consisten entonces en repetir las fórmulas de ofertas, ventas en cuotas o promociones. También en aprovechar los fines de semana para recuperar la demanda con fuertes rebajas, aún a riesgo de resignar puntos en rentabilidad.

Desde las empresas también afinas sus lanzas. En lugar de bajar los precios –medida que muchas veces se complica porque no se llega a cubrir todos los costos-, se lanzan ediciones de artículos con un extra, al mismo precio ostentado por el mismo producto pero sin esas características especiales. Un ejemplo de ello es la unidad de 1,25 litros de leche de igual valor que un litro.

Esta segunda opción ha ido escalando en preferencia, en vista de que aparecen segundas marcas más baratas que se convierten en una amenaza para las firmas líderes en un contexto de contracción masiva del consumo.

La estrategia en cuestión no es una novedad. Muchos supermercados la habían implementado en junio de 2015, cuando el consumo empezaba a retroceder, pero funcionó con un efecto traccionador. Además, a la hora de comprar, los consumidores reclaman ofertas ante la ausencia visual de productos de Precios Cuidados.

Obviamente, en cuanto al avance de precios también habría que considerar la estacionalidad. El precio de las verduras cayó 15,6% en noviembre de 2015 y otro 14% en diciembre, pero escaló 19% en enero de este año y 10% adicional en febrero, de modo que muestran tardíamente el efecto postdevaluación.

De igual manera, la capacidad de ahorro también podría estar llegando a un punto límite, por lo que la evolución del consumo durante marzo estará atada a un eventual cambio de tendencia que, por ahora, no se percibe. Faltaría ver si el aumento del mínimo no imponible en Ganancias puede volcar al consumo cerca de 37 mil millones de pesos.

¿Existen opciones de inversión en este contexto?

El economista jefe de Inversor Global, Diego Martínez Burzaco, manifestó que con el consumo paralizado se pone en jaque a productos básicos como alimentos, de modo que no es un buen momento para invertir en empresas ligadas al consumo local.

Las acciones a evitar hoy serían las de Inversiones y Representaciones Sociedad Anónima (IRSA), sociedad dedicada a bienes raíces, propietaria de los principales centros comerciales y responsable de algunos de los mayores proyectos inmobiliarios del país.

Le sigue la Sociedad Comercial del Plata, una diversificada sociedad con intereses principalmente en la energía, transporte por ferrocarril, bienes raíces y turismo y cerraría Molinos Río de La Plata S.A., una de las empresas líderes de la industria alimentaria de Sudamérica.

“Puede verse el vaso medio lleno o medio vacío, pues si bien en este momento no lucen como un buen negocio, también lo es que están baratas en este momento y en el último trimestre podrían volver a ser una opción”, resaltó Martínez Burzaco, editor de Cartera Propia.

En anteriores ocasiones, Sebastián Maril, editor de Mercado en 5 Minutos, sugirió que las empresas más dolarizadas  y ligadas a las exportaciones tienen mayores probabilidades de crecer en el corto plazo y en un contexto inflacionario.

 

 

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