Cómo invertir al ritmo del gradualismo

El boom de las inversiones privadas aún no comienza y muchos sugieren que éste tendrá lugar a una velocidad similar a la del proceso de adaptación que sostiene el Gobierno. ¿Quiénes ganan con esta dinámica?

No cabe duda de que el nuevo gobierno comenzó a actuar rápidamente en materia económica desde que inició su gestión.

Medidas como el levantamiento del cepo cambiaro, la eliminación de retenciones y trabas a la actividad comercial, así como el acuerdo casi concretado con los holdouts están encausadas a presentar a los actores privados las condiciones necesarias para generar confianza y por ende, estimular las inversiones que ayudarán a reactivar la economía en el país.

Sin embargo,  el auge de flujos de capital privado destinado para tal fin aún no comienza. De hecho, los expertos vaticinan que los avances en este sentido no tendrán lugar sino hasta el segundo semestre de 2016 e incluso comienzos de 2017.

Frente a la dinámica, ¿qué sectores serán los más beneficiados luego de tanta espera y qué queda pendiente por hacer antes de dar inicio al proceso de captación de recursos financieros?

Una transición gradual

La estrategia del gobierno de Macri para reactivar la expansión económica de la Argentina se fundamente en conjugar una mejor dinámica de exportaciones, con la inversión pública y la privada. Sin embargo, faltan elementos que terminen de impulsar el proceso.

De acuerdo con declaraciones de Eric Ritondale, de la firma Econviews, citadas por El Cronista “para volver a crecer en forma sostenida es necesario ampliar la capacidad de producción, mejorar la infraestructura, elevar la productividad, achicar el déficit energético, entre otros aspectos” en vista de que el consumo que llegó a niveles críticos en los últimos cuatro años, se recuperará muy lentamente.

En lo que a estímulos de las exportaciones se refiere, los esfuerzos deben concentrar tanto capital privado como público. Frente a la persistente falta de confianza y cautela, los expertos sugieren que posiblemente el Gobierno tendrá que dar el primer paso a través de propuestas de proyectos que atiendan necesidades claves como las del área de infraestructura y para ello, en el marco del acuerdo con los fondos buitre, deberán acudir a financiamiento internacional.

Esto, en vista de que los inversores están a la expectativa con respecto al cierre final de las negociaciones tanto en este sentido como en relación a las paritarias. El desenlace de estos acontecimientos ofrecerá una perspectiva más amplia sobre el margen real de maniobra de la nueva administración de la Argentina.  

Las señales claras en este sentido serán determinantes en la postura de los actores privados y a medida que tengan lugar, se verán los avances de estos jugadores.

 Según un reporte de El Cronista, Matías Surt de la firma Invecq explicó que en vista de que “el plan de ajuste y normalización que viene llevando a cabo el Gobierno es gradualista, es de esperar que la recuperación de la inversión también lo sea”.

En esa línea, para el último trimestre del año en curso, probablemente se registrará un flujo de capitales de inversión de gran magnitud, sostenido hasta comienzos de 2017. Se espera que estos recursos se destinen en principio a la expansión de negocios ya establecidos en el país y que posteriormente se desarrollen proyectos nuevos.

Los favoritos 

La postura del común denominador de los analistas locales gira en torno a que los sectores que más recibirán inversiones son aquellos que representan una ventaja competitiva para el país. Entre ellos destacan el rubro agroindustrial, minería, energía, telecomunicaciones   e infraestructura.

Con respecto al sector del agro y las oportunidades para el ahorrista, recientemente el economista jefe de Inversor Global, Diego Martínez Burzaco, manifestó cuáles eran sus apuestas favoritas en este sentido, haciendo énfasis en las exportadoras que también se ven favorecidas por la devaluación, una vez que sus ganancia se miden en pesos.

En ese sentido expresó que se inclina por las inversiones vinculadas a Aluar, Siderar, San Miguel o Molinos.

De acuerdo con Martínez Burzaco “las exportadoras son las que pueden sacar más provecho del contexto. Sin embargo, en vista de que el mundo no es un aliado en estos momentos, el beneficio que éstas van a obtener puede tardar en verse, por lo que son una puesta a mediano plazo”.  

Con respecto al momento en que los segmentos mencionado recibirán el impulso de los privados, los especialistas sugieren que el primero en la lista será el sector energético, así como la actividad de infraestructura.

Se trata de industrias que no han captado nuevas inversiones desde hace más de diez años, por lo que hay mucho por hacer en estos campos y atenderlos es fundamental para potenciar el crecimiento económico argentino.

Es importante tener en cuenta que durante el pasado 2015 la inversión tanto pública como privada representó el 17% del PBI, siendo este el porcentaje más bajo desde 2004. Por tal motivo, el camino por recorrer para la Argentina en términos de inversión y reactivación es largo y el contexto deja espacio a mucho margen de maniobra, una vez que las condiciones estén dadas en su totalidad.

En ese sentido, usted como inversor puede optar por posicionarse de manera temprana en los sectores mencionados con una perspectiva a largo plazo, para maximizar los retornos una vez se acelere la dinámica.

 

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