La apuesta de Macri: anclar el dólar a 16 pesos a la espera de la cosecha

Todo parecería indicar que el Gobierno decidió mantener el valor de la divisa extranjera en ese rango hasta que el campo liquide y que se llegue a un acuerdo final con los holdouts.

La fuerte intervención del Banco Central de la República Argentina (BCRA) sobre el mercado cambiario y la suba de la tasas de interés a 37% muestra que la institución dirigida por Federico Sturzenegger da señales claras de anclar el valor del dólar en torno a 16 pesos hasta que comiencen las liquidaciones de divisas de la cosecha.

Con bajas reservas –una reducción de casi 2.000 millones de dólares desde enero-, menos liquidación de divisas de las cerealeras – la cual promedió 338 millones de dólares por semana en los últimos 15 días, lejos de los 780 millones que los exportadores ingresaron del 21 de diciembre al 15 de enero- y la apertura de la cuenta capital pendiente por la decisión del Congreso en torno a los holdouts, la suba de interés en pesos fue (y es) el costo a pagar para anclar expectativas en el marco de negociaciones paritarias.

Todo se conjuga mientras se transita el puente hasta la llegada de dólares comerciales, vía liquidación de la cosecha a partir de abril y financieros, vía colocación de deuda en los mercados una vez pasada las leyes en el Congreso para cerrar el juicio.

Hasta entonces, y no antes, el dólar se mantendrá a 16 pesos, un tipo de cambio que incluso el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, criticó en octubre del año pasado cuando opinaba que era “carísimo”, “un precio de pánico” y que, si entraba en escena “un gobierno que hace las cosas bien y genera confianza, esos 16 queman en el bolsillo”.

Por ende, ahora se cree que fue finalmente el presidente Mauricio Macri quien influyó en la decisión del Banco Central, que hasta entonces venía haciendo intervenciones moderadas en el mercado, para así detener el imparable avance del dólar, que venía dado por una menguada oferta de divisas de las cerealeras, mientras la demanda en el mercado seguía de largo. Fue un momento en que el BCRA toleró la volatilidad mientras dirigía su vista a una inflación con subas mensuales de 4% en promedio, a la espera de marzo, un mes que parte con una importante base inflacionaria.

Sortear las dificultades

En febrero pasado, las principales consultoras económicas colocaron un piso de 3% para la inflación, a raíz del aumento en las tarifas eléctricas, pero ésta podría terminar promediando un porcentaje superior al 4%, con lo que se convertiría en el segundo mes del año más caro desde el 2013.

A eso se suma que las empresas exportadoras redujeron sus operaciones cambiarias a la espera de un panorama más claro. La Cámara de la Industria Aceitera-Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), ingresó 324 millones de dólares en los cinco días hábiles de la semana pasada, una caída de 8% en comparación con la liquidación previa.

La inyección de divisas que hace el agro en el mercado cambiario promedia 64 millones de dólares por día, después de tocar máximo en 174 millones de dólares diarios en la primera semana de enero.

Lo cierto es que febrero y marzo no suele concentrar grandes ventas de cosecha al extranjero, pero este año, gracias a la devaluación, son más numerosas, ya que el año pasado liquidaban entre 40 y 50 millones de dólares al día.

En las primeras nueve semanas del año, ingresaron 4.392 millones de dólares por este concepto a la economía frente a los 2.022 millones de dólares que había liquidado en el mismo período de 2015.

Trimestre de oro

Todos esperan entonces al trimestre de oro para la economía argentina: abril, mayo y junio, un período en el que se suele desacelerar la inflación y conjugarse con una alta oferta de dólares en el mercado, que se suma al plan para la emisión de deuda internacional, donde los bancos jugarán un papel clave.

Por ende, los economistas coinciden en que el dólar a 16 pesos es imprescindible mientras se negocia en el Congreso y con los sindicatos en paritarias, así como para definir qué se hace con los aumentos pendientes en gas y transporte, para seguir con la reducción de subsidios pautadas. Además, mantener el dólar en ese valor evita remarcaciones en los precios.

De momento, el cambio de enfoque del BCRA sirvió para anclar las expectativas de devaluación. Los futuros de Rofex operan a 18,5 pesos para el cierre de 2016, lo que significaría que el tipo de cambio se habría devaluado más del doble en un año.

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