Fin del debate: ¿adquirir un automóvil es o no una inversión?

Definitivamente no se trata de una apuesta financiera, sin embargo, sí puede ser considerado un buen o mal negocio. De llevarlo a cabo, ¿se debe optar por los modelos usados o cero kilómetro?, ¿se debe elegir un plan de ahorro o un préstamo personal?

Como dice la canción, el viajar en auto es un placer pero, ¿es una inversión?…

Seguramente es una pregunta que ha cruzado su cabeza ya que hay quienes argumentan que sí y otros que insisten en que no lo es. La realidad es que puede considerarse válida cualquiera de las dos respuestas dependiendo del uso que le de cada uno al bien en cuestión. Por ejemplo, según un artículo publicado por Fernanda Bolagay, lo principal para determinar si algo es o no una inversión es “definir qué es un activo rentable (es decir, qué te genera un ingreso y qué no)”.

Veamos el ejemplo concreto: el mantener un auto significa que cada mes deberemos pagar ciertos gastos fijos, sin ignorar que -en aproximadamente 3 años- el valor del automóvil se devaluará. Hasta ahí no parece una inversión propiamente dicha. Sin embargo, si se trató de una compra estratégica y el auto se utilizará como remís, (o descontará gastos en el transporte de tu familia, o sumarás una nueva actividad que implique la necesidad de contar con una nueva movilidad) entonces esa sí es una mirada financieramente inteligente.

En esta dirección, Mariano Otálora, director de la Escuela Argentina de Finanzas Personales explicó que “el auto no está visto como una inversión financiera, por lo tanto, uno no compra un auto para hacer un negocio. Sin embargo, en la Argentina, en los últimos años lo que pasaba es que los precios estaban desvirtuados que entonces comprando un auto se le terminaba ganando a la inflación o al dólar”.

Ahora bien, si teniendo en cuenta estas particularidades usted considera que adquirir un automóvil es apropiado para su plan financiero, deberá evaluar qué tipo de auto le conviene comprar y bajo qué plan hacerlo.

¿Comprar un usado o un 0km?

Entre los usados y los nuevos, el especialista en finanzas personales se inclina por los usados.

“Creo que el usado tiene un valor referencial mucho más bajo con respecto al nuevo que antes no se veía. En años anteriores, los precios de los automóviles usados y nuevos eran tan parecidos que decías ‘en vez de comprarme uno usado me compro uno nuevo’. Hoy, hay una brecha importante entre el nuevo y el usado; y un auto con muy poco kilometraje que está casi como un 0km, presenta un precio muy por debajo del nuevo”, afirma Otárola.

Entre las formas de adquisición, el autor de “Del colchón a la inversión” opinó que: “el plan de ahorro es para alguien que o no tiene toda la plata o no tiene la necesidad de cambiar el  auto ahora. Entonces, se compra con una cuota mensual y se lo va adquiriendo en el tiempo. Los prestamos personales hoy están caros y no es negocio comprar un auto con un préstamo personal salvo que se lo necesite para trabajar”.

Lo único que el especialista considera efectivamente un negocio es comprar un plan de ahorro empezado, que se puede conseguir mucho más barato, y “ahí se puede licitar y tal vez te llevás el auto en el momento”.

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